De "La Gastronomía de José Soler".

 

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La cocina arábigo andaluza.

 

                  El periodo que se inicia con la invasión de los árabes presenta un doble aspecto que le hace más importante para los españoles. Comienza con él la última dominación de la tierra hispana por un pueblo extranjero, que aportó en su conquista el acervo de su cultura y de su vigorosa raza, que ha de fundirse y cruzarse con los habitantes asentados en la Península Ibérica para dar nuevas características a este controvertido pueblo español.

 

                  En poco más de alguno años las huestes de Musa ibn Nusayr (640-716) y Tāriq ibn Ziyād al-Layti (...en árabe, طارق بن زياد... alias "El pegador", que moriría en  el añohistoria viviente 720 d. C.) avanzarían desde el Sur hacia el Norte de la Península Ibérica hasta detenerse en ante las ingentes montañas de la región que hoy llamamos Asturias, dando por terminada la ocupación de España en el año 718 d. C., momento en el que también comenzaría, encabezada por don Pelayo, la Reconquista de las usurpadas tierras españolas.

 

 

 

                  ¿Pero qué ocurrió en Hispania desde el año 698 al 718 d. C.?

 

            ¿Quiénes eran Muza y Tarik?

 

           Abu Abd ar-Rahman Musa ibn Nusayr ibn Abd ar-Rahman Zayd al-Lajmi (...en árabe: أبوعبد الرحمن موسى بن نصير بن عبد الرحمن زيد اللخمي), llamado Muza en la tradición española, fue un caudillo militar musulmán yemení, gobernador y general de los Omeyas (640–716) en el norte de África. A la edad de 71 años participó en la invasión musulmana de la Península Ibérica en el siglo VIII, según la historiografía tradicionalmente admitida, basada en crónicas bereberes de los siglos X y XI. En el 698 se convirtió en virrey del Norte de África, siendo el encargado de poner fin a una rebelión bereber. Tuvo que combatir los ataques de la armada bizantina, y también construyó una fuerza naval que conquistaría las islas de Ibiza, Mallorca y Menorca.

 

                 Allá por el año 700 d. C., la Hispania visigoda (...período histórico que abarca el asentamiento del pueblo visigodo en la Península Ibérica, entre mediados del siglo V y comienzos del siglo VIII) pasaba por malos momentos. Desde hacía años los visigodos se hallaban inmersos en una lucha interna disputando por el trono que pretendían Agila II [...681-716... el hijo del anterior rey, Witiza o Vitiza que muere en el 710, y que fue hijo, a su vez, del rey Égica(610-702)] y Rodrigo (...Rurik en eslavo, que sería rey visigodo de Hispania entre el 1 de marzo del 710 y el mes de julio del 711, fecha en la que fue vencido por los musulmanes en la batalla de Guadalete y desapareció, presumiblemente muerto).

 

                  Rodrigo fue electo gracias al apoyo de la mayor parte de la aristocracia visigoda, por lo que los partidarios de Agila II solicitaron la ayuda de Musa ibn Nusayr, a través de Don Julián, gobernador de Ceuta o quizás, y menos probable, de Tánger, para oponerse por las armas a este hecho. Musa envió a Tariq Ibn Ziyad, que desembarcó en Gibraltar el 30 de abril de 711, al frente de 7.000 hombres. Tariq derrotó a Rodrigo en la Batalla de Guadalete y avanzó rápidamente por el territorio peninsular.

 

                  Por aquellos tiempos, persistía una sequía que duraba ya varios años, a la que se sumó una epidemia de peste. Años antes el rey Witiza trató de mejorar la imagen de la monarquía: decretó una amnistía a favor de los nobles perseguidos antaño por  su padre Égica y les restituyó sus bienes. También detuvo las medidas políticas y sociales contra los judíos. El rey Égica moriría en el año 702. En el año 705,también moría en Damasco el Califa Abd al-Malik (606-705), que sería sucedido por su hijo Al-Walid ibn Abd al-Malik (...en árabe: الوليد بن عبد الملك‎) o Al-Walid I (668-715). El nuevo Califa Omeya de Damasco engrandeció las mezquitas de Medina (...lugar en el que murió el profeta Mahoma en junio del 632), La Meca (...principal ciudad de la región del Hiyaz, en la actual Arabia Saudita) y Damasco, para lo que se valió de arquitectos de Constantinopla.

 

              Los árabes llamaron Ifriqiyya a la región norteafricana que se extendía desde el este de Egipto hasta la fenicia Cartago (...un territorio del norte de África que corresponde aproximadamente al actual Túnez, excluyendo las partes más desérticas, y un fragmento del noreste de Argelia). Por esta época el Islam estaba sólidamente asentado en la zona y su capital económica pasó a ser Túnez, ciudad fundada por los antiguos cartagineses como plaza fuerte para defender su capital y que había alcanzado gran prosperidad bajo el gobierno romano. En el año 708 d. C., fue nombrado gobernador de Túnez el general Musa ibn Nusayr, que continuó hacia el Oeste la expansión musulmana. En el Este los ejércitos musulmanes llegaban hasta las fuentes del valle Indo.

 

              Decíamos antes que en la Hispania visigoda el rey visigodo Witiza nombró sucesor a su hijo Agila II (...Akhila), y poco después murió (...año 710). Parte de la nobleza no aceptó ésta decisión y se sublevó proclamando rey al duque de la Bética: Rodrigo. Se iniciaba así una guerra civil, en la que Rodrigo no tardó en tomar el reino visigodo de Toledo... Agila II pidió entonces ayuda a los musulmanes de África del Norte. Este episodio de la Historia nos ha llegado envuelto en una leyenda de la que no es fácil extraer detalles concretos fiables. Las crónicas árabes hablan de un gobernador de Ceuta (...Septem) llamado Ylyan, que la tradición ha convertido en en Don Julián y le ha dado el título de conde. No está claro si era árabe, beréber cristiano, visigodo o romano. En cualquier caso, parece que hasta entonces había defendido Septem de la conquista musulmana y probablemente contó con el apoyo del rey visigodo Witiza, del cual se podría considerar vasallo. Parece ser que Agila II envió dos hermanastros a Ceuta, lo cuales hablaron con Julián, el cual a su vez habló con Tariq Ibn Ziyad, un antiguo esclavo de Musa ibn Nusayr, de origen beréber, o tal vez persa, que recientemente había sido nombrado gobernador de la ciudad de Tánger (...Tanja), cercana a Ceuta... El Califa Al-Walid I encargó a Musa ibn Nusayr una expedición de reconocimiento a Hispania en respuesta a la petición visigoda. La expedición fue dirigida por Tarif Abú Zará, que desembarcó en la ciudad que los musulmanes llamaron desde entonces Tarifa... Tarif Abú Zará comprobó la existencia de un partido fiel a los hijos de Witiza, lo que hacía viable apoyarlos.

 

           Tras algunos meses de preparativos, Musa ibn Nusayr envió un ejército mucho mayor al mando de Tariq Ibn Ziyad, el cual desembarcó en el promontorio que desde entonces fue llamado Monte de Tariq (...Gebel al-Tariq, o sea: Gibraltar) un 30 de abril del 711, al frente de 7.000 hombres. En aquellos momentos don Rodrigo estaba en el Norte luchando contra los vascos, que apoyaban a Agila II, y al enterarse del desembarco musulmán se lanzó a toda prisa hacia el Sur llegando a Córdoba, donde tras un descanso de ocho días encontró a los musulmanes junto al río Guadalete (..que desemboca en El Puerto de Santa María en la Bahía de Cádiz). Pero Tariq Ibn Ziyad derrotó a don Rodrigo en la Batalla de Guadalete y avanzó rápidamente por el territorio peninsular, derrotando a su paso fácilmente a unas pocas tropas dirigidas por un sobrino de Rodrigo, encaminándose más tarde hacia Sevilla, ya que el arzobispo de la ciudad era hermano del rey Witiza y probablemente esperaban su apoyo. Una parte de sus hombres, partidaria de Agila II (...hijo del rey Witiza), se pasó al enemigo, con lo que el ejército mahometano llegó a sumar unos doce mil hombres. Por su parte, Rodrigo contaba con unos cien mil.

 

                  Parece ser que en un momento decisivo de la batalla una parte considerable de los hombres de Rodrigo se retiraron dirigidos por sus generales visigodos, que consideraron conveniente que Rodrigo muriera en la Batalla de Guadalete para sucederle, pero el resultado fue que todo el ejército visigodo fue aniquilado y ya nada pudo impedir que los musulmanes se extendieran por Hispania. En menos de un año Tariq Ibn Ziyad dominaba todo el territorio que había estado bajo el poder de Rodrigo. Con el tiempo surgiría la leyenda de que el Conde don Julián invitó a los musulmanes a invadir Hispania resentido porque el rey don Rodrigo había violado a su hija.

 

                 En el año 712 d. C., Musa ibn Nusayr desembarcó en Hispania visigoda y, al comprobar el desmembramiento del estado visigodo, decide convertir en guerra santa lo que había empezado como una intervención en la guerra civil visigoda. Rompiendo la alianza con Agila II, atacó algunas ciudades de la Baetica que teóricamente eran aliadas.

 

               En el año 713, Musa ibn Nusayr conquistó Sevilla y ocupó Mérida (...provincia de Badajoz), y en menos de un año se reencuentra con Tariq Ibn Ziyad en el río Tajo. Entre ambos ya dominan la mitad Sur de la Península Ibérica excepto una región del sudeste (...en el Levante español), que comprendía las actuales Alicante y Murcia, donde resistía el visigodo Teodomiro (...rey Theudimero I de Aurariola: la actual Orihuela alicantina, entre el 711 y el 825), que ese mismo año pactó una capitulación con Abd al-Aziz ibn Musa ibn Nusair (...el hijo de Musa ibn Nusair), por la que conservó una autonomía política para él y sus súbditos a cambio de un tributo en moneda y en especie.

 

               Los árabes dieron a la Hispania visigoda junto con la Septimania (...a grosso modo la región francesa moderna de Languedoc-Rosellón) el nombre de Al-Ándalus, que en árabe significa el paraíso. El nombre parece deberse a una asociación entre Vandalusía, el nombre de la zona sur de la Península Ibérica que los vándalos le habían dado en su camino hacia el Norte de África, y el aspecto paradisíaco que sin duda debía de causar la tierra hispana a los hombres del desierto. Musa ibn Nusayr y Tariq Ibn Ziyad discutieron y, tras haber enviado mensajeros a Damasco, en el 714 el califa Al-Walid I los llamó a su presencia para pedirles cuentas de sus actuaciones. En el 714, Musa y Tariq tomaron Zaragoza y avanzaron hacia Lérida. Llamados a Damasco, ambos invasores se separaron y Musa se dirigió a Asturias para tomar León, Astorga y Zamora y llegar hasta Lugo... A su regreso a Sevilla, Musa fue finalmente llamado a Damasco. Antes de partir, como si de bienes propios se tratasen en vez de ser de la comunidad islámica, Musa repartió el gobierno de los diferentes territorios que administraba entre sus hijos: Abd al-Azid como gobernador de Al-Ándalus (...que se casó con Egilona, viuda de don Rodrigo para intentar atraer a la nobleza visigoda); Abd al-Malik (...646-705... también llamado Marwan)como gobernador de Ceuta, y Abd Allah, que era el mayor en edad, gobernador de Ifriquiya con su capital Túnez.

 

                  Cuando Musa ibn Nusayr llegó a Damasco, no se encontró con el califa Al-Walid I, ya que éste acababa de morir, sino con su hermano menor y sucesor el califa omeya Sulaymán I (674-717), quien, recelando del poder del general, no tuvo gran dificultad en encontrar graves acusaciones por las que sancionarle e impedirle volver a Al-Ándalus. Sulaymán I condenó a muerte a Musa ibn Nusayr por el delito reincidente de malversación, aunque la pena capital se le conmutó por el pago de una considerable suma, pero no se le permitió regresar a Al-Ándalus. Poco después fue asesinado en una mezquita de Damasco, hacia el año 716, aunque algunas fuentes afirman que hacia el 718... Musa ibn Nusayr se convirtió en el héroe de numerosas narraciones populares árabes que todavía se recuerdan.

 

              Los ejércitos de Abd al-Azid (...hijo de Musa, gobernador de Al-Ándalus, y casado con la viuda de don Rodrigo), avanzaron hacia el Norte y llegaron hasta Narbona (...en la Septimania... a grosso modo la región francesa moderna de Languedoc-Rosellón), pero en el año 716 fue asesinado, al parecer por orden del califa omeya  de Damasco Sulaymán I (674-717), que recelaba de él como ya antes había recelado de su padre. Tras su muerte fue elegido emir su primo Ayyub, que ocupó el cargo hasta la llegada de Al-Hurr, el emir nombrado por el gobernador de África (...o valí de Ifriqiya: Abd Allah, hijo de Musa ibn Nusayr). Éste trasladó la capital de Sevilla a Córdoba. El rey visigodo Agila II se había rendido y pactó con los musulmanes, quienes le garantizaron su patrimonio personal en la región del que había sido reino visigodo de Toledo. Los visigodos eligieron rey a Ardón en al año 714 d. C., que fijaría su residencia en Narbona. El emir Al-Hurr logró el control de toda la Península Ibérica excepto la zona septentrional habitada por los vascos. Al-Hurr ibn Abd ar-Rahman ath-Thaqafi (en árabe, الحر بن عبد الرحمن الثقافي) sería el valí de Al-Ándalus entre los años 716 y 719 d. C.

 

                 Allá por el año 717 d. C., huyó de Córdoba un visigodo llamado Pelayo, donde había estado retenido como rehén para garantizar la obediencia de las gentes de su región: los primitivos astures. Volvió al Norte con dificultad y empezó a ganar seguidores para rebelarse contra el dominio musulmán. Se cuenta que reprochó a los cristianos su cobardía y su sumisión y los instó a defender el país. Luego se refugió en un monte y envió mensajeros a los astures para moverlos a la rebelión.

 

                   Otras fuentes dicen que don Pelayo era un noble visigodo, hijo del duque Favila y nieto del rey Recesvinto al que habría servido como "spatarius" (..."porta espadas"). Debido a las intrigas entre la nobleza visigoda, el rey Witiza conspiró para asesinar a su padre. Pelayo, entonces, huyó a Asturias, donde tenía amigos o familia. Posteriormente, al sentirse inseguro en la Península, marchó como peregrino a Jerusalén. Allí permaneció hasta la muerte de Witiza y entronización de don Rodrigo, del que era partidario. Con éste, ocupó el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey y como tal combatió en la batalla de Guadalete en abril o mayo del año 711. Tras la batalla se refugió en Toledo y, a la caída de la ciudad (...en el año 714), mientras otros escapaban a Francia, él volvió a Asturias, supuestamente custodiando el tesoro del rey visigodo. Posiblemente fue uno de los militares que traicionó a don Rodrigo en la Batalla de Guadalete (...entre el 19 y el 26 de julio de 711 cerca del río Guadalete), aunque vaya usted a saber. Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de Muza entre los años 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna, remontó el río Nalón y tomó Lucus Asturum (...Santa María de Lugo de Llanera) y luego Gijón, donde dejó a cargo al gobernador Munuza (...Otman ben Neza... bereber musulman que fuera compañero de Tariq Ibn Ziyad). Las familias dominantes del resto de las ciudades asturianas capitularon y probablemente también la familia de don Pelayo.

 

                   En el año 718 d. C. tuvo lugar una primera revuelta encabezada por don Pelayo (...al parecer porque Munuza se había casado por la fuerza con su hermana Adosinda), que fracasó. Pelayo fue detenido y enviado a Córdoba. Sin embargo, consiguió escapar y volver a Asturias, donde encabezó una segunda sublevación y se refugió en las montañas de Covadonga y Cangas de Onís, donde se mantenía la resistencia.

 

               En el 722, Munuza envió a un general, Al Qama, a someter a los sublevados. Al Qama se dirigió hacia Bres (...municipio de Piloña), donde se encontraba don Pelayo. Éste se dirigió huyendo hasta el monte Auseva (...localizado en los Picos de Europa, en la cornisa cantábrica), en el valle de Cangas y allí, en la Batalla de Covadonga, aniquiló al destacamento de Al Qama que venía de la península para ayudar a aniquilar definitivamente la resistencia en las montañas.

 

                 Posteriormente a esta batalla, el gobernador militar al mando de la mitad norte de la Península Ibérica, Munuza, que tenía como base Gigia (...nombre de una antigua ciudad romana fundada en el cerro de Santa Catalina, promontorio que domina la bahía de Gijón, en Asturias, España, y a la que presumiblemente dio nombre), intentó escapar de Asturias y alcanzar la seguridad de sus posiciones en la meseta, pero fue dado alcance y muerte junto con su séquito y sus tropas en un valle del centro de Asturias.

 

              Así pues, entre los años 718  y 722 d. C., don Pelayo fundó el reino de Asturias en el norte de la Península Ibérica, y se negó a pagar tributos a los musulmanes. El emir Al-Hurr envió un contingente al mando de su general Al Qama. Tras algunos éxitos, los asturianos consiguieron una primera victoria en Covadonga, donde arrojando piedras y rocas desde lo alto de un desfiladero hicieron huir al ejército musulmán. Probablemente, la "Batalla de Covadonga" fue una mera escaramuza, pero consolidó al pequeño grupo insurgente y fue magnificada por los historiadores posteriores. El número de combatientes fue aumentando con el tiempo hasta incluir a la mismísima Virgen María. Pelayo, más tarde, casaría a su hija Ermesinda con Alfonso I "El Católico" (...tercer rey de Asturias, que sucedió a Favila, y fue sucedido por su hijo Fruela), hijo del duque Pedro de Cantabria, y juntos continuaron combatiendo a los musulmanes (...aprovechando que los bereberes habían abandonado la zona noroeste de la península, se anexionó Galicia y el norte de Portugal en el 740... También conquistó León en el 754, e incluso llegó hasta La Rioja, pero no la pudo repoblar).

 

                  En el año 719 d. C., murió asesinado el emir Al-Hurr de Al-Ándalus, y fue sucedido por el emir Al-Samh. El nuevo emir no debió de dar mucha importancia a los rebeldes asturianos, pues prefirió organizar expediciones más allá de los Pirineos. En el año 720 conquistó, de nuevo, la Septimania (...región occidental de la provincia romana de Galia Narbonense que pasó bajo control del reino visigodo en 462, cuando Septimania fue cedida a Teodorico II, rey de los visigodos. Correspondía grosso modo con la región francesa moderna de Languedoc-Rosellón), donde debió de morir el rey visigodo Ardón desapareciendo con él el último resto del reino visigodo, si exceptuamos el pequeño estado del duque Teodomiro (...duque Theudimero I de Aurariola, la actual Orihuela alicantina, entre los años 711 y 825 d. C.) en la regiones de Alicante y Murcia. Este último señor visigodo de Orihuela pudo resistir, en medio de tanto moro usurpador, gracias al Pacto de Turmir o Tratado de Orihuela [...un tratado dhimmi firmado el año 713 entre ‘Abd al-‘Aziz, hijo de Musa ibn Nusair, gobernador del norte de África) y el duque cristiano visigodo Teodomiro, "Tudmir" en árabe (...príncipe y gobernador de la provincia de Aurariola con capital en la actual Orihuela) a inicios del siglo VIII... Fue suscrito en el año 713 d.C., dos años después del inicio de la conquista musulmana de España].

 

                 Fue en Covadonga, donde se habría de encastillar la fe, el tesón y el orgullo de los españoles que no quisieron someterse al poderío musulmán. Esta Reconquista española terminaría de llevarse acabo con la conquista de Granada, a finales del siglo XV, cuando hondeó la enseña morada del  Reino de Castilla sobre las torres bermejas de la Alhambra.

 

Rendición de Granada... Entrega de las llaves de la ciudad de Granada por el rey musulmán Boabdil a la reina Isabel I de Castilla...

 

                  Nada más y nada menos que la ocupación árabe duraría desde el siglo VIII hasta el XV. Siete siglos de dominación musulmana en la Península Ibérica, que son muchos y que actualmente dan mucho de sí para que el mundo islámico reivindique tristemente a España como suya, olvidándose de que Andalucía ya se llamaba Vandalusía antes de que los árabes le impusieran por la fuerza el nombre de Al-Ándalus. Pero bien cierto es que los musulmanes, además de desgracias para los cristianos visigodos revueltos, trajeron a España toda una Cultura Gastronómica que aún persiste hasta nuestros días.

 

                 El resultado político de la conquista musulmana en sus principios fue que la antigua Hispania  visigoda pasó a ser una provincia dependiente del Califato Omeya de Damasco, gobernada por sucesivos Emires. Esta subordinación se prolongaría durante 50 años, no siendo precisamente un periodo de calma, ya que se caracterizó por una pugna constante entre las turbas árabes y berberiscas (...ver en el mapa anterior de la España musulmana como se distribuyeron los territorios españoles los árabes de Damasco y los bereberes africanos), hasta que en el año 756 d. C. un príncipe de la familia de los Omeyas, llamado Abderramán I (...Abd Ar-Rahman ibn Mu'awiya ibn Hisham ibn Abd al-Malik (en árabe, عبدالرحمن بن معاوية بن هشام بن عبد الملك), conocido como Abderramán I o Abd al-Rahmán I al-Dājil (الداخل: "el que entra o el Inmigrado"... nacido en Damasco en marzo de 731 y fallecido en Córdoba, 788) fue un príncipe de la dinastía omeya que tras diversos azares se convirtió en el primer emir independiente de Córdoba en el año 756 hasta el año 788 d. C.), llegó a España procedente de Oriente, y apoyándose en las facciones que le fueron leales derrotó al Emir de Córdoba y entró triunfante en la ciudad para fundar una monarquía independiente del califa Abassida de Damasco.

 

                Antes, en el año 750, los Abasíes derrocaron a los Omeyas del Califato de Damasco y ordenan el asesinato de toda la familia Omeya. Seis años más tarde, en 756, Abd al-Rahmán I  (...que había escapado del sangriento destino final de los Omeyas logrando huir de Damasco) desembarcó en Al-Ándalus y se proclamó emir tras conquistar Córdoba y, en el año 773, se independiza de la nueva capital Abasí: Bagdad. Esta independencia es política y administrativa pero se mantiene la unidad espiritual y moral al continuar el vínculo religioso con el Califato Abasí.

 

                    Este hecho constituye la iniciación de una nueva y fascinante cultura que culminaría en el Califato de Abderramán III (...Abd ar-Rahman ibn Muhammad, en árabe: عبد الرحمن بن محمد;Córdoba; 7 de enero de 891 – Medina Azahara, 15 de octubre de 961), fundado a mediados del siglo X a expensas del Emirato independiente y que se llamaría por más de 100 años el Califato de Córdoba. Sus reliquias todavía subsisten diseminadas por toda la amplitud de la Península Ibérica, desde Zaragoza a Valencia, de Toledo a Sevilla, de Córdoba a Granada, y su espíritu aún chispea infiltrado en lo más recóndito de nuestro pueblo, en nuestra poesía, en nuestro sentido cante hondo o jondo, en nuestras fiestas populares, con sus cohetes y ruedas de pólvora, y también en nuestra arquitectura y en nuestra culinaria.

 

                  El emir de Al-Ándalus Abderramán III había logrado el apoyo de la mayor parte de la aristocracia islámica y estaba a punto de acabar con las disensiones que habían enturbiado los gobiernos de sus antecesores. Los únicos grupos disidentes eran el encabezado por Umar ibn Hafsún, en el sur, cuya sublevación databa de los tiempos Muhammad I de Córdoba (823-886), el bisabuelo de Abderramán III. El Emir llevó una campaña contra Umar ibn Hafsún y tomó algunas ciudades. En 917 murió el anciano Omar ibn Hafsún y sus hijos continuaron la lucha, pero pronto quedó sólo Bobastro como fortaleza inexpugnable. Entonces el Emir envió un ejército contra el reino de León al mando de Ahmad ibn Abí Abda.

 

                  Ahmad ibn Abí Abda fue derrotado y muerto por los cristianos de León. Los musulmanes obtuvieron una victoria frente a los reyes Ordoño II de León (871-924) y Sancho Garcés I de Navarra o de Pamplona (865-925), tras la cual, el propio Emir Abderramán III se puso al frente de sus tropas. El emir obtuvo una gran victoria en la Batalla de Valdejunquera (...en el 26 de julio del año 920), al parecer debida en parte a la traición de los condes castellanos, que querían independizarse de León. Aunque parece que la derrota fue estrepitosa, lo cierto es que las fronteras no se modificaron, y Ordoño II de León mandó llamar a una junta a los condes castellanos, los apresó y los encarceló. Su reinado supuso el tránsito tácito y tranquilo del regnum Asturum al regnum Legionis, aliándose con los demás reinos cristianos peninsulares y los mozárabes huidos de dominación andalusí, que aspiraban a resucitar la vieja Hispania visigoda. Ordoño II falleció a mediados de junio del año 924, al cabo de nueve años y medio de reinado. Fue enterrado en la Catedral de León, en cuya girola, tras el altar mayor, aún puede verse su sepulcro. Fruela II de León (875-925), hijo de Alfonso III el Magno y de Jimena de Navarra, heredó el reino de Asturias a la muerte de su padre en 910, y accedió al trono leonés en 924, a la muerte de su hermano Ordoño II, usurpando el poder a los hijos de éste último.


                 Ordoño II de León
(871-924) y Sancho Garcés I de Navarra o de Pamplona (865-925) iniciaron la repoblación de La Rioja, y Ordoño II se casó con Sancha Sánchez de Pamplona, hija del rey Navarro (...y madre, más tarde en terceras nupcias, de doña Urraca Fernández), lo que consolidó su alianza. Sin embargo Ordoño II murió al año siguiente, en 924. El trono pasó a su hermano Fruela II, hasta entonces príncipe de Asturias. Las crónicas lo retratan como un rey injusto e impopular, que ordenó ejecuciones y destierros de inocentes. Mientras tanto Abderramán III saqueaba el reino de Navarra.

 

                  Otra joven casadera apetecible era Andregoto Galíndez (900-972), hija del conde Galindo II Aznárez, que excepcionalmente se había convertido en condesa de Aragón (922-943), con lo que su dote no era nada desdeñable. El rey Sancho Garcés I de Navarra o de Pamplona (865-925) se apresuró a concertar el matrimonio entre ella y su hijo García Sánchez, de seis años de edad (...Andregoto tendría, por entonces, unos veinticinco años). Así García Sánchez I de Pamplona se convertía en el conde de Aragón y su padre, como tutor, era el gobernante efectivo.

                   No se sabe muy bien cómo, pero murió el odiado rey de León Fruela II. Hay quien dice que murió de lepra, pero eso parece un intento de demostrar que existe la justicia divina. El trono pasó a su hijo Alfonso Froilaz el Jorobado, que, como su apelativo indica, tampoco era muy bien visto, murió cegado y encarcelado en algún monasterio por Ramiro II
(898-951) después de haber sido rey de rey de León y de Galicia sólo durante 1 año (925-926). Los hijos de Ordoño II, Sancho y Alfonso, se rebelaron y recibieron el apoyo del rey navarro Sancho Garcés I de Navarra o de Pamplona (865-925). Este apoyo fue decisivo, a pesar de que Sancho Garcés I murió ese mismo año. Su hijo se convirtió en García II Sánchez "El Temblón", y como regente quedó la reina Toda de Navarra (...876-958... Tía carnal de Abderramán III). A los pocos meses de reinado, ya en 926, Alfonso Froilaz fue derrocado y se retiró a las montañas. Su breve reinado no fue reconocido como tal, pues el hijo de Ordoño II pasó a reinar como Alfonso IV Ordóñez de León "El Monje" cuando el ordinal IV debería haber sido para Alfonso Froilaz el Jorobado. Por su parte, Sancho Ordóñez (895-929) obtuvo el título de rey de Galicia, con lo que el reino de León volvió a quedar dividido en dos.

 

                  Como verán este culebrón familiar que relatamos, y que supera a los actuales de la T.V. de cualquier país, no se lo puede aprender nadie porque es imposible, así que les dejamos un hipervínculo a un sitio Web para quien tenga interés en este asunto: Genealogía de la familia y de la Casa Real de Asturias y León.

 

                 Abderramán III logró reducir finalmente la ciudad de Bobastro (...en la provincia de Málaga, donde Omar Ben Hafsún estableció la capital de sus dominios, en 880, al sublevarse contra el emir de Córdoba), con lo que el único lugar de Al-Ándalus donde se cuestionaba su autoridad era ahora Toledo (...del latín Toletum; en árabe: طليطلة Tulaytulah; en judeoespañol: טולדו Toldoth -pueblos, en hebreo-; en mozárabe: Tolétho), y en ella centró sus esfuerzos militares. También murió el rey de Galicia Sancho Ordóñez (895-929), con lo que su reino volvió a incorporarse al reino de León bajo su hermano  Alfonso IV Ordóñez "El Monje". El emir Abd al-Rahmán III sufrió algunas derrotas frente a los leoneses, pero su autoridad en Al-Ándalus era mucho mayor que la de todos sus antecesores y dio un paso más para afianzarla: adoptó el título de Califa (...teniendo en cuenta que el primer califa de la Tierra fue nada y menos que Adán), es decir, se proclamó legítimo sucesor de Mahoma (...570-632... Abu l-Qasim Muhammad ibn ‘Abd Allāh al-Hashimi al-Qurashi). Tenía su lógica: era descendiente por línea directa del Califa Omeya Hisam. Los Omeyas (661-750) habían sido expulsados del poder por los Abasíes (750-1258), quienes declararon que sus predecesores no habían sido auténticos Califas. Sin embargo, bajo los Abasíes el Califato se había fragmentado y deteriorado, hasta el punto de que los actuales Califas de Bagdad eran meros títeres de sus ministros turcos. El Califa actual era Al-Qahir. Los qarmatas (...movimiento político-religioso surgido del islam ismailí de los siglos IX y X... Se les trata a veces de movimiento protocomunista, y siempre de secta guerrera. No existe, en cualquier caso, documentación abundante sobre ellos) estaban causando estragos en Bagdad. Quedaba demostrado que los Abasíes no tenían el apoyo de Allāh (...o sea: de Dios), y que los auténticos Califas eran los Omeyas. En 930 los qarmatas llegaron a apoderarse de la Piedra Negra de La Meca. Ahora, pues, el número de legítimos sucesores del mortal Mahoma ascendía ya a tres: el Califa Abasí de Bagdad, el Fatimí del Norte de África y el Omeya de Al-Ándalus.

 

 

                  El Califato de Córdoba fue durante mucho tiempo la nación más próspera de Occidente. Abd al-Rahmán III (891-961) era nieto de una vasca e hijo de una esclava franca, ambas rubias, de las que heredó sus ojos azules y su pelo rojizo que se teñía de negro para parecer más árabe. Era bajito, rechoncho y de piernas cortas. Montaba a caballo perfectamente, pero tenían que ayudarle a subir. Había recibido una esmerada educación a cargo de eminentes maestros. Además del árabe, hablaba el "romance local", del que surgirían las distintas lenguas españolas. En esta época, la aristocracia andalusí usaba el romance como lengua coloquial, especialmente adecuada para contar chistes y cosas así. Abd al-Rahmán III era un fiel cumplidor de los preceptos islámicos, pero no era un fanático. Nombró a sus ministros entre los más competentes, sin distinción de si eran cristianos, judíos o musulmanes, pero era muy exigente en el cumplimiento de los trabajos encomendados a cada cual. Córdoba se convirtió en una ciudad magnificente, entre cuyos monumentos destacaban la Mezquita (...curiosamente llamada ahora la Catedral de la Asunción de Nuestra Señora), el Alcázar y el palacio de Madinat al-Zahra. Su escuela de medicina era la más avanzada de Europa. En la ciudad había unas seiscientas casas de baños, con sauna y masaje, frecuentadas por los hombres por las mañanas y por las mujeres por las tardes.

 

                  Se cuenta que para alimentar a toda la gente que vivía en el Alcázar se necesitaban trece mil libras (...aproximadamente: medio Kg) de carne diarias, además de aves, pescados, cereales, hortalizas, frutas, etc., que llegaban al palacio en hileras de animales de carga que medían varios kilómetros. El harén del Califa llegó a albergar seis mil trescientas mujeres. Un poeta historiador desconocido dejó escrito que su señor Abd al-Rahmán III "se quitaba de la boca los alimentos para que pudieran comer en su corte más filósofos". Se calcula que el número de intelectuales protegidos por el Califa estuvo entre tres mil y ocho mil. Se cuenta de él la siguiente anécdota:

                 "Unos embajadores francos llegaron a la corte de Córdoba a fin de lograr una alianza con el Califa. Son citados al día siguiente para visitar a Abd al-Rahmán en el palacio de Madinat al-Zahra. Al salir el sol los francos son conducidos a la puerta de Córdoba, donde arranca la carretera de cinco kilómetros hasta Madinat al-Zhara. Una alfombra de tapices cubre toda la distancia; a ambos lados, hombro con hombro, quince mil bereberes escogidos, con sus alfanjes extendidos sobre sus cabezas, tienden una bóveda de espadas, bajo la que caminan los atemorizados franceses. Cada cien metros aparecen chambelanes ricamente vestidos,
sentados en sillones de oro y plata. Los francos se postran ante ellos, creyendo estar ante el Califa, pero los chambelanes les decían: "seguid, yo sólo soy un humilde esclavo de mi señor". Después de dos horas de recorrido, llegaron a un salón con suelo de tierra y sin ninguna decoración, en el cual había un hombre sentado en el suelo, vestido con un traje raído que le estaba pequeño, mirando distraídamente a un alfange (...un puñal, como una espada de hoja ancha y curva, con filo en un sólo lado), una hoguera y un ejemplar del Corán que tenía frente a sí. A los francos les dijeron al oído: "Ése sí que es el Califa", y rápidamente se postraron ante él. Abderramán levantó la cabeza y, antes de que ellos dijeran nada, les habló secamente: "Cuando vosotros permitáis en vuestro reino esto (...señaló el Corán) como yo permito en el mío vuestros libros santos, yo enterraré mi espada (...dijo mientras la enterraba en la arena) y alimentaré todos los días la hoguera de la amistad (...echó un leño al fuego)". Les mandó salir sin dejarles hablar. Jamás volvieron".

 

                  Si la anécdota es cierta, lo del traje harapiento fue sin duda una broma del Califa, pues tenía el Monopolio del Estado para la Fabricación de Trajes Suntuosos (sic), y debió de ser el hombre más ricamente vestido durante siglos.

 

                    Fue España el primer lugar donde los príncipes orientales se pusieron en contacto con la civilización occidental, con la cultura llamada clásica y el cruel cristianismo. El resultado sería que los adalides o caudillos militares árabes tendieron a refrenar la violencia pública de sus impulsos pasionales y su sentimiento autocrático del poder, ante la mediocre austeridad, la reciedumbre y el sentido caballeresco (¿?) de los caudillos cristianos y, por otra parte, la ruda tosquedad española se dulcificó un tanto ante la ociosa molicie de los musulmanes, inspirada en su voluptuoso amor a la vida y a las pequeñas cosa que la hacen grata, como el vino, las flores, el cantar del agua en las fuentes y riachuelos y la dulce melancolía de las kasidas.

 

                   Con la pericia de los agricultores árabes el seco panorama territorial español comenzó a cambiar, ganando en frondosidad y verdor; las incultas riberas de los ríos se transformaron en vergeles amenos, y en la austeridad de las viejas fortalezas cristianas fluyeron las fuentes y florecieron en los arriates los arrayanes, los mirtos, los rosales y los alhelíes, que reflejaban sus vistosos y llamativos colores en las aguas mansas de las frescas albercas. Los naranjos florecían perfumando las vegas.

 

                   A la llegada de los musulmanes la agricultura en España, que aún se llevaba a cabo con los viejos usos romanos, se modernizó adaptándose a los nuevos sistemas de riego que conseguirían llevar el agua hasta los yermos terruños sedientos transformándolos en paradisíacos jardines. Ya chirriaban las grandes norias o azacayas, vertiendo sus frescas y transparentes aguas en los canalones y cangilones distribuyéndolas en los fructíferos bancales de las huertas; los olivares, los viñedos y  los campos de mies daban los ansiados frutos. Los silos se llenaban del reluciente grano y las almazaras (..."al-ma’sara") molían las brillantes y apetecibles aceitunas para obtener un aceite vegetal que se haría famoso en todo el Mundo: el extraído de la oliva.

 

                  Higueras, almendros, granados, nuevos y extraños  árboles del Oriente, dulces dátiles de Libia, frutas de Persia, Palestina, Egipto... comenzaron a crecer, dejando de lado la aridez de los brezales, las jaras y los acebuches. En las arruzafas empezaban a florecer plantas hasta ahora desconocidas para los vencidos cristianos que perfuman las tardes y noches con sus aromas. Las secas y rojizas planicies andaluzas se poblaban de pinceladas verdes de vegetación, infundiendo esa sensación de bienestar que aún se puede sentir en los rincones moriscos que perviven actualmente en Toledo, Sevilla, Córdoba, Granada...

 

                  La arquitectura rechoncha y amazocatada del arte visigodo se va arrinconando, y se comienzan a edificar coloridas mezquitas y palacios de ensueño en los que los arcos de herradura túmidos, mixtilíneos, acampanados angrelados y lobulados se entrelazan como lo hacen las hojas de las palmeras datileras.

 

                    Mozárabes cristianos, muladíes islámicos y judíos se esmeran en producir en sus talleres artesanales objetos preciosos que satisfagan el gusto refinado de los aristócratas mahometanos... Así se creaban armas, joyas, cordobanes y guadamecíes, cerámicas, taraceas y marqueterías, damasquinados trabajados en hilos de oro y plata, orfebrerías sobre adornos de metales preciosos... estableciéndose una colaboración comercial y social entre vencedores y vencidos.

 

                   Mientras los reyes cristianos vivían una vida aldeana y rústica, los verdaderos monarcas de la España musulmana eran los Califas cordobeses. Tanto es así, que cuando a los príncipes de Castilla, León, Aragón o Navarra necesitaban o se les antojaba un médico o alfaquín, un labrador orfebre, o un un objeto artesanal cualquiera lo hacían venir desde Córdoba recurriendo a la sabiduría de los habitantes de diversa índole que moraban entremezclados en Al-Ándalus. En aquellos momentos, Córdoba era la ciudad más civilizada de la Europa del siglo X, existiendo en ella cerca de setenta bibliotecas, una universidad, una escuela de Medicina, otra de traductores del griego y hebreo al árabe, más de novecientas casas de baños, en las que se hablaba árabe y romance, y donde repicaban las campanas en las espadañas de las iglesias cristianas mozárabes, mientras los almuédanos llamaban a la oración desde los alminares de las innumerables mezquitas sobre todo desde el alminar de la famosa Mezquita de Córdoba. El Califato de Córdoba desde el 929 con su califa Abderramán III, vería más tarde muchos más califas hasta el año 1031, tales como Alhakén II (961-976), Hisham II (976-1000 y 1010-1013), Muhammad II (1009), Sulayman al-Mustain (1009 y 1013-1016), Alí ben Hamud al-Nasir (1016- 1018), Abderramán IV (1018), Al-Qasim al-Mamun (1018-1021 y 1023), Yahya al-Muhtal (1021-1023 y 1025-1026), Abderramán V (1023-1024), Muhammad III (1024-1025), e Hisham III (1027-1031), dando lugar a un florecimiento de las artes, la filosofía, la medicina, la astronomía, la poesía, sólo comparable al que habría de darse siglos más tarde en el Renacimiento italiano, gracias a intelectuales de la época como fueron Ibn Masarra, Abentofail, Averroes y el judío Maimónides.

 

                  En los reinos de Europa y España corrían las más extraordinarias noticias y cotilleos sobre la extraordinaria ciudad palatina de Madinat al-Zahra, residencia del califa y sus visires que se ubicaba a 5 kilómetros de Córdoba de camino hacia el Oeste. Residencia primero veraniega y más tarde ya permanente de toda la privilegiada corte de Abderramán III y sus sucesores. Las obras comenzaron en el año 936, a cargo del maestro alarife Maslama ben Abdallah, y es en el 945 cuando se produce el traslado de la corte a esta ciudad, que en esos momentos cuenta con la mezquita Aljama (941), aunque la ceca o casa de la moneda no se traslada hasta 947-948. No obstante, las obras se prolongan hasta el reinado de Alhakén II, lo que explica las similitudes estilísticas entre esta ciudad y la ampliación de la mezquita de Córdoba llevadas a cabo por este hijo y sucesor de Alí ben Hamud al-Nasir (...sexto califa de Córdoba). Ubicada en las faldas de Sierra Morena, al pie de la montaña Yebel al-Arus ("Monte de la Desposada") y en contacto con el valle del Guadalquivir, se erigiría esta ciudad escalonada para gran envidia de los enemigos de Abderramán III: los fatimíes de Ifriqiya, la zona norte del continente africano, y en honor a su novia favorita Azahara entre las más de 6.500 hermosas mujeres concubinas que formaban su harén. Este palacio sería descrito por Al Maggari como uno de los fantásticos alcázares de "Las mil y una noches" o "Alf layla wa-layla".

 

                  Pero esta Córdoba Omeya, en su esplendor inestable, vería un día en que se derrumbaría cual fuego de artificio, fragmentándose, para que de entre sus ruinas surgieran nuevos reyezuelos árabes, príncipes bereberes o magnates palaciegos, que se proclamaban soberanos. Si los omeyas cordobeses había occidentalizado el Islam, en 1009, estos oportunistas reyes de las nuevas Taifas volverían a orientalizar e islamizar los dispersos jirones de aquella Córdoba multicultural y multidisciplinaria que nunca quiso parecerse a Bagdad.

 

                   Y como las épocas malas para unos, casi siempre, dan paso a las  buenas para otros, la decadencia de Córdoba daría lugar a la grandiosidad de Sevilla, que sería una ciudad más accesible a los cristianos y cuyo poder político disminuía a medida que aumentaba su influencia cultural. Una Sevilla donde en los siglos XI y XII se construirían la Torre del Oro y la cristianizada Giralda, muy cerca del río Guadalquivir (...el "río Grande": "al-wadi al-Kabir الوادي الكبير") por donde se podían ver y pescar los túnidos en el transcurso de su navegación desde el Atlántico al Mediterráneo.

 

                   En los últimos años del siglo XI y al comienzo del XII, el suelo español sería invadido nuevamente por los caballos del desierto, esta vez espoleados por los almorávides saharianos, monjes soldados nómadas que con sus rostros velados harían sus guerras santas para poner fin a las pequeñas Taifas. Y con ellos el Al-Ándalus se iría africanizando para convertirse de nuevo en una simple provincia. El caudillo almorávide Yúsuf ibn Tasfin (1061-1106), sanguinario e inculto, volvió a rememorar las gestas brutales de los hunos, pero su imperio se deshizo como una nube arrastrada por el viento, para desmembrarse en otro periodo de Taifas que duraría poco tiempo. Una revolución religiosa promovida en las montañas del Atlas, llevó a los almohades (1147-1269) a destronar al emperador almorávide de Marruecos. Yúsuf ibn Tasfin correría en su auxilio, pero sería derrotado, y los almohades se irían adueñando de la España musulmana para dominarla durante más de un siglo.

 

                  Durante este periodo se alzarían magníficos monumentos, de los que la Giralda es un buen ejemplo; pero a pesar de esta aparente prosperidad, el Islam andaluz se iba aproximando a su fin, herido de muerte en la batalla de las Navas de Tolosa (...la "Batalla de Al-Uqab" del 16 de julio de 1212) por las tropas castellanas al mando del rey Alfonso VIII de Castilla (1155-1214). Los nuevos señores acabaron con la tolerancia, que fue la característica del Califato de Córdoba y expulsaron de su reino a los cristianos mozárabes, que se marcharon llevándose su arte y su cultura para ofrecérselos a los reyes cristianos, cada vez más fuertes y poderosos.

 

                  Occidente era más fuerte: los caballeros equipados con pesadas armaduras estaban preparados para hacer frente a cualquier enemigo; por el contrario, Oriente se debilitaba a pasos agigantados. El Imperio Bizantino había perdido el sur de Italia y Asia Menor, y ahora los tracios y bosnios bogomilos, los turcos pechenegos o patzinakos y los cumanos habitantes del Mar Negro y del río Volga, arrasaban las otras provincias y se encontraban ya ante los muros de Constantinopla. La economía en Occidente prosperaba: las tierras se explotaban más eficientemente, la natalidad había aumentado, existía un comercio incipiente y se extendía el uso de la moneda; en cambio, el Imperio Bizantino estaba sumido en una crisis económica, el besante bizantino de oro o plata había sufrido varias devaluaciones y los venecianos habían aumentado su control sobre la economía, en detrimento de los comerciantes rusos. En Occidente estaba renaciendo la filosofía: los filósofos-teólogos escolásticos ya no despreciaban a los autores paganos, ni se limitaban a citarlos, sino que empezaban a aportar ideas nuevas. Aumentó el interés por la filosofía griega, y aquí fue decisiva la conquista de la Taifa de Toledo a los musulmanes. Desde los tiempos del Califato de Córdoba, las ciudades de Córdoba y Toledo habían sido las capitales culturales de Al-Ándalus. Córdoba decayó con el fin del Califato, pero Toledo no se vio afectada. Intelectuales musulmanes, judíos y cristianos colaboraban en el rescate de la ciencia antigua en la que fue conocida como la Escuela de Traductores de Toledo. Allí llegaron no sólo las principales obras de los científicos y artistas musulmanes, sino también innumerables textos griegos perdidos en occidente, procedentes de las antiguas bibliotecas de Oriente. Esta actividad tampoco se vio interrumpida cuando Alfonso VI de León (1040-1109) tomó la ciudad. Por el contrario, esta conquista aceleró el flujo de copias hacia el resto de Europa. En el aspecto político, el feudalismo estaba firmemente arraigado con resultados diversos según la mayor o menor fortaleza de los gobernantes de turno. La nota más destacada era el ascenso del papado: la obra san Gregorio VII (1020-1085) había hecho que el papado pasara de ser una institución débil e insignificante a otra capaz de plantar cara al mismísimo emperador germánico. Enrique IV creyó que había resuelto la querella de las investiduras al imponer a su papa Clemente III, pero no contó con que los principales eclesiásticos europeos eran hombres de confianza de san Gregorio VII, que ahora no reconocían como papa a Clemente III, sino a Urbano II (1042-1099), aunque estuviera exiliado en el territorio normando.

 

                  Rodrigo Díaz de Vivar, "El Cid Campeador" (1041-1099), gobernaba el Señorío de Valencia con mano dura. Había conservado la asamblea de nobles que gobernaba la ciudad desde la muerte del rey al-Qádir, presidida por el juez cadí de Valencia Ibn Yahhaf, pero un año después de haber entrado en Valencia acusó a Ibn Yahhaf de perjurio y lo hizo quemar vivo. En su lugar nombró al poeta hispanoárabe al-Waqasí, que había ayudado a Ibn Yahhaf en las negociaciones relativas a la capitulación de la ciudad (...es autor de una elegía a la Valencia cercada), pero al-Waqasí no tardó en dimitir, tal vez porque le preocupó ver cómo también era quemado vivo el poeta, médico y botánico andalusí Abú Yafar al-Battí, y temió que él podría ser cesado por el mismo protocolo en cualquier momento. Diversos incidentes sirvieron de pretexto para que el Cid rompiera los acuerdos establecidos en la capitulación de Valencia. Era costumbre frecuente entre los cristianos ofrecer ciertas garantías a los habitantes de una ciudad a cambio de su rendición para luego romper los acuerdos alcanzados. Así había sucedido, por ejemplo, en la rendición de Toledo. El Cid se apropió de la mezquita de Valencia y la convirtió en la Catedral de Santa María.

 

                  Sevilla vivía alegremente sus últimos esplendores y aún conservaba la primacía sobre todas las ciudades españolas. Su cultura humanística y poética se irradiaba por toda la Península Ibérica y los nombres de Ben Tofail (1110-1185), el del médico cordobés Averroes (1126-1198), el del califa portugués Al Mutamid (1040-1095) y tantos otros sonaban en los más escondidos rincones. Pero a pesar de todo, el dominio árabe en España se acercaba a su epílogo. Ya en el siglo XIII se marca una nueva expansión de esta cultura arábiga, pues las conquistas que venían realizando los monarcas cristianos produjeron gran afluencia de intelectuales y artistas mudéjares domesticados hacia los reinos de la cristiandad.

 

                  Los arcanos o secretos muy bien guardados de la ancestral cultura agarena se abrieron por primera vez para Europa cuando el rey de Castilla y León Alfonso VI  (1040-1109) conquistó la ciudad de Toledo. Más tarde fue mayor esta abertura al derrumbarse el Califato Cordobés en 1236, y después de un corto florecimiento se apagaron sus fulgores con la toma de Sevilla en 1249, cuando el rey Fernando III de Castilla y León (1199-1252) tomó posesión de los maravillosos Reales Alcázares que había cobijado a los príncipes musulmanes que supieron mantener la antorcha de esta Atenas andaluza. Pero aún el espíritu islámico no había muerto de todo, pues le faltaba crear su última obra maestra, que habría de asombrar al Mundo: Granada.

 

                  Ya en el siglo XV, un Jueves Santo de abril de 1451, en un pueblo de montaña de la provincia de Ávila llamado Madrigal de las Altas Torres, vino al mundo una niña de piel blanca y pelo rubio como todos los Trastámaras (...del Condado de Trastámara, en latín "Tras Tamaris": "Más allá del río Tambre" en la provincia de La Coruña) que descendían de la inglesa doña Catalina de Lancáster. Esta niña sería el resultado de la unión copulativa entre el rey don Juan II de Castilla (1405-1454) y de su segunda esposa doña Isabel de Portugal (1428-1496), y se llamaría Isabel I "La Católica" (1451-1504) reina de Castilla (1474-1504), reina consorte de Sicilia (...desde 1469) y de Aragón (...desde 1479).

 

...Genealogía de los reyes de la Casa de Trastámara: los reyes de Castilla, los de la Corona de Aragón, los de Navarra... Al casarse con Catalina de Lancáster (...nieta y heredera de Pedro I de Castilla "El Cruel" desde los 16 años de edad hasta su muerte a los 35), el burgalés Enrique III de Castilla "El Doliente" (1379-1406) recuperó la legitimidad dinástica perdida por la usurpación de Enrique II de Castilla "El Fratricida o El de las Mercedes" (1333-1379).

 

               Isabel I "La Católica" (1451-1504) tenía dos hermanos: su hermanastro mayor que fue Enrique IV de Castilla "El Impotente" (1425-1474) y otro hermano menor llamado el infante Alfonso de Trastámara y Avis (1453-1458). A la muerte de su padre (...Juan II de Castilla) en 1454, se retiró con su madre y su hermano Alfonso a la villa de Arévalo, donde vería los ataques de locura de su madre Isabel de Portugal. Esta es una época de dificultades, incluso económicas, pues aunque su padre había dejado importantes disposiciones testamentarias en favor de su madre, de ella, el rey Enrique IV las incumple reiteradamente. En esta adversidad Isabel se fortaleció con lecturas evangélicas y libros de piedad. También le ayudó su amistad con Santa Beatriz de Silva (1424 - 1491), a la que luego ayudaría en la fundación de la Orden de las Concepcionistas Franciscanas y a la que donó los palacios de Galiana. Otros personajes importantes en este momento y en general en su vida fueron Gutierre de Cárdenas, su esposa Teresa Enríquez y Gonzalo Chacon. En 1461, Isabel y su hermano Alfonso son trasladados a Segovia, lugar donde se emplazaba la Corte, por estar cercano el nacimiento de la hija de los reyes, doña Juana Trastámara de Castilla (1462-1530). Pronto se la apodó Juana la Beltraneja, pues, según los rumores de la época, era hija de la reina, doña Juana de Portugal (...segunda esposa de don Enrique IV de Castilla "El Impotente"), y de Beltrán de la Cueva (...1435-1492... primer duque de Alburquerque), que le habían puesto  unos grandes cuernos consentidos al "El Impotente". Los nobles, ansiosos de poder, enfrentaron a su hermano el infante Alfonso de Trastámara y Avis con su hermanastro el rey Enrique IV de Castilla "El Impotente", deponiéndolo en la "Farsa de Ávila". En 1468, su hermano Alfonso murió, al parecer, envenenado, en Cardeñosa. En un principio, se pensó que fue víctima de la peste, pero el médico que examinó el cadáver no encontró ningún indicio de tal enfermedad.

 

                 A pesar de las presiones de los nobles, ella rechazó proclamarse reina mientras Enrique IV de Castilla "El Impotente" estuviera vivo. Por el contrario, consiguió que su hermanastro le otorgase el título de Princesa de Asturias, en una ceremonia que tuvo lugar en los Toros de Guisando  (...en El Tiemblo, en la provincia de Ávila),el 19 de septiembre de 1468, conocida como la Concordia de Guisando. Se dice que don Andrés de Cabrera (1544-1592), tesorero real, dijo al rey "Impotente": - "La virtud y la modestia de la infanta nos obligan a esperar que no tendrá más voluntad que la vuestra, ni alentará la ambición de los Grandes, pues no hubiese rehusado el título de Reina que la ofrecían contentándose con el de Princesa que, a su entender, le pertenece"... Isabel se constituyó así como heredera a la corona, por delante de su sobrina y ahijada de bautismo, Juana la Beltraneja, a quien no se consideraba legitimada para ocupar el trono, por las dudas que había sobre su paternidad. A partir de este momento, Isabel pasa a residir en Ocaña, villa perteneciente a don Juan Pacheco (1419-1474), marqués de Villena. El rey inicia contactos diplomáticos con otras casas reales para lograr un acuerdo matrimonial que le reporte beneficios. Ya desde los tres años, Isabel había estado comprometida con Fernando II de Aragón (1452-1516), hijo de Juan II de Aragón (1398-1479). Sin embargo, Enrique IV de Castilla "El Impotente" rompió este acuerdo, seis años más tarde, para comprometerla con Carlos IV de Navarra (1421-1461), príncipe de Viana. El matrimonio no llegó a consolidarse, por la férrea oposición de Juan II de Aragón. También fueron infructuosos los intentos de Enrique IV de Castilla "El Impotente" por desposar a su hermana Isabel con el rey Alfonso V de Portugal (1432-1481). En 1464, logró reunirlos a ambos en el Monasterio de Guadalupe, pero ella le rechazó, debido a la diferencia de edad entre ambos. Más tarde, cuando ya contaba 16 años, Isabel fue comprometida con don Pedro Girón, Maestre de Calatrava y hermano de don Juan Pacheco. Isabel rogó al cielo para que no llegaran a celebrarse los esponsales con este varón de 43 años. Don Pedro murió de un ataque de apendicitis, mientras realizaba el trayecto para encontrarse con su prometida. Juan II de Aragón, mientras, trató de negociar en secreto con Isabel la boda con su hijo Fernando. Isabel consideró que era el mejor candidato para esposo, pero había un problema legal para contraer matrimonio: eran primos (...sus abuelos, Fernando de Antequera y Enrique III, eran hermanos). Necesitaban, por tanto, una bula papal que les exonerara de esta consanguinidad. El Papa Paulo II (1417-1471), sin embargo, no llegó a firmar este documento, temeroso de las posibles consecuencias negativas que ese acto podría traerle (...al atraerse las antipatías de los reinos de Castilla, Portugal y Francia, interesados todos ellos en desposar a la princesa Isabel con otro pretendiente). No obstante, el Papa era proclive a esta unión conyugal, por atraerse a la princesa Isabel, una mujer de marcardo carácter religioso, debido a la amenaza que representaban los árabes a sus Estados Pontificios. Por ese motivo, ordenó a don Rodrigo Borgia dirigirse a España como legado papal para facilitar este enlace. Los escrúpulos de Isabel para contraer matrimonio sin contar con la autorización papal impedían realizar la ceremonia. Con la connivencia de don Rodrigo Borgia, los novios presentaron una supuesta bula emitida en junio de 1464 por el anterior Papa, Pío II, a favor de Fernando, en el que se le permitía contraer matrimonio con cualquier princesa con la que le uniera un lazo de consanguinidad de hasta tercer grado. Isabel aceptó y se firmaron las capitulaciones matrimoniales de Cervera (...en la provincia de Lérida), el 5 de marzo de 1469. Para los esponsales y ante el temor de que Enrique IV de Castilla "El Impotente" abortara sus planes, en mayo de 1469 y con la excusa de visitar la tumba de su hermano Alfonso de Trastámara y Avis, que reposaba en Ávila, Isabel escapó de Ocaña, donde era custodiada estrechamente por don Juan Pacheco. Por su parte, Fernando atravesó el reino de Castilla en secreto, disfrazado de mozo de mulas de unos comerciantes. Finalmente el 19 de octubre de 1469 contrajo matrimonio en el Palacio de los Vivero de Valladolid con Fernando, rey de Sicilia y Príncipe de Gerona. El matrimonio costó a Isabel el enfrentamiento con su hermanastro, que llegó a paralizar la bula papal de dispensa por parentesco. Por último, el 1 de diciembre de 1471 el Papa Sixto IV resolvió las dudas sobre la legalidad canónica de este enlace, por medio de la Bula de Simancas, que dispensaba de consanguinidad a los príncipes Isabel y Fernando.

 

                  Isabel se proclama reina de Castilla el 13 de diciembre de 1474 en Segovia, tomando como base el Tratado de los Toros de Guisando. Desde el Alcázar de Segovia se dirigió a la románica Iglesia de San Miguel, contigua a la plaza mayor. Tras jurar por Dios, por la Cruz y por los Evangelios que sería obediente a los mandamientos de la Santa Iglesia, le juraron lealtad. Luego, entró en el interior del templo, portando el pendón de Castilla de color carmesí y abrazada a sus pliegues. Fue una mujer de mucho carácter y con mucha decisión propia. Con sus hijos fue severa, pero buena madre, haciéndoles entender que tenían unas obligaciones por su rango de hijos de reyes, y que debían sacrificarse mucho por ese motivo. Creyó en los proyectos de Cristóbal Colón a pesar de las muchas críticas y reacciones políticas adversas de la Corte y los científicos; una leyenda dice que financió con sus joyas el viaje que llevaría al descubrimiento de América. Realmente fue un grupo de mercaderes, los mismos que financiaron la visita de Fernando II de Aragón para casarla. Durante el reinado común con Fernando se produjeron hechos de gran trascendencia para el futuro del reino, como el establecimiento de la asquerosa Santa Inquisición (1480), la creación de la Santa Hermandad, la incorporación del Reino nazarí de Granada, así como la unificación religiosa de la Corona Hispánica, basada en la conversión obligada de los judíos, so pena de expulsión (Edicto de Granada, 1492) y más tarde de los musulmanes. Por último, la anexión de Navarra (...en 1512... ya muerta la reina) significó el origen del futuro Reino de las Españas. Firmó con Portugal el Tratado de Tordesillas (...en 1494), un tratado de objetivos modestos (...se trataba de repartirse zonas de pesca y navegación con los portugueses; aún no se conocía la importancia del viaje de Colón) pero que, en años posteriores, tuvo como resultado que los reinos de Castilla y de Portugal se repartieran el Mundo. Por deseo de los comerciantes urbanos creó la Santa Hermandad, cuerpo de policía para la represión del bandidaje, creando unas condiciones mucho más seguras para el comercio y la economía.

 

                  El rey Juan II de Portugal (...1455-1495... Juan II de Avis, apodado el "Príncipe perfecto") estaba convencido de que la exploración sistemática de la costa occidental africana llevada a cabo los últimos años estaba cerca de encontrar el extremo sur de África, y de proporcionar, por tanto, un camino a las Indias que diera a Portugal el dominio sobre una nueva ruta de las especias. Sin embargo, los hechos no parecían confirmarlo, y la costa parecía interminable. Para aportar luz al problema, decidió enviar dos exploradores a las Indias por la ruta conocida. Los encargados fueron Pedro de Corvilã y Alfonso de Paiva. Buenos conocedores del árabe, fingieron ser comerciantes en miel. Si los musulmanes o los venecianos descubrieran el propósito de su misión, no dudarían en acabar con ellos. En 1487 marcharon a Barcelona, desde allí embarcaron hasta Rodas y desde allí pasaron a El Cairo. Entonces se unieron a unos comerciantes árabes, con los que llegaron hasta el final del mar Rojo. Allí se separaron, y Paiva se dirigió hacia el sur, buscando el "reino del preste Juan", es decir, Abisinia (...o Alta Etiopía, país situado en el Cuerno de África), pero murió en el viaje. Corvilã se dirigió hacia el este y llegó hasta la India, visitó varios de sus puertos, desde allí volvió a la costa de África y regresó a El Cairo, donde entró en contacto con dos enlaces a los que entregó un informe con todo lo que había averiguado. Él se dirigió de nuevo hacia el sur.

 

                  El año anterior, la guerra de Granada (...conjunto de campañas militares que tuvieron lugar entre 1482 y 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, en el interior del reino nazarí de Granada) se había decantado ligeramente en favor de los cristianos, así que el rey Fernando II de Aragón (1452-1516) decidió poner toda la carne en el asador. Convocó a todos los caballeros para que se presentaran en Córdoba el 25 de marzo, alistaron también campesinos e incluso garantizaron inmunidad para todos los criminales que decidieran colaborar en la campaña de ese año. El resultado fue la conquista de toda la zona de Málaga. La propia capital cayó en agosto, después de un largo asedio. El rey Muhammad XII el Zagal (...el sultán Abū `Abd Allāh Muhammad az-Zaghall de Granada, llamado por los cristianos el Zagal: valiente; fue rey de Granada de 1485 a 1486 con el nombre de Muhammed XIII) se tuvo que retirar a Guadix, cerca de Granada. Fernando II de Aragón firmó tratados generosos con los defensores de las plazas que se rindieron inmediatamente, mientras que en aquellas que ofrecieron resistencia hizo esclavos a sus pobladores y colgó de las murallas a sus jefes. Además del éxito estratégico de la campaña, también fue un éxito desde el punto de vista económico: 192 esclavos musulmanes fueron vendidos por una cuantiosa suma, 683 fueron regalados a eclesiásticos y caballeros, 100 fueron enviados al Papa como obsequio, y otros fueron liberados previo pago de un rescate. Las tierras conquistadas se repartieron entre las gentes que habían participado en la campaña.

 

                  Ese mismo mes, el portugués Bartolomeu Dias (1450-1500) zarpó de Lisboa con la misión de avanzar en la exploración de la costa occidental africana. Navegó hasta 640 kilómetros más al sur de donde había llegado Diogo Cão en la segunda y última expedición. Llegó hasta el que hoy se conoce como cabo Dias. Allí pasó por una fuerte tempestad que lo obligó a marchar más al sur, alejándose de la costa. Cuanto amainó la tormenta, desorientado, navegó hacia el Este esperando encontrar la costa, pero sólo encontró agua. Luego giró hacia el norte, y el 3 de febrero de 1488 tocó tierra, pero, para su sorpresa, la costa africana corría de este a Oeste, y la tormenta le había impedido ver el punto en que cambiaba el sentido. Siguió navegando hacia el este y, después de recorrer 400 kilómetros, llegó a un punto en que la costa volvía a ascender hacia el Norte. Comprendió que el camino a la India se abría ante él, pero su tripulación estaba cansada y al borde de la rebelión. Bartolomeu Dias cedió e inició el camino de regreso, siempre siguiendo la costa. Así encontró el punto donde la vertiente occidental gira abruptamente hacia el Este, el cabo que no había visto a causa de la tormenta, por lo que lo llamó cabo de las Tormentas (...cabo de Buena Esperanza). Sin embargo, cuando Bartolomeu Dias llegó en diciembre a Portugal e informó al rey Juan II, éste se negó a aceptar semejante nombre. No estaba dispuesto a que las expediciones que enviara en los años siguientes tuvieran que dirigirse a un lugar con un nombre tan nefasto. En su lugar, decidió que se llamara cabo de Buena Esperanza, un nombre sin duda mucho más atractivo. Pedro de Corvilã había llegado a Abisinia, donde suscitó un gran interés por parte del rey, hasta el punto de que no le permitió abandonar nunca su reino, pero allí vivió colmado de honores.
 

                   El almirante Cristóbal Colón (1436-1506) tuvo un hijo con su amante cordobesa, Beatriz Enríquez de Arana (1467-1521), que fue bautizado como Hernando Colón (1488-1539). Desesperando de conseguir en el reino de Castilla financiación para su proyecto, pidió a su hermano Bartolomé Colón (1461-1515) que lo propusiera de nuevo al rey de Portugal, del que obtuvo una segunda negativa. Ese año la guerra de Granada estuvo casi paralizada, salvo algunas acciones aisladas en Almería. Sin embargo, en 1489 los castellanos tomaron la ciudad de Baza, mediante un asedio que se prolongó del 20 de junio al 4 de diciembre. En 1490 se rindió el rey del reino nazarí de Granada Muhammad XII el Zagal. Entregó al reino de Castilla la parte del reino que estaba bajo su control y emigró a Tremecén (...o Tlemecén: ciudad del noroeste de Argelia, cerca de la frontera con Marruecos). Su sobrino Boabdil el Chico (1459-1533) resistía en la capital granadina, pero ahora carecía de acceso al mar, y era evidente que sus días estaban contados. La reina Isabel I de Castilla (1451-1504) encargó al adelantado Alonso Fernández de Lugo la conquista de las islas de La Palma y Tenerife (...las últimas Islas Canarias anexionadas por la corona castellana). La conquista de Granada suscitó una profunda emoción en toda Europa. En Roma se hicieron grandes solemnidades religiosas, que culminaron con una gigantesca procesión de tres días de duración presidida por el disipado Borgia y Papa Alejandro VI (1492-1503). En el reino de Nápoles la victoria cristiana fue conmemorada con una farsa cuyos personajes alegóricos eran la Alegría, el Falso Profeta Mahoma y la Fe. En Londres, en la abadía de San Pedro de Westminster, el Canciller de la Corona, ante una enorme multitud convocada por las campanas, anunció solemnemente la victoria de los cristianos sobre los musulmanes. El reino de Granada fue anexionado al reino de Castilla y se inició una intensa actividad repobladora, según la tradición castellana (...se calcula que acudieron unos treinta y cinco mil inmigrantes castellanos). Boabdil el Chico (1459-1533) siguió viviendo en Granada, dedicado a la caza. El adelantado Alonso Fernández de Lugo la conquistó la isla de La Palma, con lo que Tenerife era la única isla del archipiélago canario que aún no estaba sometida a la autoridad del reino de Castilla. Aconsejados por el asesino Tomás de Torquemada (1420-1498), los reyes publicaron un edicto por el que todos los judíos de Castilla y Aragón debían bautizarse o marchar al exilio en un plazo de tres meses. En el caso de que optaran por el exilio, tenían prohibido llevar consigo oro, plata u objetos de valor. En años anteriores ya se habían dictado otros decretos de expulsión, pero no se habían aplicado. Se calcula que fueron expulsados unos ciento sesenta mil judíos, la mayoría de los cuales pasó a Portugal, mientras que otros prefirieron Marruecos, Túnez o Argelia. También hubo quienes pasaron a Francia o Italia.

 

                  Cuando al que llamaban San Fernando (1452-1516), clavó las banderas de Castilla en la baja Andalucía, las horas de Al-Ándalus estaban contadas, pero los reyes moros, sumidos en las fantasías de sus ensueños se resistían a despertar, y soñando, soñando, crearon la Alhambra y el Generalife de Granada , alcázares portentosos, con alfarjes y atauriques de tal belleza que nunca serían superados por ningún santo cristiano y por eso se los apropiaron. Por sus patios corría el agua en frescos surtidores, mientras los poetas medía versos para cantar al vino, las mujeres o los amores equívocos y enajenados por sus rimas, no escuchaban el piafar de los caballos de la guerra santa castellana, impacientes por galopar entre los huertanos carmenes granadinos. Un día, el 2 de enero de 1492, la media luna agarena se escondió para siempre, o tal vez no, tras los desnudos cerros de las Alpujarras... ¿Qué sentiría el rey Boabdil el Chico cuando tuvo que desprenderse de la Alhambra?... Según una extendida leyenda andaluza cuya veracidad no está atestiguada por ninguna documentación, al salir de Granada camino de su exilio en las Alpujarras, cuando coronaba una colina, volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la sultana Aixa la lapidaria y machista frase: - "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre"... Debido a esto esa colina recibe el nombre del "Suspiro del moro"... En su exilio alpujarreño, se instaló en la población almeriense de Laujar de Andarax siendo esta su última residencia en la Península Ibérica antes de partir definitivamente hacia el Norte de África...

 

                 Y ese mismo año, el 12 de octubre de 1492, el noble nacido en Cerdeña y más tarde almirante Cristoforo Piccolomini, tras muchos esfuerzos y conversaciones con la reina católica Isabel I de Castilla, que no con el tal San Fernando II de Aragón, conseguía llegar a un Nuevo Mundo: el Continente Americano... aunque esto ya es otra Historia...

 

                ¿Qué comían los omeyas, moros y sus súbditos cristianos mozárabes durante los ocho siglos de existencia la España musulmana?...

 

                 La agricultura era una de las principales actividades de los cortijeros árabes y de los sometidos cristianos mozárabes de Al -Ándalus. Igual que nosotros, cultivaban tierras de secano y de regadío. En las primeras preferentemente cereales, dejándolas descansar en barbecho un año de cada dos, aprovechando sus pastos verdes para dar de comer a los rebaños. Empleaban métodos de cultivo muy primitivos, comenzando la labranza al finalizar las lluvias del otoño. Cuando las cosechas eran muy escasas, cosa que sucedía con cierta frecuencia, no llegaban a recogerlas dejándolas como pastizales. Una vez granada la mies no podía iniciarse la recolección hasta que la finca era visitada por los jurras, que eran los tasadores oficiales que determinaban la cuantía de los impuestos que el labrador debería pagar al fisco.

 

                  El trigo era el cereal más importante, pero las más veces recogían cosechas tan escasas que no llegaban a cubrir las necesidades del país, ocasionándose periodos de hambre, y es por este motivo que las sequías, lo mismo que ahora, constituía una de las mayores preocupaciones de los gobernantes. Almanzor (...o Al-Manşūr billah... 938-1002... caudillo del Califato de Córdoba y valido de Hisham II), además, tuvo que enfrentarse a una terrible plaga de langostas que arrasaría todos los campos de mies, pero este popular caudillo ya tenía prevista esta contingencia y dispuso de las prudentes reservas de grano que guardaba en los silos oficiales.

 

                  Tratando de paliar estos infortunios, desde muy antiguo, en el siglo IX, se habían iniciado importaciones de trigo africano que no se interrumpieron, según testimonio del geógrafo Iban Hawqal (...autor de "La faz de la Tierra" en el año 977), en el siglo X, y según dice el geógrafo e historiador, nacido en Huelva, Abu 'Ubayd al-Bakri, tampoco en el periodo de los reinos de Taifa. Los trigos de Al -Ándalus llegaron a adquirir renombre en el exterior, como ya lo tenían en los tiempos romanos, habiendo determinadas zonas cuyo grano se reputaba entre los mejores, tal como sucedía con el de Sangonera la Verde, cerca de Lorca en el reino o taifa de Murcia, y con el de Toledo, del que se decía que una vez ensilado podía conservarse durante un siglo sin que se echase a perder. En algunas regiones habían extensiones enormes de dorados cereales, como en La Mancha, Úbeda, Écija, BaenaJerez de la Frontera, que recordaban metafóricamente las calientes arenas del desierto mecidas con el impulso del viento.

 

                  En algunas tierras favorecidas era posible realizar la siembra en primavera para obtener cereales tardíos. Además del trigo se cultivaba la avena, la cebada, el sorgo, y en las tierras frías el centeno. También se sembraban los campos labrantíos con leguminosas, de las que se hacía enorme consumo, fundamentalmente de alubias, garbanzos, lentejas, altramuces, habas verdes y determinadas variedades de habichuelas. Sin embargo, aunque es habitual atribuir a los árabes la implantación en España de nuevas variedades de plantas, no debe ser olvidado que ya en la época romana existían la mayor parte de los regadíos y grandes explotaciones agrícolas en las que se practicaban avanzadas técnicas agrícolas que permitían la exportación a la Antigua Roma de grandes cantidades de cereales y otros productos del campo, lo cual no es óbice para que mientras España vivió dentro de la órbita de la civilización islámica se produjeran muchos avances y cambios en el campo español. Siendo el pan una de las bases alimentarias del pueblo sarraceno o agareno, la industria harinera alcanzó gran importancia, pero los molineros tenían fama de granujas por emplear multitud de artimañas para quedarse con el trigo del cliente, aumentando el importe de sus maquilas (...la palabra maquila se originó en el medioevo español para describir un sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida).

 

...Molino de rodezno, llamado en Murcia: molino de rodete. Su rueda, de una sola pieza, permitía ahorrar algunas ruedas dentadas. La especial disposición de sus álabes, en forma de cuchara, permitía aprovechar mejor la corriente. Los molinos nuevos del río Segura son de este tipo.

 

                  Aunque en las descripciones que hacen los geógrafos de la época de los campos españoles no mencionan los molinos de viento, es muy probable que se utilizaran. Se usaban tahonas (...del árabe "tahuna": "molino"; f. Molino de harina cuya rueda se mueve con caballería // Casa en que se cuece pan y se vende al público) movidas por acémilas (...del árabe hispano: azzámila, y este del árabe clásico: zāmilah, bestia de carga; 1. f. Mula o macho de carga; 2. f. asno, persona ruda; 3. f. Cierto tributo que se pagaba antiguamente), pero eran preferidos los molinos hidráulicos que se instalaban en los ríos junto a pequeñas represas, las típicas aceñas (...del árabe: acéniya, máquina hidráulica; f. Molino harinero situado en el cauce de un río, movido por una rueda impulsada por el agua), con sus ruedas de álabes (...m. Rama de árbol combada hacia tierra // Estera puesta a los lados del carro // Teja de un alero // Mec.: Cada paleta curva de la rueda hidráulica // Diente de la rueda de un batán) movidas por la corriente del agua. Alguno de estos artificios tenía que cesar en su trabajo durante el estiaje, pero los instalados en las riberas de los ríos caudalosos, como el Guadalquivir, Tajo, Segura y Guadiana, trabajaban todo el año. Según testimonio del ceutí cartógrafo, geógrafo y viajero hispanomusulman Al-Idrisi (...1100-1166... autor del "Libro de Roger" en Sicilia, y escrito por encargo de Rogelio II de Sicilia; donde consta la "Tabula Rogeliana"), había en Zaragoza, en aguas del Ebro, molinos flotantes montados sobre balsas.

 

Molino de barcas. Existían ya en el río Segura en el siglo XIII. Estos molinos flotantes poseían una rueda vertical, que no se adaptaba al régimen irregular del río y a su red de acequias, por lo que a partir del siglo XV fueron desapareciendo de la región...
 
                  Los olivos constituyeron una de las más afamadas riquezas de Al-Ándalus. Sus plantaciones cubrían enormes en las mismas zonas donde aún pueden contemplarse sus añosos troncos retorcidos junto con su ramaje plateado, sabiamente alineados  en aquellas suaves colinas de Jaén, Córdoba, Sevilla, Toledo, Valencia... pero la región que llegó a alcanzar la mayor fama por la calidad, insuperable por otros, de su aceite era la de la comarca de Aljarafe, en las cercanías de Sevilla y lindando con la costa noroeste de Cádiz.
 
                      Sólo una pequeña parte de la aceituna recogida se guardaba para comerla después de preparada en diversos aliños o para usarla como condimento en diversos guisos, pues casi toda la cosecha de olivas se destinaba a la obtención de aceite vegetal, producto que se elaboraba en gran abundancia, pues una vez cubierto el consumo local se exportaban los excedentes por toda la cuenca del Mediterráneo llegando hasta las regiones más orientales.
 
                      Las técnicas obtenidas para su obtención eran las mismas que aún se conservan en no pocos lugares de Andalucía, procedimientos rudimentarios, basados en la utilización de una prensa de tornillo a la que se le da el nombre de almazara (...al-ma’sara). Generalmente se elaboraban tres clases de aceite de oliva. El mejor de todos se obtenía con una simple trituración de la aceituna para extraer sus jugos en los alfarjes, seguida por un lavado con agua caliente y una rudimentaria decantación. Se llamaba "aceite del agua". Le seguía en calidad el "aceite de almazara", que se lograba prensando la pulpa de la aceituna en este artificio después de haberlas pisado en las pilas donde se maceraba, y se pasaba a una pileta, donde se decantaba en jarros. Además, se obtenía el "aceite cocido" a partir del orujo del primer prensado, que se lavaba con agua hirviente antes de someterse de nuevo a la acción de la prensa.
 
                 Los lugares productores de aceituna disponían de las instalaciones necesarias para elaborar el aceite, pero en las grandes ciudades también existían grandes molinos en los que se prensaba la pasta de aceituna que llevaban los campesinos a lomos de sus acémilas.
 
                  Al lado de los cereales y el olivo los musulmanes prestaron gran atención a los cultivos de regadío, en los que alcanzaron indiscutible maestría. Es cierto que ya existían canales de riego en la Hispania romana (...entre 218 a. C., fecha del desembarco romano en Ampurias, y los principios del siglo V, cuando entran los visigodos en la Península Ibérica, sustituyendo a la autoridad de la Antigua Roma) visigoda (...entre mediados del siglo V y comienzos del siglo VIII), pero los muslimes mejoraron notablemente las técnicas de riego, adoptando mecanismos hidráulicos que ya eran habituales en el Magreb (...en árabe المغرب Al-Magrib, en bereber: Tamazgha) y en las regiones árabes del Oriente Medio o Próximo.
 
                  De estos sistemas el más sencillo y eficaz es el que aún se emplea en muchos lugares de nuestra región levantina y que está constituido por multitud de acequias (...del árabe al-saqiya) que gracias al desnivel con que están construidas pueden fluir el agua de los ríos para posteriormente represarla en los sitios que creían conveniente para distribuirla en sus campos de cultivo.
                     
 
 
 
...La noria de Alcantarilla muestra a la perfección el funcionamiento de estos artefactos: corriente de agua, paletas para mover el mecanismo y arcaduces que suben cargados de agua para depositarla en un cauce distribuidor elevado.
 
                  
 
Buscando el agua en las profundidades: la noria de rosario. En este tipo de noria, los cangilones están cogidos a una cadena, a modo de rosario, con lo que se consigue llegar a mayor profundidad...
 
 
                   En Andalucía y Murcia los riegos sólo podían llevarse a cabo de una manera racional con la ayuda de los aparatos elevadores elevadores que tomado el agua de los pozos o ríos la trasladaban al nivel de los huertos escalonados. El artilugio más simple que empleaban era el que se conoce en castellano con la denominación de cigüeñal y que los árabes llamaban jattara. De mayor complicación eran las norias provistas de ruedas de paletas, movidas por la misma corriente del río o también accionadas por potentes bestias de carga que al conseguir hacerlas girar vertían el agua de sus arcaduces o caños en los bancales de cultivo.
 
                   La palabra aceña procedería del vocablo árabe saniya, que designaría los ingenios que permitían extraer agua de un pozo y elevarla al exterior mediante la fuerza de un animal. La "noria de ceña o aceña" era, y es, también llamada "noria de sangre", ya que es movida por uno o más animales (...burros, mulos, bueyes). La aceña consistiría, pues, en una rueda vertical aplicada a la corriente, encajada en otra horizontal mediante un engranaje, que es movida por el animal valiéndose de un madero.
 

                  El Centro Virtual Cervantes nos muestra en Internet un artículo que se titula "El Jardín Andalusí" sobre la cultura del agua que dice, más o menos, así:

 

                  "En el mundo andalusí, los jardines tuvieron una función mucho más amplia que la meramente estética. El jardín-huerto fue receptáculo de plantas aromáticas, árboles frutales y productos hortícolas. Al placer de la vista y el olfato se unió el deseo de un aprovechamiento agrícola, que puso en marcha una sabia distribución del agua y toda una ciencia de aclimatación de especies botánicas nuevas. Los andalusíes habían heredado estos saberes de sus antepasados del mundo oriental islámico y, en parte, de sus predecesores romanos. Su proverbial sed de conocimiento propició un gran desarrollo botánico y científico. Se produjo una auténtica "revolución verde" que significó la expansión agrícola de Al-Ándalus y el principio de un incipiente comercio.

 

                 Apenas quedan referencias de cómo pudo ser aquel jardín-huerto. El geópono, escritor y poeta almeriense Ibn Luyun (1282-1349), fue el autor de una célebre obra llamada Kitab al-filaha (..."Tratado de Agricultura"; copia del año 740 H. / 1348 d. C., conservado en la Escuela de Estudios Árabes de Granada), que escribió en verso con el fin de que pudiera memorizarse fácilmente. En ella ha dejado unos apuntes de la morfología de este jardín. Según describía, los macizos de plantas, generalmente aromáticas, estaban situados junto a la alberca donde se depositaba el agua. Un poco más lejos se emplazaban los macizos florales y los árboles de hoja perenne. Ya rodeando el predio o hacienda, una cerca de viñas, higueras y otros árboles semejantes marcaba las lindes, mientras que los paseos se cubrían con parras, a modo de pérgolas. Uno de estos paseos delimitaría el jardín de flores y plantas aromáticas, mientras que a cierta distancia de las viñas se situaría la tierra de labor. Los grandes frutales se plantaban en la parte Norte para proteger el jardín del viento.

 

                 Entre los frutales que estuvieron omnipresentes en esos jardines-huertos figuraron las palmeras datileras, como una reminiscencia del desierto arábigo, cuna del mundo islámico. También, los granados, que se trajeron desde Siria, así como los melocotoneros, limoneros, cerezos, membrilleros y naranjos amargos. Además, figuraban higueras, olivos, vides y manzanos, milenariamente implantados en la Península Ibérica. Entre la espesura de los frutales abundaban los cultivos de melones y sandías, las berenjenas, espinacas y habas, además de alcachofas, zanahorias y lechugas, entre otros muchos productos hortícolas que se cultivaban gracias a la abundante agua que suministraban las acequias (...del árabe clásico al-saqiyah; del árabe hispano assáqya).

 

                 El mundo islámico surge en un contexto árido: la península arábiga. El primer pueblo que lo integra, el pueblo árabe, aprecia el agua como auténtico tesoro, ya que prácticamente carece de ella, siendo los oasis su única fuente de abastecimiento. Con la expansión del Islam a través del imperio Persa, Egipto y Siria, entre los siglos VII y VIII, los musulmanes aprendieron las técnicas de regadío, extracción y aprovechamiento del agua, muy desarrolladas por entonces en aquellas regiones, especialmente en tierras mesopotámicas (...actual Iraq).

                Además de servir de bebida para los seres humanos y los animales, el agua será esencial en la agricultura y se convertirá en un complemento imprescindible de las construcciones palaciegas. Se introducirá como un elemento decorativo polivalente que proporcionará efectos lumínicos, refrescará y relajará el ambiente, y hará las veces de un espejo al duplicar el efecto visual de la arquitectura. El agua estará omnipresente en todo tipo de jardines y de almunias o huertos, ya sea en forma de fuentes, canalillos, surtidores, estanques, acequias y albercas, o bien, deslizándose caudalosa por las norias de corriente.

                  Las acequias
(...del árabe al-saqiyah) fueron las principales conducciones empleadas por los musulmanes para la distribución del agua, tanto en grandes predios como en pequeños jardines. Este sistema de riego por canales, mayores y menores, ya se utilizaba en la antigua Babilonia (...siglo VII a. C.) para regar los jardines colgantes, o floridos pensiles, con las aguas del río Éufrates, y se extendió al imperio Persa en ciudades como Persépolis. Posteriormente, los romanos, herederos de esa tradición, establecieron en sus provincias de la cuenca mediterránea auténticas redes de regadíos, especialmente en Hispania. Al llegar a la Península Ibérica, los árabes eran conocedores de los sistemas de riego orientales. Reaprovecharon la infraestructura del regadío romano, ya deteriorada, ampliando e intensificando su utilización, y crearon acequias mayores, menores y brazales o ramales, con un ingenioso sistema de distribución del agua, base de su emergente agricultura.  De ahí que en muchas zonas de España, especialmente en la región levantina, sean frecuentes los topónimos de origen árabe que aluden a las acequias: la acequia de Beniscornia (...o de los Banu Scornia), al sur del río Segura, en Murcia, ha dado origen al llamado popularmente "Rincón de Bernisconia".

                 Las norias
(...del árabe: na´ura) de corriente o fluviales, de origen oriental, ya habían sido utilizadas por los romanos en la Península Ibérica, esencialmente en la Bética, para la extracción del agua de río o corriente de cierto caudal. El agua se recogía por medio de unos recipientes —arcaduces o cangilones—, instalados en la propia rueda que la corriente accionaba. Cuando el giro alcanzaba su máxima altura, los recipientes vertían el agua en un canal, desde el que se distribuía a las acequias de los huertos y jardines, a las albercas y a las canalizaciones urbanas.

                 Los árabes intensificaron el empleo de las norias en Al-Ándalus, como una de las bases de la captación de agua fluvial. Algunas llegaban a alcanzar más de 15 metros de diámetro. Todavía se pueden contemplar algunas norias de origen hispano musulmán en la pedanía de La Ñora y el municipio de Alcantarilla
(...Murcia), en Casas del Río (...Valencia), en el río Guadalquivir, en el Jalón (...en la provincia de Alicante) y también en Portugal.

                  Existía además otro tipo de noria de tracción animal y de menor tamaño, llamada al-saniya
(..."aceña"). Se utilizaba en los predios o huertos menores para extraer agua de pozo. En los campos de Castilla aún se pueden observar estos ingenios hoy en desuso.

                 La función esencial de la alberca
(...del árabe al-birka) era servir como depósito de agua, para distribuirla posteriormente por las acequias. Su funcionalidad se combinó con el característico sentido de la estética de los hispano musulmanes, constituyéndose en un elemento más del jardín y la arquitectura. Los principales patios y jardines del mundo islámico contaron con grandes albercas, como sucede en el Patio de los Arrayanes de la Alhambra de Granada (...del siglo XIV).

                  En la tradición islámica, el agua se considera un don divino que no es propiedad de los seres humanos. Éstos son solamente sus depositarios; por ello tienen la obligación de repartirla con equidad entre quienes la necesitan. Este concepto sirvió de base para establecer en Al-Ándalus un perfecto sistema de regadío. El agua, remansada en los azudes
(...por barreras en el río; del árabe: as sad)  de los ríos, se distribuía por riguroso turno a través de las acequias y brazales a cada predio o huerto, según su superficie y el volumen del caudal que repartieran.

                 En torno a este sistema surgió desde el siglo X una serie de funcionarios encargados de velar por el reparto justo y ordenado: el wikalat al-saqiya, o "gobierno de la acequia". Según el insigne arabista francés Levi-Provençal
(1894-1956), esta institución fue el antecedente del Tribunal de las Aguas Valenciano.

                Otra de las técnicas de distribución del agua empleadas fue la conocida como de "las señas", que todavía se practica en La Alpujarra. Consiste en aprovechar el agua de los prados de inundación de alta montaña, conduciéndola a través de las fisuras de las laderas.

                  En las fuentes árabes encontramos dos grandes grupos en los que incluir las explotaciones agrarias irrigadas: de un lado, las ubicadas extramuros, en los contornos de las ciudades, y que son las más artificiosas; y por otro los espacios abiertos cuyo diseño y tipología vienen definidos por la propia naturaleza y que ven crecer especies horto-frutícolas muy concretas.

                  En el primer grupo hay una serie de unidades: yanna, bustan y munya. Son espacios agrícolas cerrados y periurbanos. Bustan y munya aparecen como sinónimos, con una múltiple finalidad estética, económica y experimental, normalmente predominando una de estas funciones sobre las demás; podían ser explotaciones agrícolas de gran superficie. Una y otra eran propiedades de la realeza y alto funcionariado del reino. En todos los casos llevaban asociadas viviendas y otras construcciones, tanto de carácter ornamental como industrial. El agrónomo almeriense Ibn Luyun
(1282-1349) incluye la descripción de un bustan ideal, de una finca de recreo ante todo, que perfectamente podemos asociar al esquema clásico de una almunia, lo que nos aclara que ambos espacios, aunque designados con voces distintas, revelan un mismo sentido utilitario.

                  En lo referente a yanna, nos podemos referir a una unidad de producción agrícola de regadío básica, en la que ésta constituye la única funcionalidad, alejada por ello de otras que comportan bustan y munya, como puede ser la ornamental, recreativa. También posee vivienda y puede que corresponda a un tipo de propiedad parcelada, minifundio de pequeños agricultores.

                 A grandes rasgos, podemos decir que bustan responde a la actual concepción etimológica y física de huerto o huerto-jardín, mientras que yanna representa las huertas donde cultivar legumbres y árboles frutales".

 

                  No cabe duda que toda l legislación tradicional que regula los riegos de la huerta levantina tiene un origen árabe, pues e la época califal ya existían instituciones análogas al famoso Tribunal de las Aguas Valenciano, que da sus sentencias inapelables ante la Puerta de los Apóstoles en la Catedral de Santa María Valencia.

 

                 Actualmente una de las mayores riquezas de la región valenciana es el arroz, aunque que nadie se lleve a engaño ya que es la provincia de Sevilla la que produce mayor cantidad de arroz en España. No hay constancia de que los árabes cultivaran el arroz a gran escala, si bien el escritor y doctor sevillano Abu Zacaría (...que vivió en torno al año 1150 d. C., y que escribió el "Libro de Agricultura") dice que poseían dos variedades: la acuática y la de secano. No  trasplantaban el arroz como hacían otros pueblos y para consumirlo lo lavaban siete veces en agua caliente y luego lo echaban en leche también calentada, así pues miren ustedes que ya comían el famoso arroz con leche. En ocasiones se preparaba con este cereal un energético vinagre y un licor de alta graduación que los pondría tibios. Con arroz, panizo o maíz, mijo, habas, lentejas y judías, se confeccionaba una especie de pan que se cortaba de trozos para mezclarlo con leche y aceite, o comerlo con carne grasa, aceite o mantequilla.

 

                  Como abundaba el agua se iban creando verdadero vergeles en los que aclimataban gran cantidad y variedad de árboles frutales, alcanzando gran fama las frutas españolas: las cerezas, las peras y manzanas que se recogían en los valles del Ebro y del Jalón (...en la provincia de Alicante), las granadas valencianas, las uvas y especialmente los higos, que se daban en gran abundancia, pues la higuera era el árbol que crecía con mayor frecuencia en los linderos de los huertos, tanto que no solía designárselas con nombre su propio, llamándoselas simplemente shichar: los árboles. Eran muy solicitados los higos que se recolectaban en los alrededores de Sevilla, de los que existían dos variedades principales: goties o godos y xaaries. El higo, que llegó a ser reputado en Al-Ándalus hasta el punto de exportarse a Oriente, se introdujo en la Península Ibérica, procedente de Constantinopla, en tiempos de Abderrahmán II (792-852).

 

                  En algunos lugares del levante y del sur o mediodía se cultivaba el almendro, especialmente en Alicante, Málaga y Almería, pues las almendras eran muy utilizadas en la cocina y sobre todo en las labores de dulcería. Del granado se conocían once variedades, entre las que se encontraba la denominada "velluda", que era muy venerado, pues se suponía originada por un retoño enviado desde Medina a Abderrahmán el Dakil, procedente de un granado plantado por el mismísimo Profeta Mahoma. Cuando se plantaba un nuevo granado se practicaba la costumbre de enterrar al pie un puñados de habas verdes sin descortezar, pues se creía que así el árbol daría frutos de mayor tamaño. La granada de Siria, convertida, por la imaginación colectiva, en el símbolo por excelencia de la España musulmana. En el "Libro de Agricultura" (..."Kitabb al-Fallah") del agrónomo sevillano Ibn al-Awwám (siglos XII y XIII; traducido por Banqueri. AECI, Madrid, 1988), podemos leer una tradición del Profeta Muhammad sobre esta hermosa fruta, rescatada por este hacendado andalusí de la zona de Aljarafe, cerca de Sevilla: - "Cuidad del granado; comed la granada, pues ella desvanece todo rencor y envidia".
 

                  Los sarracenos del desierto aclimataron en la Hispania musulmana la palmera datilera africana y según referencias de los geógrafos Yacut al-Hamawi (1179-1229),  y el Cazwiní (¿?), el palmeral que hoy día existe en la ciudad de Elche (...provincia de Alicante) era ya famoso en la época califal. Los árabes gustaban sobremanera de los frutos cítricos que entonces se cultivaban cerca de la costa mediterránea, como el limón introducido por los romanos y que era originario de Persia, la cidra que era la naranja del Yemen, la lima y también era conocida la naranja amarga (...que actualmente se puede contemplar en los jardines de la Catedral de Sevilla), ya que la naranja dulce originaria de China, se introdujo en España más tarde que las especies mencionadas. Parece ser y según informan algunos cronistas durante la época del Califato de Córdoba se llevaron a cabo los primeros ensayos de aclimatación de la naranja dulce y de la toronja (...o  pomelo rojo o rosado) pesando sobre ésta última una especie de prohibición supersticiosa. Todos estos frutos se confitaban con azúcar haciendo popular el acitrón y las frutas escarchadas que aún hoy en día deleitan nuestras cristianas Navidades.

 

                   Los cítricos, como el limón (...laymün), el toronjo y la naranja amarga (...del árabe: naranÿa; y éste del persa: naranguí) fueron importados de Asia Oriental o del Este. Eran utilizados para conservar los alimentos, pero también se extraía de ellos zumos, y de sus flores se extraían esencias para la elaboración de perfumes. Igualmente, la ciencia del injerto se desarrolló en Al-Ándalus hasta límites insospechados, logrando, por ejemplo, una extraordinaria variedad de pomelos. El naranjo amargo (...llamado närany en Al-Ándalus) fue introducido por los árabes a finales del siglo X o principios del XI y aparece citado en el Tratado Agrícola Andalusí Anónimo. El método de reproducción por semilla lo aplicaban a todos los cítricos y se hacía en un lugar resguardado del frío. Según Ibn Bassäl, las semillas se sembraban en los meses de enero y febrero. Un año más tarde se hacía el trasplante a macetas teniendo en cuenta que solo debía haber un retoño en cada una, donde permanecían dos años, al cabo de los cuales se llevaba la planta al terreno definitivo.
 

                  Tanto la caña de azúcar que se había importado desde Egipto en el siglo X, como la platanera, se habían aclimatado muy bien en algunas zonas de clima suave, principalmente en el valle de la comarca del Bajo Guadalquivir, en los huertos de los alrededores de Sevilla, y sobre todo en la región costera, entre Vélez-Málaga y Motril.

 

                  De las legumbres llamadas habichuelas se conocían hasta cuatro variedades la negra o bajema, la blanca o grecoromana, la roja o egipcia, y la bachaly, que su cultivaba en Babilonia durante todo el invierno. Estas semillas se impregnaban con ciertas sustancias narcóticas y se usaban para cazar aves, como los cuervos, la urracas, las grullas y las palomas. Se distinguían dos tipos de lechuga, las de hoja larga y puntiaguda o sevillanas, y las de hoja ancha y corta o cordobesas. Los muslim eran muy aficionados a las verduras y hacían gran consumo de escarolas, verdolagas, bledos, espinacas (...isfanaj), berzas españolas, que los moros llamaban "hortalizas de los cristianos", berzas comunes, acelgas (...as-silqa), nabos (...redondos o largos), zanahorias, rábanos (...cabezudos o siriacos), cebollas, ajos, puerros, apios, cardos (...Cynara cardunculus), alcachofas (...Cynara scolymus), espárragos, berenjenas, pepinos (...tempranos o tardíos), calabazas, melones (...que procedían del Jorasalan: una provincia de Irán), sandías (...que eran originarios de Persia y del Yemen), etc.

 

                  Los musulmanes introdujeron nuevos productos muy populares hoy, no solamente en la Península Ibérica, sino en toda Europa, como es la berenjena (...badinÿana), originaria de la India y difundida por el Mediterráneo a través de Irán. Tan apreciada llegó a ser ésta en Al-Ándalus, que a los almuerzos de mucho bullicio y gentío, se les llamaba "berenjenales".

 

                  Entre las verduras también trajeron las alcachofas (...jarshuf) y los espárragos, que tenían la propiedad de evitar los malos olores de la carne. Las hortalizas más cultivadas eran, además, la calabaza, los pepinos, las judías verdes, los ajos, la cebolla, la zanahoria, el nabo, los jaramagos, las acelgas (...as-silqa), las espinacas (...isfanaj) y muchas otras.

 

                  La cocina arábiga era muy pródiga en condimentos herbáceos, por lo que en todos los jardines-huertos existían  semilleros de estas plantas, principalmente cominos, alcaravea (...o comino de prado), ajenuz, mastuerzo, anís de grano dulce, hinojo, anís silvestre, culantro, mostaza, menta, hierbabuena, perejil, etc. Pero acaso el condimento más importante para la economía musulmana era el azafrán, que además de ser un aderezo indispensable en la mayoría de los platos de cocina, se usaba como colorante. Se cultivaba en el Reino de Valencia tal como dice el geógrafo el Cazwiní, pero además en muchos lugares de Andalucía, como Baza de Granada y Priego de Córdoba, y en algunas zonas del centro, como Guadalajara y Toledo, siendo el más famoso el que se recogía en los huertos de las riberas del río Tajo. El azafrán, originario de Asia menor (...o Anatolia), los egipcios y romanos lo utilizaban mezclado con los alimentos y los vinos; también como tinte y para los perfumes. Fue introducido en la Península Ibérica, y en concreto en el Al-Ándalus, por los árabes a finales del siglo IX, donde obtuvo una buena aclimatación, extendiéndose su cultivo desde los albores del siglo X... El Calendario de Córdoba (...o El Libro de la división de los tiempos es una obra escrita en el año 961 por el obispo mozárabe Recemundo... En ella se describen los trabajos agrícolas que habían de llevarse a cabo cada uno de los meses, así como los progresos y evoluciones que debía seguir cada producto... Y tanto en el campo como en la ciudad, la evolución y cambio de las estaciones se tenía muy en cuenta, y se vinculaba con la marcha de las cosechas) nos da noticias de que en el mes de febrero se sembraban, en la zona del Califato de Córdoba, los bulbos o cebollas del azafrán, recogiéndose las flores en noviembre. El agrónomo sevillano Ibn al-'Awwän (...siglo XII), dos siglos más tarde, nos cuenta que se cultivaba azafrán en el Aljarafe sevillano y en la Axarquía (...en la provincia de Málaga). En Baeza (...en la provincia de Jaén) se obtenía azafrán en abundancia, según nos indica el historiador cordobés al-Saqundï (..en el siglo XI). Los grandes excedentes de azafrán producidos en las diversas tierras de Al-Ándalus eran exportados hacia Oriente desde el puerto de Málaga, constituyendo uno de los pilares de la economía andalusí.

 

                  Alternando con los secanos, los olivares y los jugosos huertos, se encontraban extensas zonas de viñas, cultivo que estaba muy extendido en las tierras de secano a pesar del precepto coránico que prohibe la ingesta de vino a los mahometanos. Desde luego la uva era uno de los frutos preferidos por los sarracenos el desierto, que hacían de ella gran consumo, existiendo algunas variedades que podían conservase frescas hasta el invierno, pero casi siempre preferían desecarlas para convertirlas en uvas pasas, técnica en la que alcanzaron gran perfección, tanto que en algunos lugares llegaron a aventajar en fama a las renombradas griegas pasas de Corinto, como sucedía con las de Ibiza, Elche, Priego de Córdoba y, sobre todo, las famosísimas pasas de Málaga (...con Denominación de Origen Protegida). Las uvas pasas eran insustituibles en la cocina arábiga, pues entraban en la composición de sus numerosos platos gastronómicos fundamentales.

 

                  Y volvemos a recurrir al Centro Virtual Cervantes que nos muestra en Internet un artículo que se titula "El Jardín Científico" referente a la agricultura y los tratados de la época, y que dice, más o menos, así:

 

                  "Los jardines también sirvieron en época de Al-Ándalus como reducto de experimentaciones botánicas destinadas a la agronomía y la farmacopea. Para ello fueron necesarias la introducción y aclimatación de numerosas especies desconocidas hasta entonces. A lo largo de los siglos VIII al XIII, los andalusíes trajeron a la Península Ibérica abundantes productos procedentes de diversos orígenes, que abarcaban desde el Extremo o Lejano Oriente hasta el Magreb. No consiguieron aclimatar plenamente algunas especies como la pimienta, el cinamomo, el alcanfor o el incienso, pero obtuvieron máximos resultados con el azafrán, la palmera datilera, la caña de azúcar, el algodón, la granada y los cítricos, entre otros. Se generaron grandes excedentes de producción, que hicieron posible la exportación de algunos de estos productos como el azafrán, a otros países del orbe islámico.

 

                  Esta aclimatación fue propiciada por los soberanos Omeyas de Al-Ándalus, y más tarde por algunos emires de las distintas Taifas de la Península Ibérica, que instalaban extensos jardines botánicos cerca de sus palacios o junto a sus fincas de recreo (...que denominaban: almunias). Para ello se rodeaban de geóponos (...del gr. geo: tierra; ponos: trabajo) que se encargaban de su cuidado y desarrollo y se convirtieron en Jardineros Reales, altamente valorados. Estos científicos fueron estudiosos, no solamente de la botánica, sino también del "Arte de la Agricultura", como ellos la denominaban. El agrónomo almeriense Ibn Luyun (1282-1349) decía acerca de la agricultura: - "Alá ha puesto dentro de la Agricultura la mayor parte de los bienes necesarios para el sustento del hombre, y por tanto es muy grande su interés por las utilidades que encierra".

 

                  En ciudades como Granada, Murcia, Valencia, Córdoba, Toledo, Sevilla o Almería surgió una extraordinaria literatura agrícola (...literatura geopónica en lengua árabe, cuya evolución historiográfica puede seguirse desde el siglo XI hasta el XIV), donde la mayoría de los autores fueron médicos. Su interés por la agricultura estaba marcado por el conocimiento y aplicaciones médicas y dietéticas de las especies vegetales.

 

                  En Córdoba destacó el médico y cirujano Abu-l-Qasim al-Zahrawi (936-1009), que compuso un "Compendio de Agricultura".

 

                Toledo presenta al médico y botánico Ibn Wafid (1008-1074), quien compuso varias obras de Medicina, entre las que destacamos el "Libro de los medicamentos simples". Estuvo Ibn Wafid al servicio del rey al-Mamun de Toledo y para él creó un jardín botánico o Huerta del Rey (...Yannat al-Sultan) que se extendía por la Vega del Tajo. Fue en este siglo XI, cuando Al-Ándalus ve aparecer los primeros "Reales Jardines Botánicos", adelantándose casi quinientos años a los de la Europa del Renacimiento. Entre otras obras, Ibn Wafid escribió una "Suma o Compendio de Agricultura". La obra agronómica de Ibn Wafid inspiró una de los más famosos tratados de agricultura del Renacimiento: la "Agricultura General", de Gabriel Alonso de Herrera (...1470-1539... agricultor con su padre, y luego capellán del Cardenal Cisneros), editada en 1513 por encargo del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517).

 

                Ibn Bassal, contemporáneo de Ibn Wafid (1008-1074), también al servicio de al-Mamun de Toledo. Compuso la extensa obra de agricultura "Diwan al-filaha". A diferencia de otros tratadistas geopónicos que utilizaron fuentes de autores clásicos, Ibn Bassal se basó en experiencias personales, tratándose por ello del tratado de agricultura más insólito y objetivo de todos los escritos por especialistas andalusíes. La entrada de Alfonso VI de León "El Bravo" (1040-1109) en Toledo en 1085, obligó a Ibn Bassal a emigrar a Sevilla, poniéndose al servicio del rey al-Mu´tamid (1040-1095), para el que creó una "Huerta del Rey".

 

                  En el reino nazarí de Granada destacó al-Tignari (...siglos XI-XII), que sirvió al último rey zirí de Granada, el emir Abd Allah (1073-1090). Compuso un tratado de agricultura titulado "Flor del jardín y recreo de las inteligencias" (..."Zahr al-bustan wa-nuzhat al-adhan"). Abū ‘Abd Allāh Muhammad Ibn Mālik, más conocido por al-Tignari, nisba derivada de la pequeña alquería en la que nació llamada Tignar, cercana a Granada y actualmente desaparecida. Dedicó la obra al hijo del sultán almorávide Yusuf Ibn Tasufin (1061-1106), cuando gobernó Granada. La obra tiene doce artículos o maqalas y 360 capitulillos.

 

                  Quizá el tratado más importante de Agricultura sea el escrito en Sevilla por Ibn al-Awwam a finales del siglo XII o principios del XIII. Su voluminoso "Libro de la agricultura nabatea" (..."Kitab al-filaha al-nabatiyya"), de treinta y cinco capítulos, no solamente constituye una obra esencial de este género literario, sino que además es la obra geopónica de más alto relieve de toda la Edad Media.

 

                Finalmente, destacó el ya citado médico Ibn Luyun (1282-1349). Este almeriense redactó un "Kitab al-filaha" o "Tratado de Agricultura", obra basada principalmente en Ibn Bassal y al-Tignari, aunque no faltan observaciones recogidas directamente de los estudiosos de cada materia.

 

                  La Botánica y la Medicina hispano musulmanas deben parte de su gran desarrollo a los conocimientos del médico griego Pedanio Dioscórides Anazarbeo (40-90 d. C.). Nacido en Anazarbus (...Cilicia, en Asia Menor) en el siglo I d. C., escribió la obra "De Materia médica", donde recopiló todos los saberes botánicos y farmacológicos de su tiempo. Esta obra fue traducida al árabe en Bagdad en el siglo IX durante el Califato Abbasí (750-1258). Su traducción, debida a Esteban, hijo de Basilio (881), no fue del todo satisfactoria, por lo que en el siglo X el emperador bizantino Constantino VII Porfirogéneta (905-959), envió como presente al Califa Abderrahman III de Córdoba (891-961) un ejemplar de la obra "De Materia médica" escrito en griego. Éste fue traducido nuevamente al árabe por un monje llamado Nicolás, enviado también por el propio emperador, al que ayudaron varios médicos andalusíes.

 

                  La afición por los jardines botánicos fue importada desde Siria por la dinastía Omeya (644-750). Allí, en pleno siglo VIII, el Califa de Damasco Hixem I (757-796) ya había iniciado una serie de experiencias botánicas en su almunia al-Rusafa, en las afueras de la ciudad. Años más tarde, un nieto suyo llamado Abderrahman ibn Muawiyya, "El inmigrado" (731-788), se estableció en Al-Ándalus como primer emir independiente, y creó un extenso jardín botánico en su almunia cordobesa, llamada también al-Rusafa en recuerdo nostálgico de la finca de su abuelo en Siria. Según el historiador almeriense Ibn Sa´id (1029-1070): - "Allí tuvo un hermoso palacio y situó amplios jardines a los que hizo traer plantas exóticas y magníficos árboles procedentes de las regiones más diversas. En ellos plantó los huesos de frutas seleccionadas y las semillas extrañas que le habían traído sus embajadores en Siria, hasta que crecieron, en un breve espacio de tiempo, gracias a la serie de esfuerzos y cuidados adecuados".

 

                  Se cree que siglos después, un descendiente de ese emir cordobés, el Califa Abderrahman III (891-961), creó un importante jardín botánico en su ciudad-palacio de Madinat al-Zahra’, al oeste de Córdoba. Allí se plantaron y aclimataron muchas especies importadas desde Oriente y el Magreb, y se intensificó el cultivo de otras anteriormente conocidas.

 

                  En Toledo, la Almunia de la Victoria, o Salón de la Noria (...cerca del actualmente llamado Palacio de Galiana), construida por al-Ma’mun a orillas del río Tajo y conocida más tarde, en tiempos cristianos, como "Huerta del Rey", fue también un famoso jardín bien irrigado donde se aclimataron nuevas especies. Más tarde, el Califa Almohade Abu Ya´qub Yusuf (1135-1184) mandó construir unos magníficos palacios sobre una antigua laguna desecada en las afueras de Sevilla. Se llamaron de la Buhayra (..."La laguna"), y a su alrededor se extendieron grandes plantaciones que se regaban con agua traída de los acueductos de los de los Caños de Carmona.

 

                  A su llegada en el año 711 d. C., los árabes encontraron grandes espacios arbolados en nuestra Península Ibérica y de diversos productos hortícolas: encinas, alcornoques, robles, fresnos, enebros, pinos, lentiscos, escaramujos y madreselvas, además de cultivos de castaños, nogales, almezos, olivos, higueras, manzanos, perales, vides, cebollas, ajos, coles, lechugas, apio, cardos, cilantro y perejil.

 

                  Durante el periodo andalusí, entre los siglos VIII al XIII, se introdujeron en la Península Ibérica numerosas especies agrícolas nuevas, muchas llegadas de Persia, la India y Mesopotamia. Entre ellas destacan el arroz (...Oryza sativa), el cártamo o alazor (...Carthamus tinctorius), el cáñamo (...Cannabis sativa), el azafrán (...Crocus sativus), la berenjena (...Solanum melongena), las espinacas (...Spinacia oleracea), la chufa (...Cyperus esculentus), el regaliz (...Glycyrrhiza glabra), los bananeros (...Musa spp.), las moreras (...Morus alba) y buena parte de los cítricos como el cidro (...Citrus medica), el naranjo amargo (...Citrus aurantium), el limero (...Citrus limettia), el limonero (...Citrus limon) y las azamboas (...Citrus maxima). También llegaron las sandías (...Citrus lanatus) y melones (...Cucumis melo) de la región de Sind (...Pakistán), la coloquíntida (...Citrullus colocynthis) de uso medicinal, la alcachofa (...Cynara scolymus), las zanahorias (...Daucus carota), o bien las especias culinarias esenciales: albahaca (...Ocimum basilicum), comino (...Cuminum cyminum), sésamo (...Sesamum indicum) y cilantro (...Coriandrum sativum), hierbas y semillas aromáticas originarias de la Anatole Asia Menor y de Oriente Próximo.

 

                  Entre los árboles frutales, encontramos membrilleros (...Cydonia oblonga), originarios de Persia y de Asia Menor, las palmeras datileras (...Phoenix dactylifera), nuevas variedades de granados (...Punica granatum) procedentes del kurdo Kurdistán, los melocotoneros (...Prunus persica) ya entroncados en la Hispania Romana y originarios de China cuando no era ni popular ni republicana, y los almendros (...Prunus dulcis), provenientes del Oriente Medio conocidos también por la Hispania Romana.

                  Ibn Bassal nos relató, en su momento, interesantes noticias sobre el cultivo y técnicas empleadas en horto-fruticultura. Los textos geográficos citan la calidad y fama de los higos de Málaga
(...- "Oh, higos de Málaga, seáis saludados!... Los navíos, por vosotros, vienen a esta ciudad"), los melocotones y cerezas, las peras sanjuaneras de Zaragoza y las manzanas de la portuguesa Sintra, sin olvidar las frutas de las huertas murcianas y valencianas.

                   Es lógico pensar en un desarrollo de la industria conservera y, así, la obra del siglo X titulada "El Calendario de Córdoba o Libro de la División de lo Tiempos"
(...obra literaria escrita, paralelamente en latín y árabe, y en el año 961, por el obispo mozárabe filósofo, matemático y astrónomo Recemundo) recuerda el momento oportuno para la preparación de los viscosos y azucarados jarabes (...xarab) y almíbares (...los siroposos al-maiba) así como de ungüentos y perfumes de otras plantas y flores: en el mes de abril se elaboraba el agua de rosas (...Mây ward), en jarabe, ungüento y conserva; en el mes de mayo se hacía jarabe de manzana y jarabe de la semilla y pétalos secos de amapola; en junio, se preparaba el cristiano mozárabe jarabe de uvas verdes, de moras y de ciruelas; y en el mes de julio se hacía la mermelada de calabaza y los jarabes de pera y de manzana. Igualmente en este mes se comenzaba con el secado de higos para exportación tanto interior como exterior de Al-Ándalus. Como noticia curiosa, en el año 936 el Califa Abd al-Rahman III (891-961) envió a su aliado ifríqiya, y también califa, Musa Abi-l-Afiya (909-934) telas y víveres, entre los que se destacan 300 envases de higos.

                 Los tratados hispanoárabes de Agricultura y Botánica recogen detalladas noticias referentes a plantas aromáticas y medicinales, entre la que citan el palo áloe o campeche
"que sólo crecía en la India y en Al-Ándalus", y que se empleaba para perfumar, cuando se le quemaba. La última noche del ayunable Ramadán se quemaban en la Mezquita de Córdoba, después de que la ampliara y engrandeciera aquel militar victorioso Almanzor (938-1002), cuatro onzas de ámbar gris y ocho de palo áloe para embriagar los sentidos de los asistentes.

                  Aunque muy apreciado era el azafrán de Valencia y de La Mancha, el Al-Ándalus fue sobre todo conocido por ser el primer productor de aceite de oliva del Mundo. Sus olivares, que cubrían extensas zonas del país, necesitaban muchos cuidados porque cualquier incidencia ambiental podía perjudicar la floración o el posterior desarrollo del fruto. Entre las zonas de producción encontramos el Aljarafe de Sevilla, con olivares que ocupaban cuarenta millas de largo, desde Sevilla a Niebla
(...en la provincia de Huelva), por doce de ancho. Las aceitunas del Aljarafe daban un aceite de oliva de primera calidad, de buen sabor y con un periodo de conservación estimado en años. Jódar, comarca de Sierra Mágina, era el centro olivarero de la provincia de Jaén, hasta el extremo de recibir el calificativo de Gañir al-Zayt: "lago o mancha de aceite". Todas las provincias andaluzas, además del Sudeste y el Levante peninsular, Badajoz (...del árabe بطليوس, Batalyaws) y Coimbra, eran grandes zonas olivareras.

                 Las favorables condiciones climáticas y edáficas permitían el cultivo de la vid por casi todo el territorio de Al-Ándalus. Entre las variedades de uvas andalusíes destacaba el acebibe
(...al-zabib), que era la de mejor calidad y más carnosa y que en gran parte se dedicaba a la exportación como uvas pasas. Famosas eran las pasas de Málaga, las de la granadina Almuñecar, las alicantinas de Elche o las de la isla de Ibiza. También se describen en los tratados la uva melar o abejar (...asali), la pequeña uva jabí (...sa´bi), que tenía producción en Granada y en provincias costeras; igualmente abundaba la uva moscatel (...muski) y la uva de parra llamada roja de alarije (...al-´aris). Entre las zonas productoras, citan las fuentes literarias los viñedos de Málaga, Jerez de la Frontera, La Alpujarra, Campiña Sur Cordobesa, Almuñecar y Sevilla, Valencia, la murciana Lorca (...con racimos que llegaban a pesar cincuenta libras), Elche y las islas Baleares. También se habla de las de Aragón y de las vides de Zaragoza, con uvas que se podían conservar durante seis años. En Portugal destacaban las uvas de Coimbra y Faro. A pesar de la sagrada prohibición coránica y de las medidas oficiales adoptadas, una buena parte de la producción vitivinícola se dedicaba a la elaboración de vino".

 

                 El concepto del carmen granadino es de origen hispanomusulmán. La palabra "carmen" proviene del árabe "karm", que significa viña. Los cármenes (...de los Mártires, de la Victoria, de los Gatos, de los Chapiteles, etc.) o jardines-huertos, en la ciudad de Granada, ocupan las laderas de las colinas enclavadas entre los cauces de los ríos Darro y Genil, y aquellos que se encuentran en el Albayzín, frente a la belleza de la regia nazarí Alhambra, son considerados los más típicos. En sus orígenes eran minifundios suburbanos; el terreno se dedicaba en parte a jardín y en parte a huerta.

 

                  Parte de la uva vendimiada se destinaba para elaborar mosto cocido, mixtura con la consistencia de viscoso jarabe a la que se denominaba rubb, de donde proviene la palabra castellana "arrope". Este producto tenía las mismas aplicaciones que la miel y también se empleaba diluido con agua para hacer una bebida dulce que era muy apreciada, ya que al no embriagar era tolerada por las impertinentes normas religiosas.

 

                  A pesar de las terminantes y asquerosas prohibiciones religiosas, todas las clases sociales, desde los pobres indigentes hasta los más poderosos, a imitación de cristianos mozárabes y judíos con kipá, bebían abundante vino, sobre todo en los ocultos festejos privados, siendo el delito de embriaguez consiguiente juzgado por los cadí, que aplicaban la sharia, de forma  bastante benévola, como se desprende de las numerosas anécdotas que relataba un tal Aljaxaní en su "Historia de los Jueces de Córdoba".

 

                  Durante considerable tiempo algunos alfaquíes ortodoxos, vividores expertos en el fiqh, o jurisprudencia islámica,  protestaron contra la indulgencia de los gobernantes que permitían frecuentes transgresiones de los sagrados preceptos, hasta el extremo de que en el reinado del califa omeya cordobés Al-Hakam II (915-976) se planteó el arrasar todas las viñas que existían en el reino, planes estos de los que hubieron de desistir debido al complicado entramado de su puesta a punto.

 

                    Con mayor o menor discreción y disimulo se llevaba a cabo un activo comercio del vino, al cual se le podía encontrar y adquirir en todas las tabernas de bebidas que abundaban en las grandes ciudades del Califato Cordobés (929-1031), muchas veces toleradas por pertenecer a cristianos mozárabes y otras más clandestinas, siendo cierto que el vino nunca faltaba en todas las juergas musulmanas en la que acaban casi todos sus componentes numerarios bastante borrachos. Hasta el Estado vendía vinos en el zoco (...del árabe سوق sūq) de Segundo, a las mismas puertas de Córdoba, cubriéndose siempre las apariencias ya que en estas operaciones financieras tan sólo aparecían facturadas las de los cristianos mozárabes o las de los trapicheadores levís judíos.

 

                    La poesía arábigo andaluza muestra como uno de sus principales temas de inspiración, el embriagador jugo de la uva. El famoso alfaquí sevillano, de los facciosos reinos de Taifas  (...en el siglo XI y después a mediados del siglo XII), Abu Bakr Muhammaad (1031-1086), en una de sus poesías relata: - "En toda la noche había cesado de escanciarles vino y de beber yo mismo lo que quedaba en su propia copa hasta que me embriagué al igual que ellos. Pero el vino ha tomado su venganza: Yo le hice caer en mi boca y él me ha hecho caer a mí"... ¡Y es que esto es lo que siempre ha pasado por no saber beber etanol sabiamente!... El mismísimo rey portugués Al-Mutamid (...aquel que reinara en la Taifa de Sevilla , y de la familia de los Abadíes, entre los años 1062 y 1091), canta, evocando a su tierra de Silves (...cerca del actual distrito de Faro, en el Algarve portugués... del árabe: الغرب al-Garb): - "Se pasaba el tiempo sirviéndome el vino de su mirada, y otras veces, el de su vaso, y otras el de su boca...". También dicen que dijo él mismo, en otra ocasión, otra idiotez estando bien abrevado: - "En verdad bebí vino que derramaba su resplandor mientras la noche desplegaba el manto de sus tinieblas...". El príncipe banū umayya  y ocioso delicado poeta al que llamaban Al-Sarif al Taliq "El amnistiado" (961-1009), que mató a su padre, a la edad de los dieciséis años, por robarle a la concubina, y al describir la belleza de su yacente birlada esclava, balbucea en árabe esta cursilería, probablemente con su dedo meñique en alto: - "El vaso lleno de rojo néctar era, entre sus blancos dedos, como un claro crepúsculo que amaneciera encima de una resplandeciente aurora".

 

                  El arabista y traductor español Emilio García Gómez (1905-1995), en un estudio sobre la poesía arábigo andaluza, describe algunas costumbres de la época diciendo: - "El tema báquico es otro de los más frecuentes en la lírica arábigo-andaluza. La Ley seca del Profeta no podía tener plena aceptación en España".

 

                  Es cierto que no todo el vino que se producía y se bebía era de uvas; había otros zumos de frutas cuyo uso y consumo era más o menos considerado como lícito. Los bebedores solían congregarse, bien al alba (...sabuh), bien por la noche (...gabuh). El vino se refrescaba y mezclaba con agua. Podía reunirse en una sala, en el patio de una quinta o casa de recreo en el campo. En el río Guadalquivir se celebraban partidas fluviales, así como fiestas báquicas y regatas con barcos de vela y barquitas de remos... y lo mismo en el río Ebro, en los tiempos de la Taifa de Zaragoza (...1018-1110... desde la desintegración del califato de Córdoba a principios del siglo XI hasta que fue conquistada por los almorávides en el 1110; esta Taifa experimentó un extraordinario auge político y cultural con los reinados de Al-Muqtadir, Al-Mutamán y Al-Mustaín II en la segunda mitad de dicho siglo).

 

               El anfitrión de la juerga solía anunciarla con invitaciones en verso. Tales reuniones eran, más que orgías, tertulias poéticas y literarias. Circulaban, en primer lugar y en mesitas volantes, surtidos de viandas y golosinas. Más tarde, se disponía delante de cada comensal una bandeja, una copa, un pomo (...recipiente pequeño de cristal o metal, que sirve para contener y conservar licores, aceites o perfumes) y un aguamanil (...palangana destinada a lavarse las manos). En el centro de corro o machlis ardía las candelas, mientras la estancia estaba adornada con búcaros de narcisos, plantas de lujo, y bandejas enormes repletas de pirámides de frutos brillantes. Circulaba el esbelto copero entre los invitados, con jarros repletos de vino blanco, o con las ánforas llenas de rojo néctar, colmando las copas y escuchando requiebros. Cuando el pitón de la vasija dejaba escapar el chorrito de líquido, "como el cuello de un ánade que picara un rubí", el burbujeo de la copa evocaba ingeniosas comparaciones. Se recitaba, se improvisaba, y, de vez en cuando, se oía el canto de una esclava, al que otras acompañaban con laúdes, tombures y bandolas... dándose, a su vez y de forma simultánea, la aparición del sueño y de la embriaguez, y la evocación al amor carnal: "Nuestros lechos sirvieron de vestido para nuestro vino y para cubrirnos las tinieblas rasgó sábanas de su piel... de corazón a corazón se acercaba el amor... de labio a labio volaba el beso". Y así iba sucediendo todo esto hasta el amanecer.

 

                  Como en épocas anteriores, durante la dominación árabe, la España musulmana era un país gran consumidor de miel, empleándose continuamente en los talleres de pastelería y dulcería, y probablemente, también para preparar hidromiel, bebida alcohólica fermentada a base de miel y agua que era muy popular entre los campesinos españoles. Los tratados agrícolas de este periodo dan multitud de detalles sobre la cría y la selección de las abejas y sobre la explotación de las colmenas. La producción de miel era muy importante y según testimonio de Al-Isidri, las regiones de Jaén, La Mancha y Guadalajara tenían fama por la buena calidad de su miel. La apicultura de entonces seguía siendo muy primitiva, improvisando colmenas con tiras de corcho, materia cortical que era muy abundante en Andalucía y Extremadura por su extensión en plantaciones de alcornoques. Otras veces se hacían con madera de pino y barro de buen olor, embadurnándose por fuera con ceniza y estiércol.

 

                   Ya desde la época romana tenía gran importancia las factorías pesqueras que existían en la costa andaluza para la captura, sobre todo, de los grandes atunes que procedían del Océano Atlántico. Los geógrafos árabes no hacen especial mención de las faenas pesqueras en el territorio de Al-Ándalus, pero es conocida la gran importancia que esta industria tenía en Málaga, Almuñecar y Bizilyana (...Bezmiliana, también conocida como despoblado de Bezmiliana o yacimiento de Bezmiliana, es una zona arqueológica y antigua localidad situada en el municipio español de Rincón de la Victoria, en la provincia de Málaga), así como en la isla Saltés, en la ría de Huelva, que proveía de pescado a la ciudad de Sevilla... Continuará...

 

 

 

 

 

                 

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