De "La Gastronomía de José Soler".
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La cocina arábigo andaluza.
El periodo que se inicia con la invasión de los árabes presenta un doble aspecto que le hace más importante para los españoles. Comienza con él la última dominación de la tierra hispana por un pueblo extranjero, que aportó en su conquista el acervo de su cultura y de su vigorosa raza, que ha de fundirse y cruzarse con los habitantes asentados en la Península Ibérica para dar nuevas características a este controvertido pueblo español.
En poco más de alguno años las huestes de
Musa ibn Nusayr
(640-716) y
Tāriq ibn Ziyād al-Layti
(...en
árabe,
طارق بن زياد...
alias "El pegador", que moriría en el año
720
d. C.)
avanzarían desde el
Sur hacia el Norte de la
Península Ibérica hasta detenerse en ante las ingentes montañas de la
región que hoy llamamos
Asturias, dando por terminada la ocupación de
España en el año 718 d. C., momento en el que también comenzaría,
encabezada por
don Pelayo, la
Reconquista de las usurpadas tierras
españolas.
¿Pero qué ocurrió en Hispania desde el año 698 al 718 d. C.?
¿Quiénes eran Muza y Tarik?
Abu Abd ar-Rahman Musa ibn Nusayr ibn Abd ar-Rahman Zayd al-Lajmi (...en árabe: أبوعبد الرحمن موسى بن نصير بن عبد الرحمن زيد اللخمي), llamado Muza en la tradición española, fue un caudillo militar musulmán yemení, gobernador y general de los Omeyas (640–716) en el norte de África. A la edad de 71 años participó en la invasión musulmana de la Península Ibérica en el siglo VIII, según la historiografía tradicionalmente admitida, basada en crónicas bereberes de los siglos X y XI. En el 698 se convirtió en virrey del Norte de África, siendo el encargado de poner fin a una rebelión bereber. Tuvo que combatir los ataques de la armada bizantina, y también construyó una fuerza naval que conquistaría las islas de Ibiza, Mallorca y Menorca.
Allá por el año 700 d. C., la Hispania visigoda (...período histórico que abarca el asentamiento del pueblo visigodo en la Península Ibérica, entre mediados del siglo V y comienzos del siglo VIII) pasaba por malos momentos. Desde hacía años los visigodos se hallaban inmersos en una lucha interna disputando por el trono que pretendían Agila II [...681-716... el hijo del anterior rey, Witiza o Vitiza que muere en el 710, y que fue hijo, a su vez, del rey Égica(610-702)] y Rodrigo (...Rurik en eslavo, que sería rey visigodo de Hispania entre el 1 de marzo del 710 y el mes de julio del 711, fecha en la que fue vencido por los musulmanes en la batalla de Guadalete y desapareció, presumiblemente muerto).
Rodrigo fue electo gracias al apoyo de la mayor parte de la aristocracia visigoda, por lo que los partidarios de Agila II solicitaron la ayuda de Musa ibn Nusayr, a través de Don Julián, gobernador de Ceuta o quizás, y menos probable, de Tánger, para oponerse por las armas a este hecho. Musa envió a Tariq Ibn Ziyad, que desembarcó en Gibraltar el 30 de abril de 711, al frente de 7.000 hombres. Tariq derrotó a Rodrigo en la Batalla de Guadalete y avanzó rápidamente por el territorio peninsular.
Por aquellos tiempos,
persistía una sequía que duraba ya varios años, a la que se sumó una
epidemia de peste. Años antes el rey
Witiza trató de mejorar la imagen de la monarquía:
decretó una amnistía a favor de los nobles perseguidos antaño por su
padre Égica y les
restituyó sus bienes. También detuvo las medidas políticas y sociales contra los judíos.
El
rey Égica moriría en el año 702. En el año 705,también
moría en
Damasco el
Califa Abd al-Malik
(606-705),
que sería sucedido por su hijo
Al-Walid ibn Abd al-Malik
(...en
árabe: الوليد بن عبد الملك)
o
Al-Walid I
(668-715). El nuevo
Califa Omeya de
Damasco
engrandeció las mezquitas de
Medina
(...lugar en el que murió el
profeta
Mahoma en junio del 632), La Meca
(...principal
ciudad de la región del
Hiyaz, en la actual
Arabia Saudita) y
Damasco, para lo que se
valió de arquitectos de
Constantinopla.
Los árabes llamaron Ifriqiyya a la región norteafricana que se extendía desde el este de Egipto hasta la fenicia Cartago (...un territorio del norte de África que corresponde aproximadamente al actual Túnez, excluyendo las partes más desérticas, y un fragmento del noreste de Argelia). Por esta época el Islam estaba sólidamente asentado en la zona y su capital económica pasó a ser Túnez, ciudad fundada por los antiguos cartagineses como plaza fuerte para defender su capital y que había alcanzado gran prosperidad bajo el gobierno romano. En el año 708 d. C., fue nombrado gobernador de Túnez el general Musa ibn Nusayr, que continuó hacia el Oeste la expansión musulmana. En el Este los ejércitos musulmanes llegaban hasta las fuentes del valle Indo.
Decíamos antes que en la Hispania visigoda el rey visigodo Witiza nombró sucesor a su hijo Agila II (...Akhila), y poco después murió (...año 710). Parte de la nobleza no aceptó ésta decisión y se sublevó proclamando rey al duque de la Bética: Rodrigo. Se iniciaba así una guerra civil, en la que Rodrigo no tardó en tomar el reino visigodo de Toledo... Agila II pidió entonces ayuda a los musulmanes de África del Norte. Este episodio de la Historia nos ha llegado envuelto en una leyenda de la que no es fácil extraer detalles concretos fiables. Las crónicas árabes hablan de un gobernador de Ceuta (...Septem) llamado Ylyan, que la tradición ha convertido en en Don Julián y le ha dado el título de conde. No está claro si era árabe, beréber cristiano, visigodo o romano. En cualquier caso, parece que hasta entonces había defendido Septem de la conquista musulmana y probablemente contó con el apoyo del rey visigodo Witiza, del cual se podría considerar vasallo. Parece ser que Agila II envió dos hermanastros a Ceuta, lo cuales hablaron con Julián, el cual a su vez habló con Tariq Ibn Ziyad, un antiguo esclavo de Musa ibn Nusayr, de origen beréber, o tal vez persa, que recientemente había sido nombrado gobernador de la ciudad de Tánger (...Tanja), cercana a Ceuta... El Califa Al-Walid I encargó a Musa ibn Nusayr una expedición de reconocimiento a Hispania en respuesta a la petición visigoda. La expedición fue dirigida por Tarif Abú Zará, que desembarcó en la ciudad que los musulmanes llamaron desde entonces Tarifa... Tarif Abú Zará comprobó la existencia de un partido fiel a los hijos de Witiza, lo que hacía viable apoyarlos.
Tras algunos meses de preparativos,
Musa ibn Nusayr envió un
ejército mucho mayor al mando de
Tariq Ibn Ziyad, el cual desembarcó en el
promontorio que desde entonces fue llamado
Monte de Tariq
(...Gebel
al-Tariq, o sea:
Gibraltar)
un
30 de abril del
711, al frente de 7.000 hombres. En
aquellos momentos don
Rodrigo estaba en el
Norte luchando contra los
vascos, que apoyaban a
Agila II, y al enterarse del
desembarco musulmán se lanzó a toda prisa hacia el Sur llegando a
Córdoba,
donde tras un descanso de ocho días encontró a los musulmanes junto al
río Guadalete
(..que
desemboca en
El Puerto de Santa María en la
Bahía de Cádiz).
Pero
Tariq Ibn Ziyad
derrotó a don
Rodrigo en la
Batalla de Guadalete y avanzó rápidamente
por el territorio peninsular, derrotando a su paso fácilmente a unas pocas
tropas dirigidas por un sobrino de Rodrigo, encaminándose más tarde hacia
Sevilla,
ya que el arzobispo de la ciudad
era hermano del
rey
Witiza y
probablemente esperaban su apoyo. Una parte de sus hombres, partidaria de
Agila II
(...hijo del rey
Witiza),
se pasó al enemigo, con lo que el ejército mahometano llegó a sumar unos
doce mil hombres. Por su parte, Rodrigo contaba con unos cien mil.
Parece ser que en un momento decisivo de la batalla una parte considerable de los hombres de Rodrigo se retiraron dirigidos por sus generales visigodos, que consideraron conveniente que Rodrigo muriera en la Batalla de Guadalete para sucederle, pero el resultado fue que todo el ejército visigodo fue aniquilado y ya nada pudo impedir que los musulmanes se extendieran por Hispania. En menos de un año Tariq Ibn Ziyad dominaba todo el territorio que había estado bajo el poder de Rodrigo. Con el tiempo surgiría la leyenda de que el Conde don Julián invitó a los musulmanes a invadir Hispania resentido porque el rey don Rodrigo había violado a su hija.
En el año 712 d. C., Musa ibn Nusayr desembarcó en Hispania visigoda y, al comprobar el desmembramiento del estado visigodo, decide convertir en guerra santa lo que había empezado como una intervención en la guerra civil visigoda. Rompiendo la alianza con Agila II, atacó algunas ciudades de la Baetica que teóricamente eran aliadas.
En el año 713, Musa ibn Nusayr conquistó Sevilla y ocupó Mérida (...provincia de Badajoz), y en menos de un año se reencuentra con Tariq Ibn Ziyad en el río Tajo. Entre ambos ya dominan la mitad Sur de la Península Ibérica excepto una región del sudeste (...en el Levante español), que comprendía las actuales Alicante y Murcia, donde resistía el visigodo Teodomiro (...rey Theudimero I de Aurariola: la actual Orihuela alicantina, entre el 711 y el 825), que ese mismo año pactó una capitulación con Abd al-Aziz ibn Musa ibn Nusair (...el hijo de Musa ibn Nusair), por la que conservó una autonomía política para él y sus súbditos a cambio de un tributo en moneda y en especie.
Los árabes dieron a la Hispania
visigoda junto con la
Septimania
(...a
grosso modo
la región
francesa moderna de
Languedoc-Rosellón) el nombre de
Al-Ándalus, que en árabe
significa el paraíso. El nombre parece deberse a una asociación entre
Vandalusía, el nombre de la zona sur de la
Península Ibérica que los
vándalos
le habían dado en su camino hacia el
Norte de África, y el aspecto paradisíaco que sin duda debía de
causar la tierra hispana a los hombres del desierto.
Musa ibn Nusayr y
Tariq Ibn Ziyad
discutieron y, tras haber enviado mensajeros a
Damasco, en el 714 el califa
Al-Walid I los llamó a su presencia para pedirles cuentas de sus actuaciones.
En el
714, Musa y Tariq tomaron
Zaragoza y avanzaron hacia
Lérida. Llamados a
Damasco, ambos invasores se separaron y
Musa se dirigió a
Asturias para tomar
León,
Astorga y
Zamora y llegar hasta
Lugo... A su regreso a Sevilla, Musa fue
finalmente llamado a
Damasco.
Antes
de partir, como si de bienes
propios se tratasen en vez de ser de la comunidad islámica, Musa repartió
el gobierno de los diferentes territorios que administraba entre sus
hijos:
Abd al-Azid como gobernador de
Al-Ándalus (...que se casó con
Egilona, viuda de don
Rodrigo para intentar atraer a la nobleza
visigoda);
Abd al-Malik
(...646-705... también llamado Marwan)como
gobernador de
Ceuta, y
Abd Allah, que era el mayor en edad,
gobernador de
Ifriquiya con su capital
Túnez.
Cuando Musa ibn Nusayr llegó a Damasco, no se encontró con el califa Al-Walid I, ya que éste acababa de morir, sino con su hermano menor y sucesor el califa omeya Sulaymán I (674-717), quien, recelando del poder del general, no tuvo gran dificultad en encontrar graves acusaciones por las que sancionarle e impedirle volver a Al-Ándalus. Sulaymán I condenó a muerte a Musa ibn Nusayr por el delito reincidente de malversación, aunque la pena capital se le conmutó por el pago de una considerable suma, pero no se le permitió regresar a Al-Ándalus. Poco después fue asesinado en una mezquita de Damasco, hacia el año 716, aunque algunas fuentes afirman que hacia el 718... Musa ibn Nusayr se convirtió en el héroe de numerosas narraciones populares árabes que todavía se recuerdan.
Los ejércitos de Abd al-Azid (...hijo de Musa, gobernador de Al-Ándalus, y casado con la viuda de don Rodrigo), avanzaron hacia el Norte y llegaron hasta Narbona (...en la Septimania... a grosso modo la región francesa moderna de Languedoc-Rosellón), pero en el año 716 fue asesinado, al parecer por orden del califa omeya de Damasco Sulaymán I (674-717), que recelaba de él como ya antes había recelado de su padre. Tras su muerte fue elegido emir su primo Ayyub, que ocupó el cargo hasta la llegada de Al-Hurr, el emir nombrado por el gobernador de África (...o valí de Ifriqiya: Abd Allah, hijo de Musa ibn Nusayr). Éste trasladó la capital de Sevilla a Córdoba. El rey visigodo Agila II se había rendido y pactó con los musulmanes, quienes le garantizaron su patrimonio personal en la región del que había sido reino visigodo de Toledo. Los visigodos eligieron rey a Ardón en al año 714 d. C., que fijaría su residencia en Narbona. El emir Al-Hurr logró el control de toda la Península Ibérica excepto la zona septentrional habitada por los vascos. Al-Hurr ibn Abd ar-Rahman ath-Thaqafi (en árabe, الحر بن عبد الرحمن الثقافي) sería el valí de Al-Ándalus entre los años 716 y 719 d. C.
Allá por el año 717 d. C., huyó de Córdoba un visigodo llamado Pelayo, donde había estado retenido como rehén para garantizar la obediencia de las gentes de su región: los primitivos astures. Volvió al Norte con dificultad y empezó a ganar seguidores para rebelarse contra el dominio musulmán. Se cuenta que reprochó a los cristianos su cobardía y su sumisión y los instó a defender el país. Luego se refugió en un monte y envió mensajeros a los astures para moverlos a la rebelión.
Otras fuentes dicen que don Pelayo era un noble visigodo, hijo del duque Favila y nieto del rey Recesvinto al que habría servido como "spatarius" (..."porta espadas"). Debido a las intrigas entre la nobleza visigoda, el rey Witiza conspiró para asesinar a su padre. Pelayo, entonces, huyó a Asturias, donde tenía amigos o familia. Posteriormente, al sentirse inseguro en la Península, marchó como peregrino a Jerusalén. Allí permaneció hasta la muerte de Witiza y entronización de don Rodrigo, del que era partidario. Con éste, ocupó el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey y como tal combatió en la batalla de Guadalete en abril o mayo del año 711. Tras la batalla se refugió en Toledo y, a la caída de la ciudad (...en el año 714), mientras otros escapaban a Francia, él volvió a Asturias, supuestamente custodiando el tesoro del rey visigodo. Posiblemente fue uno de los militares que traicionó a don Rodrigo en la Batalla de Guadalete (...entre el 19 y el 26 de julio de 711 cerca del río Guadalete), aunque vaya usted a saber. Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de Muza entre los años 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna, remontó el río Nalón y tomó Lucus Asturum (...Santa María de Lugo de Llanera) y luego Gijón, donde dejó a cargo al gobernador Munuza (...Otman ben Neza... bereber musulman que fuera compañero de Tariq Ibn Ziyad). Las familias dominantes del resto de las ciudades asturianas capitularon y probablemente también la familia de don Pelayo.
En el año 718 d. C. tuvo lugar una primera revuelta encabezada por don Pelayo (...al parecer porque Munuza se había casado por la fuerza con su hermana Adosinda), que fracasó. Pelayo fue detenido y enviado a Córdoba. Sin embargo, consiguió escapar y volver a Asturias, donde encabezó una segunda sublevación y se refugió en las montañas de Covadonga y Cangas de Onís, donde se mantenía la resistencia.
En el 722, Munuza envió a un general, Al Qama, a someter a los sublevados. Al Qama se dirigió hacia Bres (...municipio de Piloña), donde se encontraba don Pelayo. Éste se dirigió huyendo hasta el monte Auseva (...localizado en los Picos de Europa, en la cornisa cantábrica), en el valle de Cangas y allí, en la Batalla de Covadonga, aniquiló al destacamento de Al Qama que venía de la península para ayudar a aniquilar definitivamente la resistencia en las montañas.
Posteriormente a esta batalla, el gobernador militar al mando de la mitad norte de la Península Ibérica, Munuza, que tenía como base Gigia (...nombre de una antigua ciudad romana fundada en el cerro de Santa Catalina, promontorio que domina la bahía de Gijón, en Asturias, España, y a la que presumiblemente dio nombre), intentó escapar de Asturias y alcanzar la seguridad de sus posiciones en la meseta, pero fue dado alcance y muerte junto con su séquito y sus tropas en un valle del centro de Asturias.
Así pues, entre los años 718
y 722 d. C., don Pelayo fundó el reino de Asturias en el norte de la
Península Ibérica, y se negó a pagar tributos a los musulmanes. El emir
Al-Hurr
envió un contingente al mando de su general
Al Qama. Tras algunos éxitos,
los asturianos consiguieron una primera victoria en
Covadonga, donde
arrojando piedras y rocas desde lo alto de un desfiladero hicieron huir al
ejército musulmán. Probablemente, la "Batalla de Covadonga" fue una mera
escaramuza, pero consolidó al pequeño grupo insurgente y
fue magnificada
por los historiadores posteriores. El número de combatientes fue
aumentando con el tiempo hasta incluir a la mismísima Virgen María. Pelayo,
más tarde, casaría a su
hija Ermesinda con
Alfonso I "El Católico"
(...tercer rey de Asturias, que
sucedió
a
Favila, y fue sucedido por su hijo
Fruela), hijo del duque
Pedro de Cantabria, y juntos
continuaron combatiendo a los musulmanes
(...aprovechando que los
bereberes habían abandonado la zona
noroeste de la península, se anexionó
Galicia y el norte de
Portugal en el
740... También conquistó
León en el
754, e incluso llegó hasta
La Rioja, pero no la pudo repoblar).
En el año 719 d. C., murió asesinado el
emir
Al-Hurr de
Al-Ándalus, y fue
sucedido por el emir
Al-Samh. El nuevo emir no debió de dar mucha importancia a
los rebeldes asturianos, pues prefirió organizar expediciones más allá de
los Pirineos. En el año 720 conquistó, de nuevo, la
Septimania
(...región
occidental de la provincia
romana de
Galia Narbonense que pasó bajo control
del reino
visigodo en 462, cuando Septimania fue
cedida a
Teodorico II, rey de los visigodos.
Correspondía grosso modo con la región
francesa moderna de
Languedoc-Rosellón), donde debió de morir el rey
visigodo
Ardón
desapareciendo con él el último resto del reino visigodo, si
exceptuamos el pequeño estado del
duque Teodomiro
(...duque
Theudimero I de Aurariola, la actual
Orihuela alicantina, entre los años 711 y 825 d. C.)
en la regiones de
Alicante y
Murcia. Este último señor visigodo de
Orihuela pudo resistir, en medio de
tanto
moro
usurpador, gracias al
Pacto de Turmir o Tratado de Orihuela
[...un tratado
dhimmi firmado el año 713 entre
‘Abd al-‘Aziz, hijo de
Musa ibn Nusair, gobernador del norte de
África) y el
duque
cristiano
visigodo
Teodomiro, "Tudmir" en
árabe (...príncipe y gobernador de la
provincia de
Aurariola con capital en la actual
Orihuela) a inicios del
siglo VIII... Fue suscrito en el año 713
d.C., dos años después del inicio de la conquista musulmana de España].
Fue en Covadonga, donde se habría de encastillar la fe, el tesón y el orgullo de los españoles que no quisieron someterse al poderío musulmán. Esta Reconquista española terminaría de llevarse acabo con la conquista de Granada, a finales del siglo XV, cuando hondeó la enseña morada del Reino de Castilla sobre las torres bermejas de la Alhambra.
Rendición de Granada... Entrega de las llaves de la ciudad de Granada por el rey musulmán Boabdil a la reina Isabel I de Castilla...
Nada más y nada menos que la ocupación árabe duraría desde el siglo VIII hasta el XV. Siete siglos de dominación musulmana en la Península Ibérica, que son muchos y que actualmente dan mucho de sí para que el mundo islámico reivindique tristemente a España como suya, olvidándose de que Andalucía ya se llamaba Vandalusía antes de que los árabes le impusieran por la fuerza el nombre de Al-Ándalus. Pero bien cierto es que los musulmanes, además de desgracias para los cristianos visigodos revueltos, trajeron a España toda una Cultura Gastronómica que aún persiste hasta nuestros días.
El
resultado político de la conquista musulmana en sus principios fue que la
antigua
Hispania visigoda pasó a ser una provincia dependiente del
Califato Omeya de
Damasco, gobernada por sucesivos Emires. Esta subordinación se prolongaría durante
50 años, no siendo precisamente un periodo de calma, ya que se caracterizó
por una pugna constante entre las turbas árabes y berberiscas
(...ver en el mapa anterior de la
España musulmana como se distribuyeron los territorios españoles los
árabes de Damasco y los bereberes africanos), hasta que
en el año 756 d. C. un príncipe de la familia de los Omeyas, llamado
Abderramán I
(...Abd
Ar-Rahman ibn Mu'awiya ibn Hisham ibn Abd al-Malik (en
árabe, عبدالرحمن بن معاوية بن هشام بن عبد
الملك), conocido como Abderramán I o Abd al-Rahmán I
al-Dājil (الداخل:
"el que entra o el Inmigrado"... nacido en
Damasco en
marzo de
731 y fallecido en
Córdoba,
788) fue un príncipe de la
dinastía omeya que tras diversos azares
se convirtió en el primer
emir independiente de
Córdoba en el año
756
hasta el año 788 d. C.), llegó a España procedente de Oriente, y apoyándose en las
facciones que le fueron leales derrotó al
Emir de Córdoba y entró
triunfante en la ciudad para fundar una monarquía independiente del califa Abassida de
Damasco.
Antes, en el año 750, los Abasíes derrocaron a los Omeyas del Califato de Damasco y ordenan el asesinato de toda la familia Omeya. Seis años más tarde, en 756, Abd al-Rahmán I (...que había escapado del sangriento destino final de los Omeyas logrando huir de Damasco) desembarcó en Al-Ándalus y se proclamó emir tras conquistar Córdoba y, en el año 773, se independiza de la nueva capital Abasí: Bagdad. Esta independencia es política y administrativa pero se mantiene la unidad espiritual y moral al continuar el vínculo religioso con el Califato Abasí.
Este
hecho constituye la iniciación de una nueva y fascinante cultura que culminaría
en el Califato de
Abderramán III
(...Abd
ar-Rahman ibn Muhammad, en
árabe: عبد الرحمن بن محمد;Córdoba;
7 de enero de
891
–
Medina Azahara,
15 de octubre de
961),
fundado a mediados del siglo X a expensas del Emirato independiente y que se
llamaría por más de 100 años el
Califato de Córdoba. Sus reliquias todavía
subsisten diseminadas por toda la amplitud de la
Península Ibérica, desde
Zaragoza
a
Valencia,
de
Toledo
a
Sevilla,
de
Córdoba a
Granada,
y su espíritu aún chispea infiltrado en lo más recóndito de nuestro pueblo, en
nuestra
poesía, en nuestro sentido
cante hondo o jondo, en nuestras fiestas
populares, con sus
cohetes y ruedas de
pólvora,
y también en nuestra arquitectura y en nuestra culinaria.
El emir de Al-Ándalus Abderramán III había logrado el apoyo de la mayor parte de la aristocracia islámica y estaba a punto de acabar con las disensiones que habían enturbiado los gobiernos de sus antecesores. Los únicos grupos disidentes eran el encabezado por Umar ibn Hafsún, en el sur, cuya sublevación databa de los tiempos Muhammad I de Córdoba (823-886), el bisabuelo de Abderramán III. El Emir llevó una campaña contra Umar ibn Hafsún y tomó algunas ciudades. En 917 murió el anciano Omar ibn Hafsún y sus hijos continuaron la lucha, pero pronto quedó sólo Bobastro como fortaleza inexpugnable. Entonces el Emir envió un ejército contra el reino de León al mando de Ahmad ibn Abí Abda.
Ahmad ibn Abí Abda fue derrotado y muerto por los cristianos de León. Los musulmanes obtuvieron una victoria frente a los reyes Ordoño II de León (871-924) y Sancho Garcés I de Navarra o de Pamplona (865-925), tras la cual, el propio Emir Abderramán III se puso al frente de sus tropas. El emir obtuvo una gran victoria en la Batalla de Valdejunquera (...en el 26 de julio del año 920), al parecer debida en parte a la traición de los condes castellanos, que querían independizarse de León. Aunque parece que la derrota fue estrepitosa, lo cierto es que las fronteras no se modificaron, y Ordoño II de León mandó llamar a una junta a los condes castellanos, los apresó y los encarceló. Su reinado supuso el tránsito tácito y tranquilo del regnum Asturum al regnum Legionis, aliándose con los demás reinos cristianos peninsulares y los mozárabes huidos de dominación andalusí, que aspiraban a resucitar la vieja Hispania visigoda. Ordoño II falleció a mediados de junio del año 924, al cabo de nueve años y medio de reinado. Fue enterrado en la Catedral de León, en cuya girola, tras el altar mayor, aún puede verse su sepulcro. Fruela II de León (875-925), hijo de Alfonso III el Magno y de Jimena de Navarra, heredó el reino de Asturias a la muerte de su padre en 910, y accedió al trono leonés en 924, a la muerte de su hermano Ordoño II, usurpando el poder a los hijos de éste último.
Ordoño II de León
(871-924) y
Sancho Garcés I de Navarra o de
Pamplona
(865-925) iniciaron la repoblación de
La Rioja, y
Ordoño II se casó con
Sancha Sánchez de Pamplona, hija del
rey Navarro
(...y madre, más tarde en terceras
nupcias, de doña
Urraca Fernández), lo que
consolidó su alianza. Sin embargo
Ordoño II murió al año siguiente, en
924. El trono pasó a su hermano
Fruela II, hasta entonces príncipe de
Asturias. Las crónicas lo retratan como un rey injusto e impopular, que
ordenó ejecuciones y destierros de inocentes. Mientras tanto
Abderramán III saqueaba el
reino de Navarra.
Otra joven casadera apetecible era
Andregoto Galíndez
(900-972),
hija del conde
Galindo II Aznárez,
que excepcionalmente se había
convertido en
condesa de Aragón
(922-943), con lo que su
dote no era nada desdeñable. El rey
Sancho Garcés I de Navarra o de
Pamplona
(865-925) se apresuró
a concertar el matrimonio entre ella y su hijo García Sánchez, de seis
años de edad (...Andregoto tendría,
por entonces, unos veinticinco años). Así
García Sánchez I de
Pamplona
se convertía en el
conde de Aragón y su padre, como tutor, era el
gobernante efectivo.
No se sabe muy bien cómo, pero murió el odiado rey de León
Fruela II. Hay
quien dice que murió de lepra, pero eso parece un intento de demostrar que
existe la justicia divina. El trono pasó a su hijo
Alfonso Froilaz el
Jorobado, que, como su apelativo indica, tampoco era muy bien visto,
murió cegado y encarcelado en algún monasterio por
Ramiro II
(898-951)
después de haber sido rey de rey de
León y de
Galicia sólo durante 1 año
(925-926). Los
hijos de
Ordoño II, Sancho y Alfonso, se rebelaron y recibieron el apoyo
del rey navarro
Sancho Garcés I de Navarra o de
Pamplona
(865-925). Este apoyo fue decisivo, a pesar de que Sancho Garcés I murió ese mismo año.
Su hijo se convirtió en
García II Sánchez "El Temblón", y como
regente quedó la
reina Toda de Navarra
(...876-958...
Tía carnal de
Abderramán III). A los pocos meses de
reinado, ya en 926, Alfonso Froilaz fue derrocado y se retiró a las
montañas. Su breve reinado no fue reconocido como tal, pues el hijo de
Ordoño II pasó a reinar como
Alfonso IV Ordóñez de León "El Monje"
cuando el ordinal IV debería haber sido para
Alfonso Froilaz el
Jorobado. Por su parte,
Sancho Ordóñez
(895-929)
obtuvo el título de rey de Galicia, con lo que el reino de León volvió a
quedar dividido en dos.
Como verán este culebrón familiar que relatamos, y que supera a los actuales de la T.V. de cualquier país, no se lo puede aprender nadie porque es imposible, así que les dejamos un hipervínculo a un sitio Web para quien tenga interés en este asunto: Genealogía de la familia y de la Casa Real de Asturias y León.
Abderramán III logró reducir finalmente la ciudad de
Bobastro
(...en la
provincia de Málaga,
donde
Omar Ben Hafsún estableció la capital de
sus dominios, en
880, al sublevarse contra el
emir de Córdoba), con lo
que el único lugar de
Al-Ándalus donde se cuestionaba su autoridad era
ahora
Toledo
(...del
latín Toletum; en
árabe: طليطلة
Tulaytulah; en
judeoespañol: טולדו
Toldoth -pueblos, en
hebreo-; en
mozárabe: Tolétho), y en ella centró sus esfuerzos militares. También murió el
rey de Galicia
Sancho Ordóñez
(895-929),
con lo que su reino volvió a incorporarse al reino de León bajo su hermano
Alfonso IV Ordóñez "El Monje". El
emir Abd al-Rahmán
III sufrió algunas derrotas frente a los leoneses, pero su autoridad en
Al-Ándalus era mucho mayor que la de todos sus antecesores y dio un paso
más para afianzarla: adoptó el título de
Califa
(...teniendo en cuenta que el
primer califa de la Tierra fue nada y menos que
Adán), es decir, se proclamó
legítimo sucesor de
Mahoma
(...570-632...
Abu l-Qasim Muhammad ibn
‘Abd
Allāh al-Hashimi al-Qurashi). Tenía su lógica: era descendiente por línea
directa del
Califa Omeya Hisam. Los
Omeyas
(661-750) habían sido expulsados del
poder por los
Abasíes
(750-1258), quienes declararon que sus predecesores no habían
sido auténticos Califas. Sin embargo, bajo los Abasíes el Califato se
había fragmentado y deteriorado, hasta el punto de que los actuales
Califas de Bagdad eran meros títeres de sus ministros turcos. El Califa
actual era
Al-Qahir. Los
qarmatas
(...movimiento
político-religioso surgido del
islam
ismailí de los siglos
IX y
X... Se les trata a veces de movimiento
protocomunista,
y siempre de secta guerrera. No existe, en cualquier caso, documentación
abundante sobre ellos) estaban causando estragos en
Bagdad.
Quedaba demostrado que los
Abasíes no tenían el apoyo de
Allāh
(...o sea: de Dios), y que los
auténticos Califas eran los
Omeyas. En 930 los
qarmatas llegaron a
apoderarse de la
Piedra Negra de
La Meca. Ahora,
pues, el número de legítimos
sucesores del mortal
Mahoma ascendía ya a tres: el
Califa Abasí de Bagdad, el
Fatimí del Norte de África y el
Omeya de
Al-Ándalus.
El
Califato de Córdoba fue durante mucho tiempo la nación más próspera de
Occidente.
Abd al-Rahmán III
(891-961) era nieto de una vasca e hijo de una esclava
franca, ambas rubias, de las que heredó sus ojos azules y su pelo rojizo
que se teñía de negro para parecer más árabe. Era bajito, rechoncho y de
piernas cortas. Montaba a caballo perfectamente, pero tenían que ayudarle
a subir. Había recibido una esmerada educación a cargo de eminentes
maestros. Además del árabe, hablaba el "romance local", del que surgirían
las distintas lenguas españolas. En esta época, la aristocracia andalusí
usaba el romance como lengua coloquial, especialmente adecuada para
contar
chistes y cosas así.
Abd al-Rahmán III era un fiel cumplidor de los
preceptos islámicos, pero no era un fanático. Nombró a sus ministros entre
los más competentes, sin distinción de si eran cristianos, judíos o
musulmanes, pero era muy exigente en el cumplimiento de los trabajos
encomendados a cada cual. Córdoba se convirtió en una ciudad magnificente,
entre cuyos monumentos destacaban la
Mezquita
(...curiosamente llamada ahora la
Catedral de la Asunción de Nuestra Señora), el
Alcázar y el
palacio de Madinat al-Zahra. Su escuela de medicina era la más avanzada de Europa. En
la ciudad había unas seiscientas casas de baños, con sauna y masaje,
frecuentadas por los hombres por las mañanas y por las mujeres por las
tardes.
Se cuenta que para alimentar a toda la gente que vivía en el
Alcázar se
necesitaban trece mil
libras
(...aproximadamente: medio Kg) de
carne diarias, además de
aves, pescados,
cereales, hortalizas,
frutas, etc., que llegaban al palacio en hileras de
animales de carga que medían varios kilómetros. El harén del Califa llegó
a albergar seis mil trescientas mujeres. Un poeta historiador desconocido
dejó escrito que su señor Abd al-Rahmán III "se quitaba de la boca los
alimentos para que pudieran comer en su corte más filósofos". Se calcula
que el número de intelectuales protegidos por el Califa estuvo entre tres
mil y ocho mil. Se cuenta de él la siguiente anécdota:
"Unos embajadores francos llegaron a la corte de Córdoba a fin de lograr
una alianza con el Califa. Son citados al día siguiente para visitar a Abd
al-Rahmán en el palacio de Madinat al-Zahra. Al salir el sol los francos
son conducidos a la puerta de Córdoba, donde arranca la carretera de cinco
kilómetros hasta Madinat al-Zhara. Una alfombra de tapices cubre toda la
distancia; a ambos lados, hombro con hombro, quince mil bereberes
escogidos, con sus alfanjes extendidos sobre sus cabezas, tienden una
bóveda de espadas, bajo la que caminan los atemorizados franceses. Cada
cien metros aparecen chambelanes ricamente vestidos,
sentados en sillones
de oro y plata. Los francos se postran ante ellos, creyendo estar ante el
Califa, pero los chambelanes les decían: "seguid, yo sólo soy un humilde
esclavo de mi señor". Después de dos horas de recorrido, llegaron a un
salón con suelo de tierra y sin ninguna decoración, en el cual había un
hombre sentado en el suelo, vestido con un traje raído que le estaba
pequeño, mirando distraídamente a un
alfange
(...un
puñal, como una espada de hoja ancha y
curva, con filo en un sólo lado),
una hoguera y un ejemplar del
Corán
que tenía frente a sí. A los francos les dijeron al oído: "Ése sí que es
el Califa", y rápidamente se postraron ante él. Abderramán levantó la
cabeza y, antes de que ellos dijeran nada, les habló secamente: "Cuando
vosotros permitáis en vuestro reino esto
(...señaló el Corán)
como yo permito en el mío vuestros libros santos, yo enterraré mi espada
(...dijo mientras la enterraba en
la arena) y alimentaré
todos los días la hoguera de la amistad
(...echó un leño al fuego)".
Les mandó salir sin dejarles hablar. Jamás volvieron".
Si la anécdota es cierta, lo del traje harapiento fue sin duda una broma del Califa, pues tenía el Monopolio del Estado para la Fabricación de Trajes Suntuosos (sic), y debió de ser el hombre más ricamente vestido durante siglos.
Fue España el primer lugar donde los príncipes orientales se pusieron en contacto con la civilización occidental, con la cultura llamada clásica y el cruel cristianismo. El resultado sería que los adalides o caudillos militares árabes tendieron a refrenar la violencia pública de sus impulsos pasionales y su sentimiento autocrático del poder, ante la mediocre austeridad, la reciedumbre y el sentido caballeresco (¿?) de los caudillos cristianos y, por otra parte, la ruda tosquedad española se dulcificó un tanto ante la ociosa molicie de los musulmanes, inspirada en su voluptuoso amor a la vida y a las pequeñas cosa que la hacen grata, como el vino, las flores, el cantar del agua en las fuentes y riachuelos y la dulce melancolía de las kasidas.
Con la pericia de los agricultores árabes el seco panorama territorial
español comenzó a cambiar, ganando en frondosidad y verdor; las incultas
riberas de los ríos se transformaron en vergeles amenos, y en la
austeridad de las
viejas fortalezas cristianas fluyeron las fuentes y
florecieron en los
arriates los
arrayanes, los
mirtos, los
rosales
y los
alhelíes, que reflejaban sus vistosos y
llamativos colores en las aguas mansas de las frescas albercas. Los
naranjos florecían perfumando las
vegas.
A la llegada de los musulmanes la agricultura en España, que aún se
llevaba a cabo con los viejos usos romanos, se modernizó adaptándose a los
nuevos sistemas de riego que conseguirían llevar el agua hasta los yermos
terruños sedientos transformándolos en paradisíacos jardines. Ya
chirriaban las grandes norias o
azacayas, vertiendo
sus frescas y transparentes aguas en los canalones y
cangilones distribuyéndolas en los
fructíferos bancales de las huertas; los
olivares, los
viñedos y
los campos de
mies
daban los ansiados frutos.
Los
silos se llenaban del reluciente
grano y las
almazaras
(..."al-ma’sara")
molían las brillantes y apetecibles
aceitunas para obtener un
aceite vegetal
que se haría
famoso en todo el Mundo: el extraído de la
oliva.
Higueras, almendros, granados, nuevos y extraños árboles del Oriente, dulces dátiles de Libia, frutas de Persia, Palestina, Egipto... comenzaron a crecer, dejando de lado la aridez de los brezales, las jaras y los acebuches. En las arruzafas empezaban a florecer plantas hasta ahora desconocidas para los vencidos cristianos que perfuman las tardes y noches con sus aromas. Las secas y rojizas planicies andaluzas se poblaban de pinceladas verdes de vegetación, infundiendo esa sensación de bienestar que aún se puede sentir en los rincones moriscos que perviven actualmente en Toledo, Sevilla, Córdoba, Granada...
La arquitectura rechoncha y amazocatada del arte visigodo se va arrinconando, y se comienzan a edificar coloridas mezquitas y palacios de ensueño en los que los arcos de herradura túmidos, mixtilíneos, acampanados angrelados y lobulados se entrelazan como lo hacen las hojas de las palmeras datileras.
Mozárabes cristianos,
muladíes
islámicos y
judíos se esmeran en producir en sus talleres
artesanales objetos preciosos que satisfagan el
gusto refinado de los
aristócratas
mahometanos... Así se creaban armas, joyas,
cordobanes y guadamecíes,
cerámicas,
taraceas y marqueterías,
damasquinados trabajados en hilos de oro y plata,
orfebrerías sobre adornos de metales preciosos...
estableciéndose una colaboración comercial y social entre vencedores y vencidos.
Mientras los reyes cristianos vivían una vida aldeana y rústica, los
verdaderos monarcas de la
España musulmana eran los
Califas cordobeses.
Tanto es así, que cuando a los príncipes de
Castilla,
León,
Aragón o
Navarra necesitaban
o se les antojaba un médico o
alfaquín, un
labrador orfebre, o un un objeto
artesanal cualquiera lo hacían venir desde Córdoba recurriendo a la
sabiduría de los habitantes de diversa índole que moraban entremezclados
en
Al-Ándalus. En aquellos momentos, Córdoba
era la ciudad más civilizada de la Europa del siglo X, existiendo en ella
cerca de setenta bibliotecas, una universidad, una escuela de Medicina,
otra de traductores del griego y hebreo al árabe, más de novecientas casas
de baños, en las que se hablaba árabe y romance, y donde repicaban las
campanas en las espadañas de las iglesias cristianas mozárabes, mientras
los almuédanos llamaban a la oración desde los alminares de las
innumerables mezquitas sobre todo desde el alminar de la famosa Mezquita
de Córdoba. El Califato de Córdoba desde el 929 con su califa Abderramán
III, vería más tarde muchos más califas hasta el año 1031, tales como
Alhakén II
(961-976),
Hisham II (976-1000
y
1010-1013),
Muhammad II (1009),
Sulayman al-Mustain
(1009 y 1013-1016),
Alí ben Hamud al-Nasir
(1016-
1018),
Abderramán IV
(1018),
Al-Qasim al-Mamun
(1018-1021
y
1023),
Yahya al-Muhtal
(1021-1023 y
1025-1026),
Abderramán V
(1023-1024),
Muhammad III (1024-1025),
e
Hisham III (1027-1031),
dando lugar a un florecimiento de las artes, la filosofía, la medicina, la
astronomía, la poesía, sólo comparable al que habría de darse siglos más
tarde en el Renacimiento italiano, gracias a intelectuales de la época
como fueron
Ibn Masarra,
Abentofail,
Averroes y el judío
Maimónides.
En los reinos de
Europa y España corrían las más extraordinarias noticias y cotilleos
sobre la extraordinaria
ciudad palatina de
Madinat al-Zahra,
residencia del califa
y sus visires
que se ubicaba a 5 kilómetros de Córdoba de camino hacia el Oeste.
Residencia primero veraniega y más tarde ya permanente de toda la privilegiada
corte de
Abderramán III y sus sucesores.
Las obras comenzaron en el año
936, a cargo del maestro
alarife
Maslama ben Abdallah, y es en el
945 cuando se produce el traslado de la
corte a esta ciudad, que en esos momentos cuenta con la
mezquita Aljama
(941),
aunque la
ceca o casa de la moneda no se traslada
hasta
947-948.
No obstante, las obras se prolongan hasta el reinado de
Alhakén II, lo que explica las
similitudes estilísticas entre esta ciudad y la ampliación de la mezquita
de Córdoba llevadas a cabo por este hijo y sucesor de
Alí ben Hamud al-Nasir
(...sexto califa de Córdoba). Ubicada en
las faldas de
Sierra Morena, al pie de la
montaña Yebel
al-Arus ("Monte de la
Desposada") y en contacto
con el valle del Guadalquivir, se erigiría esta ciudad escalonada para
gran envidia de los enemigos de
Abderramán III: los
fatimíes de
Ifriqiya, la zona norte del continente
africano, y en honor a su novia favorita Azahara entre las más de 6.500
hermosas mujeres concubinas que formaban su
harén.
Este palacio sería descrito por Al Maggari como uno de los fantásticos
alcázares de "Las
mil y una noches" o "Alf layla wa-layla".
Pero esta
Córdoba Omeya, en su esplendor inestable, vería un día en que se
derrumbaría cual fuego de artificio, fragmentándose, para que de entre sus
ruinas surgieran nuevos reyezuelos árabes, príncipes bereberes o magnates
palaciegos, que se proclamaban soberanos. Si los omeyas cordobeses había
occidentalizado
el
Islam,
en 1009, estos oportunistas reyes de las nuevas
Taifas volverían a orientalizar e islamizar los dispersos jirones de aquella Córdoba
multicultural y multidisciplinaria que nunca quiso parecerse a
Bagdad.
Y como las épocas malas para unos, casi siempre, dan paso a las buenas para otros, la decadencia de Córdoba daría lugar a la grandiosidad de Sevilla, que sería una ciudad más accesible a los cristianos y cuyo poder político disminuía a medida que aumentaba su influencia cultural. Una Sevilla donde en los siglos XI y XII se construirían la Torre del Oro y la cristianizada Giralda, muy cerca del río Guadalquivir (...el "río Grande": "al-wadi al-Kabir الوادي الكبير") por donde se podían ver y pescar los túnidos en el transcurso de su navegación desde el Atlántico al Mediterráneo.
En los últimos años del siglo XI y al comienzo del XII, el suelo español
sería invadido nuevamente por los caballos del desierto, esta vez
espoleados por los
almorávides saharianos, monjes soldados
nómadas que con sus rostros velados harían sus
guerras santas para poner fin a las pequeñas
Taifas. Y con ellos el
Al-Ándalus se iría africanizando para convertirse de nuevo en una simple
provincia. El caudillo
almorávide
Yúsuf ibn Tasfin
(1061-1106), sanguinario e
inculto, volvió a rememorar las gestas brutales de los hunos, pero su
imperio se deshizo como una nube arrastrada por el viento, para
desmembrarse en otro periodo de Taifas que duraría poco tiempo. Una
revolución religiosa promovida en las montañas del Atlas, llevó a los
almohades
(1147-1269)
a destronar al emperador
almorávide de
Marruecos.
Yúsuf ibn Tasfin
correría en su auxilio, pero sería derrotado, y los almohades se irían
adueñando de la España musulmana para dominarla durante más de un siglo.
Durante este periodo se alzarían magníficos monumentos, de los que la Giralda es un buen ejemplo; pero a pesar de esta aparente prosperidad, el Islam andaluz se iba aproximando a su fin, herido de muerte en la batalla de las Navas de Tolosa (...la "Batalla de Al-Uqab" del 16 de julio de 1212) por las tropas castellanas al mando del rey Alfonso VIII de Castilla (1155-1214). Los nuevos señores acabaron con la tolerancia, que fue la característica del Califato de Córdoba y expulsaron de su reino a los cristianos mozárabes, que se marcharon llevándose su arte y su cultura para ofrecérselos a los reyes cristianos, cada vez más fuertes y poderosos.
Occidente era más fuerte: los caballeros equipados con pesadas armaduras estaban preparados para hacer frente a cualquier enemigo; por el contrario, Oriente se debilitaba a pasos agigantados. El Imperio Bizantino había perdido el sur de Italia y Asia Menor, y ahora los tracios y bosnios bogomilos, los turcos pechenegos o patzinakos y los cumanos habitantes del Mar Negro y del río Volga, arrasaban las otras provincias y se encontraban ya ante los muros de Constantinopla. La economía en Occidente prosperaba: las tierras se explotaban más eficientemente, la natalidad había aumentado, existía un comercio incipiente y se extendía el uso de la moneda; en cambio, el Imperio Bizantino estaba sumido en una crisis económica, el besante bizantino de oro o plata había sufrido varias devaluaciones y los venecianos habían aumentado su control sobre la economía, en detrimento de los comerciantes rusos. En Occidente estaba renaciendo la filosofía: los filósofos-teólogos escolásticos ya no despreciaban a los autores paganos, ni se limitaban a citarlos, sino que empezaban a aportar ideas nuevas. Aumentó el interés por la filosofía griega, y aquí fue decisiva la conquista de la Taifa de Toledo a los musulmanes. Desde los tiempos del Califato de Córdoba, las ciudades de Córdoba y Toledo habían sido las capitales culturales de Al-Ándalus. Córdoba decayó con el fin del Califato, pero Toledo no se vio afectada. Intelectuales musulmanes, judíos y cristianos colaboraban en el rescate de la ciencia antigua en la que fue conocida como la Escuela de Traductores de Toledo. Allí llegaron no sólo las principales obras de los científicos y artistas musulmanes, sino también innumerables textos griegos perdidos en occidente, procedentes de las antiguas bibliotecas de Oriente. Esta actividad tampoco se vio interrumpida cuando Alfonso VI de León (1040-1109) tomó la ciudad. Por el contrario, esta conquista aceleró el flujo de copias hacia el resto de Europa. En el aspecto político, el feudalismo estaba firmemente arraigado con resultados diversos según la mayor o menor fortaleza de los gobernantes de turno. La nota más destacada era el ascenso del papado: la obra san Gregorio VII (1020-1085) había hecho que el papado pasara de ser una institución débil e insignificante a otra capaz de plantar cara al mismísimo emperador germánico. Enrique IV creyó que había resuelto la querella de las investiduras al imponer a su papa Clemente III, pero no contó con que los principales eclesiásticos europeos eran hombres de confianza de san Gregorio VII, que ahora no reconocían como papa a Clemente III, sino a Urbano II (1042-1099), aunque estuviera exiliado en el territorio normando.
Rodrigo Díaz de Vivar, "El Cid Campeador"
(1041-1099),
gobernaba el
Señorío de Valencia con mano dura. Había
conservado la asamblea de nobles que gobernaba la ciudad desde la muerte
del
rey al-Qádir, presidida por el
juez
cadí de Valencia
Ibn Yahhaf, pero un año después de haber
entrado en Valencia acusó a
Ibn Yahhaf de perjurio y lo hizo quemar
vivo. En su lugar nombró al poeta hispanoárabe
al-Waqasí, que había ayudado a
Ibn Yahhaf en las negociaciones relativas
a la capitulación de la ciudad
(...es autor de una elegía a la Valencia cercada),
pero
al-Waqasí no tardó en dimitir, tal vez
porque le preocupó ver cómo también era quemado vivo el poeta, médico y
botánico andalusí
Abú Yafar al-Battí, y temió que él podría
ser cesado por el mismo protocolo en cualquier momento. Diversos
incidentes
sirvieron
de pretexto para que el Cid rompiera los acuerdos establecidos en la
capitulación de Valencia. Era costumbre frecuente entre los cristianos
ofrecer ciertas garantías a los habitantes de una ciudad a cambio de su
rendición para luego romper los acuerdos alcanzados. Así había sucedido,
por ejemplo, en la rendición de Toledo. El Cid se apropió de la mezquita
de Valencia y la convirtió en la
Catedral de Santa María.
Sevilla vivía alegremente sus últimos esplendores y aún conservaba la primacía sobre todas las ciudades españolas. Su cultura humanística y poética se irradiaba por toda la Península Ibérica y los nombres de Ben Tofail (1110-1185), el del médico cordobés Averroes (1126-1198), el del califa portugués Al Mutamid (1040-1095) y tantos otros sonaban en los más escondidos rincones. Pero a pesar de todo, el dominio árabe en España se acercaba a su epílogo. Ya en el siglo XIII se marca una nueva expansión de esta cultura arábiga, pues las conquistas que venían realizando los monarcas cristianos produjeron gran afluencia de intelectuales y artistas mudéjares domesticados hacia los reinos de la cristiandad.
Los arcanos o secretos muy bien guardados de la ancestral cultura agarena se abrieron por primera vez para Europa cuando el rey de Castilla y León Alfonso VI (1040-1109) conquistó la ciudad de Toledo. Más tarde fue mayor esta abertura al derrumbarse el Califato Cordobés en 1236, y después de un corto florecimiento se apagaron sus fulgores con la toma de Sevilla en 1249, cuando el rey Fernando III de Castilla y León (1199-1252) tomó posesión de los maravillosos Reales Alcázares que había cobijado a los príncipes musulmanes que supieron mantener la antorcha de esta Atenas andaluza. Pero aún el espíritu islámico no había muerto de todo, pues le faltaba crear su última obra maestra, que habría de asombrar al Mundo: Granada.
Ya
en el siglo XV, un Jueves Santo de abril de 1451, en un pueblo de montaña
de la
provincia de Ávila llamado
Madrigal de las Altas Torres, vino al
mundo una
niña
de piel blanca y pelo rubio
como todos los
Trastámaras
(...del
Condado de Trastámara, en latín "Tras
Tamaris": "Más allá del
río Tambre" en la
provincia de La Coruña)
que descendían de la inglesa doña
Catalina de Lancáster.
Esta niña sería el resultado de la unión copulativa entre el rey don
Juan II de Castilla
(1405-1454)
y de su segunda esposa doña
Isabel de Portugal
(1428-1496),
y se llamaría
Isabel I "La Católica"
(1451-1504)
reina de Castilla
(1474-1504),
reina consorte de
Sicilia
(...desde 1469)
y de
Aragón
(...desde 1479).
...Genealogía de los reyes de la Casa de Trastámara: los reyes de Castilla, los de la Corona de Aragón, los de Navarra... Al casarse con Catalina de Lancáster (...nieta y heredera de Pedro I de Castilla "El Cruel" desde los 16 años de edad hasta su muerte a los 35), el burgalés Enrique III de Castilla "El Doliente" (1379-1406) recuperó la legitimidad dinástica perdida por la usurpación de Enrique II de Castilla "El Fratricida o El de las Mercedes" (1333-1379).
Isabel I "La Católica" (1451-1504) tenía dos hermanos: su hermanastro mayor que fue Enrique IV de Castilla "El Impotente" (1425-1474) y otro hermano menor llamado el infante Alfonso de Trastámara y Avis (1453-1458). A la muerte de su padre (...Juan II de Castilla) en 1454, se retiró con su madre y su hermano Alfonso a la villa de Arévalo, donde vería los ataques de locura de su madre Isabel de Portugal. Esta es una época de dificultades, incluso económicas, pues aunque su padre había dejado importantes disposiciones testamentarias en favor de su madre, de ella, el rey Enrique IV las incumple reiteradamente. En esta adversidad Isabel se fortaleció con lecturas evangélicas y libros de piedad. También le ayudó su amistad con Santa Beatriz de Silva (1424 - 1491), a la que luego ayudaría en la fundación de la Orden de las Concepcionistas Franciscanas y a la que donó los palacios de Galiana. Otros personajes importantes en este momento y en general en su vida fueron Gutierre de Cárdenas, su esposa Teresa Enríquez y Gonzalo Chacon. En 1461, Isabel y su hermano Alfonso son trasladados a Segovia, lugar donde se emplazaba la Corte, por estar cercano el nacimiento de la hija de los reyes, doña Juana Trastámara de Castilla (1462-1530). Pronto se la apodó Juana la Beltraneja, pues, según los rumores de la época, era hija de la reina, doña Juana de Portugal (...segunda esposa de don Enrique IV de Castilla "El Impotente"), y de Beltrán de la Cueva (...1435-1492... primer duque de Alburquerque), que le habían puesto unos grandes cuernos consentidos al "El Impotente". Los nobles, ansiosos de poder, enfrentaron a su hermano el infante Alfonso de Trastámara y Avis con su hermanastro el rey Enrique IV de Castilla "El Impotente", deponiéndolo en la "Farsa de Ávila". En 1468, su hermano Alfonso murió, al parecer, envenenado, en Cardeñosa. En un principio, se pensó que fue víctima de la peste, pero el médico que examinó el cadáver no encontró ningún indicio de tal enfermedad.
A pesar de las presiones de los nobles, ella rechazó proclamarse reina mientras Enrique IV de Castilla "El Impotente" estuviera vivo. Por el contrario, consiguió que su hermanastro le otorgase el título de Princesa de Asturias, en una ceremonia que tuvo lugar en los Toros de Guisando (...en El Tiemblo, en la provincia de Ávila),el 19 de septiembre de 1468, conocida como la Concordia de Guisando. Se dice que don Andrés de Cabrera (1544-1592), tesorero real, dijo al rey "Impotente": - "La virtud y la modestia de la infanta nos obligan a esperar que no tendrá más voluntad que la vuestra, ni alentará la ambición de los Grandes, pues no hubiese rehusado el título de Reina que la ofrecían contentándose con el de Princesa que, a su entender, le pertenece"... Isabel se constituyó así como heredera a la corona, por delante de su sobrina y ahijada de bautismo, Juana la Beltraneja, a quien no se consideraba legitimada para ocupar el trono, por las dudas que había sobre su paternidad. A partir de este momento, Isabel pasa a residir en Ocaña, villa perteneciente a don Juan Pacheco (1419-1474), marqués de Villena. El rey inicia contactos diplomáticos con otras casas reales para lograr un acuerdo matrimonial que le reporte beneficios. Ya desde los tres años, Isabel había estado comprometida con Fernando II de Aragón (1452-1516), hijo de Juan II de Aragón (1398-1479). Sin embargo, Enrique IV de Castilla "El Impotente" rompió este acuerdo, seis años más tarde, para comprometerla con Carlos IV de Navarra (1421-1461), príncipe de Viana. El matrimonio no llegó a consolidarse, por la férrea oposición de Juan II de Aragón. También fueron infructuosos los intentos de Enrique IV de Castilla "El Impotente" por desposar a su hermana Isabel con el rey Alfonso V de Portugal (1432-1481). En 1464, logró reunirlos a ambos en el Monasterio de Guadalupe, pero ella le rechazó, debido a la diferencia de edad entre ambos. Más tarde, cuando ya contaba 16 años, Isabel fue comprometida con don Pedro Girón, Maestre de Calatrava y hermano de don Juan Pacheco. Isabel rogó al cielo para que no llegaran a celebrarse los esponsales con este varón de 43 años. Don Pedro murió de un ataque de apendicitis, mientras realizaba el trayecto para encontrarse con su prometida. Juan II de Aragón, mientras, trató de negociar en secreto con Isabel la boda con su hijo Fernando. Isabel consideró que era el mejor candidato para esposo, pero había un problema legal para contraer matrimonio: eran primos (...sus abuelos, Fernando de Antequera y Enrique III, eran hermanos). Necesitaban, por tanto, una bula papal que les exonerara de esta consanguinidad. El Papa Paulo II (1417-1471), sin embargo, no llegó a firmar este documento, temeroso de las posibles consecuencias negativas que ese acto podría traerle (...al atraerse las antipatías de los reinos de Castilla, Portugal y Francia, interesados todos ellos en desposar a la princesa Isabel con otro pretendiente). No obstante, el Papa era proclive a esta unión conyugal, por atraerse a la princesa Isabel, una mujer de marcardo carácter religioso, debido a la amenaza que representaban los árabes a sus Estados Pontificios. Por ese motivo, ordenó a don Rodrigo Borgia dirigirse a España como legado papal para facilitar este enlace. Los escrúpulos de Isabel para contraer matrimonio sin contar con la autorización papal impedían realizar la ceremonia. Con la connivencia de don Rodrigo Borgia, los novios presentaron una supuesta bula emitida en junio de 1464 por el anterior Papa, Pío II, a favor de Fernando, en el que se le permitía contraer matrimonio con cualquier princesa con la que le uniera un lazo de consanguinidad de hasta tercer grado. Isabel aceptó y se firmaron las capitulaciones matrimoniales de Cervera (...en la provincia de Lérida), el 5 de marzo de 1469. Para los esponsales y ante el temor de que Enrique IV de Castilla "El Impotente" abortara sus planes, en mayo de 1469 y con la excusa de visitar la tumba de su hermano Alfonso de Trastámara y Avis, que reposaba en Ávila, Isabel escapó de Ocaña, donde era custodiada estrechamente por don Juan Pacheco. Por su parte, Fernando atravesó el reino de Castilla en secreto, disfrazado de mozo de mulas de unos comerciantes. Finalmente el 19 de octubre de 1469 contrajo matrimonio en el Palacio de los Vivero de Valladolid con Fernando, rey de Sicilia y Príncipe de Gerona. El matrimonio costó a Isabel el enfrentamiento con su hermanastro, que llegó a paralizar la bula papal de dispensa por parentesco. Por último, el 1 de diciembre de 1471 el Papa Sixto IV resolvió las dudas sobre la legalidad canónica de este enlace, por medio de la Bula de Simancas, que dispensaba de consanguinidad a los príncipes Isabel y Fernando.
Isabel se proclama
reina de Castilla el
13 de diciembre de
1474 en
Segovia, tomando como base el
Tratado de los Toros de Guisando. Desde
el
Alcázar de Segovia se dirigió a la
románica
Iglesia de San Miguel, contigua a la
plaza mayor. Tras jurar por Dios, por la Cruz y por los Evangelios que
sería obediente a los mandamientos de la
Santa Iglesia, le juraron lealtad. Luego,
entró en el interior del templo, portando el
pendón de Castilla
de color carmesí y abrazada a sus pliegues. Fue una mujer de mucho
carácter y con mucha decisión propia. Con sus hijos fue severa, pero buena
madre, haciéndoles entender que tenían unas obligaciones por su rango de
hijos de reyes, y que debían sacrificarse mucho por ese motivo. Creyó en
los proyectos de
Cristóbal Colón a pesar de las
muchas
críticas y reacciones políticas adversas de la Corte y los científicos;
una leyenda dice que financió con sus joyas el viaje que llevaría al
descubrimiento de América. Realmente fue
un grupo de mercaderes, los mismos que financiaron la visita de
Fernando II de Aragón para casarla.
Durante el reinado común con
Fernando se produjeron hechos de gran
trascendencia para el futuro del reino, como el establecimiento de la
asquerosa
Santa Inquisición
(1480),
la creación de la
Santa Hermandad, la incorporación del
Reino nazarí de Granada, así como la
unificación religiosa de la Corona Hispánica, basada en la conversión
obligada de los judíos, so pena de expulsión
(Edicto
de Granada,
1492)
y más tarde de los
musulmanes. Por último, la anexión de
Navarra
(...en
1512... ya
muerta la reina) significó
el origen del futuro Reino de las Españas. Firmó con
Portugal el
Tratado de Tordesillas
(...en
1494),
un tratado de objetivos modestos
(...se trataba de repartirse zonas de
pesca y navegación con los portugueses; aún no se conocía la importancia
del viaje de Colón) pero
que, en años posteriores, tuvo como resultado que los reinos de
Castilla y de
Portugal se repartieran el Mundo. Por
deseo de los comerciantes urbanos creó la
Santa Hermandad, cuerpo de policía para
la represión del bandidaje, creando unas condiciones mucho más seguras
para el comercio y la economía.
El
rey
Juan II de Portugal
(...1455-1495... Juan II de Avis,
apodado el "Príncipe perfecto") estaba convencido de que la exploración
sistemática de la costa occidental africana llevada a cabo los últimos
años estaba cerca de encontrar el extremo sur de
África, y de
proporcionar, por tanto, un camino a las
Indias que diera a
Portugal el
dominio sobre una nueva
ruta de las especias. Sin embargo, los hechos no
parecían confirmarlo, y la costa parecía interminable. Para aportar luz al
problema, decidió enviar dos exploradores a las Indias por la
ruta
conocida. Los encargados fueron
Pedro de
Corvilã y
Alfonso de Paiva.
Buenos conocedores del árabe, fingieron ser comerciantes en
miel. Si los
musulmanes o los venecianos descubrieran el propósito de su misión, no
dudarían en acabar con ellos. En 1487 marcharon a
Barcelona, desde allí
embarcaron hasta
Rodas y desde allí pasaron a
El Cairo. Entonces se
unieron a unos comerciantes árabes, con los que llegaron hasta el final
del
mar Rojo.
Allí se separaron, y Paiva se dirigió hacia el
sur, buscando
el "reino del preste Juan", es decir,
Abisinia
(...o Alta Etiopía,
país situado en el
Cuerno de África), pero murió en el viaje. Corvilã se dirigió hacia el este y llegó hasta la
India, visitó varios de
sus puertos, desde allí volvió a la costa de
África y regresó a
El Cairo,
donde entró en contacto con dos enlaces a los que entregó un informe con
todo lo que había averiguado. Él se dirigió de nuevo hacia el sur.
El año anterior, la guerra de Granada (...conjunto de campañas militares que tuvieron lugar entre 1482 y 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, en el interior del reino nazarí de Granada) se había decantado ligeramente en favor de los cristianos, así que el rey Fernando II de Aragón (1452-1516) decidió poner toda la carne en el asador. Convocó a todos los caballeros para que se presentaran en Córdoba el 25 de marzo, alistaron también campesinos e incluso garantizaron inmunidad para todos los criminales que decidieran colaborar en la campaña de ese año. El resultado fue la conquista de toda la zona de Málaga. La propia capital cayó en agosto, después de un largo asedio. El rey Muhammad XII el Zagal (...el sultán Abū `Abd Allāh Muhammad az-Zaghall de Granada, llamado por los cristianos el Zagal: valiente; fue rey de Granada de 1485 a 1486 con el nombre de Muhammed XIII) se tuvo que retirar a Guadix, cerca de Granada. Fernando II de Aragón firmó tratados generosos con los defensores de las plazas que se rindieron inmediatamente, mientras que en aquellas que ofrecieron resistencia hizo esclavos a sus pobladores y colgó de las murallas a sus jefes. Además del éxito estratégico de la campaña, también fue un éxito desde el punto de vista económico: 192 esclavos musulmanes fueron vendidos por una cuantiosa suma, 683 fueron regalados a eclesiásticos y caballeros, 100 fueron enviados al Papa como obsequio, y otros fueron liberados previo pago de un rescate. Las tierras conquistadas se repartieron entre las gentes que habían participado en la campaña.
Ese mismo mes, el portugués
Bartolomeu Dias
(1450-1500) zarpó de
Lisboa con la misión de avanzar en
la exploración de la
costa occidental africana. Navegó hasta 640
kilómetros más al sur de donde había llegado
Diogo Cão en la
segunda y última
expedición. Llegó hasta el que hoy se conoce como
cabo Dias. Allí pasó por
una fuerte tempestad que lo obligó a marchar más al sur, alejándose de la
costa. Cuanto amainó la tormenta, desorientado, navegó hacia el Este
esperando encontrar la costa, pero sólo encontró agua. Luego giró hacia el
norte, y el 3 de febrero de 1488 tocó tierra, pero, para su sorpresa, la
costa africana corría de este a Oeste, y la tormenta le había impedido ver
el punto en que cambiaba el sentido. Siguió navegando hacia el este y,
después de recorrer 400 kilómetros, llegó a un punto en que la costa
volvía a ascender hacia el Norte. Comprendió que el camino a la India se
abría ante él, pero su tripulación estaba cansada y al borde de la
rebelión.
Bartolomeu Dias cedió e inició el camino de regreso, siempre siguiendo la
costa. Así encontró el punto donde la vertiente occidental gira
abruptamente hacia el Este, el cabo que no había visto a causa de la
tormenta, por lo que lo llamó
cabo de las Tormentas
(...cabo
de Buena Esperanza). Sin embargo, cuando
Bartolomeu Dias llegó en diciembre a
Portugal e informó al rey
Juan II, éste se negó
a aceptar semejante nombre. No estaba dispuesto a que las expediciones que
enviara en los años siguientes tuvieran que dirigirse a un lugar con un
nombre tan nefasto. En su lugar, decidió que se llamara
cabo de Buena
Esperanza, un nombre sin duda mucho más atractivo.
Pedro de
Corvilã había
llegado a
Abisinia, donde suscitó un gran interés por parte del rey, hasta
el punto de que no le permitió abandonar nunca su reino, pero allí vivió
colmado de honores.
El almirante
Cristóbal Colón
(1436-1506) tuvo un hijo con su amante
cordobesa,
Beatriz Enríquez de Arana
(1467-1521), que fue
bautizado como
Hernando Colón
(1488-1539). Desesperando de conseguir en
el
reino de Castilla
financiación para su proyecto, pidió a su hermano
Bartolomé Colón
(1461-1515) que lo
propusiera de nuevo al rey de Portugal, del que obtuvo una segunda
negativa. Ese año la
guerra de Granada estuvo casi paralizada, salvo
algunas acciones aisladas en
Almería. Sin embargo, en 1489 los castellanos
tomaron la ciudad de
Baza, mediante un asedio que se prolongó del 20 de
junio al 4 de diciembre. En 1490 se rindió el rey del
reino nazarí de Granada
Muhammad XII el Zagal. Entregó al
reino de Castilla la parte del reino que estaba bajo su control
y emigró a
Tremecén
(...o Tlemecén: ciudad del noroeste de
Argelia, cerca de la frontera con
Marruecos). Su sobrino
Boabdil el Chico
(1459-1533) resistía en la capital
granadina, pero ahora carecía de acceso al mar, y era evidente que sus
días estaban contados. La reina
Isabel I de Castilla
(1451-1504) encargó al
adelantado
Alonso
Fernández de Lugo la conquista de las islas de
La Palma y
Tenerife
(...las últimas
Islas Canarias anexionadas por la corona
castellana). La
conquista de Granada suscitó una profunda emoción en toda
Europa. En
Roma
se hicieron grandes solemnidades religiosas, que culminaron con una
gigantesca procesión de tres días de duración presidida por el disipado
Borgia
y
Papa Alejandro VI
(1492-1503). En el
reino de Nápoles la victoria cristiana fue conmemorada con una farsa cuyos
personajes alegóricos eran la Alegría, el Falso Profeta Mahoma y la Fe. En
Londres, en la
abadía de San Pedro de Westminster, el Canciller de la Corona, ante una
enorme multitud convocada por las campanas, anunció solemnemente la
victoria de los cristianos sobre los musulmanes. El
reino de Granada fue
anexionado al
reino de Castilla y se inició una intensa actividad repobladora, según
la tradición castellana
(...se calcula que acudieron unos treinta y cinco mil
inmigrantes castellanos).
Boabdil el Chico
(1459-1533) siguió viviendo en
Granada, dedicado a
la caza. El
adelantado
Alonso
Fernández de Lugo la conquistó la isla de
La Palma, con lo
que
Tenerife era la única isla del
archipiélago canario que aún no estaba
sometida a la autoridad del
reino de Castilla. Aconsejados por el
asesino
Tomás de Torquemada
(1420-1498), los reyes
publicaron un
edicto por el que todos los judíos de Castilla y Aragón
debían bautizarse o marchar al exilio en un plazo de tres meses. En el
caso de que optaran por el exilio, tenían prohibido
llevar consigo oro,
plata u objetos de valor. En años anteriores ya se habían dictado otros
decretos de expulsión, pero no se habían aplicado. Se calcula que fueron
expulsados unos ciento sesenta mil judíos, la mayoría de los cuales pasó a
Portugal, mientras que otros prefirieron
Marruecos,
Túnez o
Argelia.
También hubo quienes pasaron a
Francia o
Italia.

Cuando al que llamaban San Fernando (1452-1516), clavó las banderas de Castilla en la baja Andalucía, las horas de Al-Ándalus estaban contadas, pero los reyes moros, sumidos en las fantasías de sus ensueños se resistían a despertar, y soñando, soñando, crearon la Alhambra y el Generalife de Granada , alcázares portentosos, con alfarjes y atauriques de tal belleza que nunca serían superados por ningún santo cristiano y por eso se los apropiaron. Por sus patios corría el agua en frescos surtidores, mientras los poetas medía versos para cantar al vino, las mujeres o los amores equívocos y enajenados por sus rimas, no escuchaban el piafar de los caballos de la guerra santa castellana, impacientes por galopar entre los huertanos carmenes granadinos. Un día, el 2 de enero de 1492, la media luna agarena se escondió para siempre, o tal vez no, tras los desnudos cerros de las Alpujarras... ¿Qué sentiría el rey Boabdil el Chico cuando tuvo que desprenderse de la Alhambra?... Según una extendida leyenda andaluza cuya veracidad no está atestiguada por ninguna documentación, al salir de Granada camino de su exilio en las Alpujarras, cuando coronaba una colina, volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la sultana Aixa la lapidaria y machista frase: - "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre"... Debido a esto esa colina recibe el nombre del "Suspiro del moro"... En su exilio alpujarreño, se instaló en la población almeriense de Laujar de Andarax siendo esta su última residencia en la Península Ibérica antes de partir definitivamente hacia el Norte de África...
Y ese mismo año, el 12 de octubre de 1492, el noble nacido en Cerdeña y más tarde almirante Cristoforo Piccolomini, tras muchos esfuerzos y conversaciones con la reina católica Isabel I de Castilla, que no con el tal San Fernando II de Aragón, conseguía llegar a un Nuevo Mundo: el Continente Americano... aunque esto ya es otra Historia...
¿Qué comían los omeyas, moros y sus súbditos cristianos mozárabes durante los ocho siglos de existencia la España musulmana?...
La agricultura era una de las principales actividades de los cortijeros árabes y de los sometidos cristianos mozárabes de Al -Ándalus. Igual que nosotros, cultivaban tierras de secano y de regadío. En las primeras preferentemente cereales, dejándolas descansar en barbecho un año de cada dos, aprovechando sus pastos verdes para dar de comer a los rebaños. Empleaban métodos de cultivo muy primitivos, comenzando la labranza al finalizar las lluvias del otoño. Cuando las cosechas eran muy escasas, cosa que sucedía con cierta frecuencia, no llegaban a recogerlas dejándolas como pastizales. Una vez granada la mies no podía iniciarse la recolección hasta que la finca era visitada por los jurras, que eran los tasadores oficiales que determinaban la cuantía de los impuestos que el labrador debería pagar al fisco.
El trigo era el cereal más importante, pero las más veces recogían cosechas tan escasas que no llegaban a cubrir las necesidades del país, ocasionándose periodos de hambre, y es por este motivo que las sequías, lo mismo que ahora, constituía una de las mayores preocupaciones de los gobernantes. Almanzor (...o Al-Manşūr billah... 938-1002... caudillo del Califato de Córdoba y valido de Hisham II), además, tuvo que enfrentarse a una terrible plaga de langostas que arrasaría todos los campos de mies, pero este popular caudillo ya tenía prevista esta contingencia y dispuso de las prudentes reservas de grano que guardaba en los silos oficiales.
Tratando de paliar estos infortunios, desde muy antiguo, en el siglo IX, se habían iniciado importaciones de trigo africano que no se interrumpieron, según testimonio del geógrafo Iban Hawqal (...autor de "La faz de la Tierra" en el año 977), en el siglo X, y según dice el geógrafo e historiador, nacido en Huelva, Abu 'Ubayd al-Bakri, tampoco en el periodo de los reinos de Taifa. Los trigos de Al -Ándalus llegaron a adquirir renombre en el exterior, como ya lo tenían en los tiempos romanos, habiendo determinadas zonas cuyo grano se reputaba entre los mejores, tal como sucedía con el de Sangonera la Verde, cerca de Lorca en el reino o taifa de Murcia, y con el de Toledo, del que se decía que una vez ensilado podía conservarse durante un siglo sin que se echase a perder. En algunas regiones habían extensiones enormes de dorados cereales, como en La Mancha, Úbeda, Écija, Baena y Jerez de la Frontera, que recordaban metafóricamente las calientes arenas del desierto mecidas con el impulso del viento.

En algunas tierras favorecidas era posible realizar la siembra en
primavera para obtener
cereales tardíos. Además del
trigo se cultivaba la
avena, la
cebada, el
sorgo, y en las tierras frías
el
centeno. También se sembraban
los campos labrantíos con
leguminosas, de las que se
hacía enorme consumo, fundamentalmente de
alubias,
garbanzos,
lentejas,
altramuces,
habas verdes y determinadas
variedades de
habichuelas. Sin embargo,
aunque es habitual atribuir a los árabes la implantación en España de
nuevas variedades de plantas, no debe ser olvidado que ya en la época
romana existían la mayor parte de los regadíos y grandes explotaciones
agrícolas en las que se practicaban avanzadas técnicas agrícolas que
permitían la exportación a la
Antigua Roma de grandes cantidades de
cereales y otros productos del
campo, lo cual no es óbice para que mientras
España vivió dentro de la órbita de la civilización
islámica se produjeran muchos avances y cambios en el campo
español. Siendo el pan una de las
bases alimentarias del pueblo
sarraceno o
agareno, la industria
harinera alcanzó gran
importancia, pero los molineros tenían fama de granujas por emplear
multitud de artimañas para quedarse con el
trigo del cliente, aumentando
el
importe de sus
maquilas
(...la palabra maquila se originó
en el
medioevo
español para describir un sistema de
moler el
trigo en
molino ajeno, pagando al molinero con
parte de la
harina obtenida).
...Molino de rodezno, llamado en Murcia: molino de rodete. Su rueda, de una sola pieza, permitía ahorrar algunas ruedas dentadas. La especial disposición de sus álabes, en forma de cuchara, permitía aprovechar mejor la corriente. Los molinos nuevos del río Segura son de este tipo.
Aunque en las descripciones que hacen
los geógrafos de la época de los campos españoles no mencionan los molinos
de viento, es muy probable que se utilizaran. Se usaban
tahonas
(...del árabe "tahuna": "molino";
f. Molino de harina cuya rueda se mueve con caballería // Casa en que se
cuece pan y se vende al público)
movidas por
acémilas
(...del árabe hispano: azzámila,
y este del árabe clásico: zāmilah, bestia de carga;
1.
f.
Mula o macho de carga;
2.
f.
asno,
persona ruda;
3.
f.
Cierto tributo que se pagaba antiguamente),
pero eran preferidos los molinos hidráulicos que se instalaban en los ríos
junto a pequeñas represas, las típicas
aceñas
(...del árabe: acéniya,
máquina hidráulica; f. Molino harinero situado en el cauce de un río,
movido por una rueda impulsada por el agua),
con sus ruedas de
álabes
(...m. Rama de árbol combada hacia
tierra // Estera puesta a los lados del carro // Teja de un alero // Mec.:
Cada paleta curva de la rueda hidráulica // Diente de la rueda de un
batán) movidas por la
corriente del agua. Alguno de estos artificios tenía que cesar en su
trabajo durante el estiaje, pero los instalados en las riberas de los ríos
caudalosos,
como el
Guadalquivir,
Tajo,
Segura y
Guadiana, trabajaban todo el año. Según
testimonio del
ceutí
cartógrafo,
geógrafo y viajero
hispanomusulman
Al-Idrisi
(...1100-1166... autor del "Libro
de Roger" en
Sicilia, y escrito
por encargo de
Rogelio II de Sicilia;
donde consta la "Tabula
Rogeliana"),
había en
Zaragoza, en aguas del
Ebro,
molinos flotantes montados sobre balsas.
sabiamente
alineados en aquellas suaves colinas de
Jaén,
Córdoba,
Sevilla,
Toledo,
Valencia...
pero la región que llegó a alcanzar la mayor fama por la calidad, insuperable
por otros, de su
aceite era la de la
comarca
de Aljarafe, en las cercanías de
Sevilla
y lindando con la
costa noroeste de Cádiz.
por un lavado con agua caliente y una rudimentaria decantación. Se llamaba
"aceite del agua". Le seguía en calidad el
"aceite de almazara", que se lograba
prensando la pulpa de la aceituna en este
artificio después de haberlas pisado en las pilas donde se maceraba, y se
pasaba a una pileta, donde se decantaba en jarros. Además, se obtenía el
"aceite cocido" a partir del
orujo del primer prensado, que se
lavaba con agua hirviente antes de
someterse de nuevo a la acción de la prensa.
El Centro Virtual Cervantes nos muestra en Internet un artículo que se titula "El Jardín Andalusí" sobre la cultura del agua que dice, más o menos, así:
"En el mundo andalusí, los jardines tuvieron una función mucho más amplia que la meramente estética. El jardín-huerto fue receptáculo de plantas aromáticas, árboles frutales y productos hortícolas. Al placer de la vista y el olfato se unió el deseo de un aprovechamiento agrícola, que puso en marcha una sabia distribución del agua y toda una ciencia de aclimatación de especies botánicas nuevas. Los andalusíes habían heredado estos saberes de sus antepasados del mundo oriental islámico y, en parte, de sus predecesores romanos. Su proverbial sed de conocimiento propició un gran desarrollo botánico y científico. Se produjo una auténtica "revolución verde" que significó la expansión agrícola de Al-Ándalus y el principio de un incipiente comercio.
Apenas quedan referencias de cómo pudo ser aquel jardín-huerto. El
geópono, escritor y
poeta
almeriense
Ibn Luyun
(1282-1349), fue el autor de una célebre obra llamada
Kitab al-filaha (..."Tratado
de Agricultura"; copia del año 740 H. / 1348 d. C., conservado en
la Escuela de Estudios
Árabes de Granada), que escribió
en verso con
el fin de que pudiera memorizarse fácilmente. En ella ha dejado
unos apuntes de la morfología de este jardín. Según describía, los macizos de
plantas, generalmente
aromáticas, estaban situados junto a la
alberca donde se
depositaba el agua. Un poco más lejos se emplazaban los macizos florales y los árboles de
hoja perenne. Ya rodeando el
predio
o hacienda, una cerca de
viñas,
higueras y otros árboles
semejantes marcaba las lindes, mientras que los paseos se cubrían con
parras, a modo de
pérgolas. Uno de estos
paseos delimitaría el jardín de flores y plantas
aromáticas, mientras que a cierta distancia de las
viñas se situaría la tierra de labor. Los
grandes frutales se plantaban en la parte
Norte para proteger el jardín del viento.
Entre los frutales que estuvieron omnipresentes en esos jardines-huertos figuraron las palmeras datileras, como una reminiscencia del desierto arábigo, cuna del mundo islámico. También, los granados, que se trajeron desde Siria, así como los melocotoneros, limoneros, cerezos, membrilleros y naranjos amargos. Además, figuraban higueras, olivos, vides y manzanos, milenariamente implantados en la Península Ibérica. Entre la espesura de los frutales abundaban los cultivos de melones y sandías, las berenjenas, espinacas y habas, además de alcachofas, zanahorias y lechugas, entre otros muchos productos hortícolas que se cultivaban gracias a la abundante agua que suministraban las acequias (...del árabe clásico al-saqiyah; del árabe hispano assáqya).
El mundo islámico surge en un contexto árido: la
península arábiga. El primer
pueblo que lo integra, el pueblo árabe, aprecia el agua como auténtico tesoro,
ya que prácticamente carece de ella, siendo los oasis su única fuente de
abastecimiento. Con la expansión del
Islam a través del imperio
Persa,
Egipto
y Siria, entre los siglos VII y VIII, los musulmanes aprendieron las técnicas
de regadío, extracción y aprovechamiento del agua, muy desarrolladas por
entonces en aquellas regiones, especialmente en tierras
mesopotámicas
(...actual
Iraq).
Además de servir de bebida para los seres humanos y los animales, el
agua será
esencial en la agricultura y se convertirá en un complemento imprescindible de
las construcciones palaciegas. Se introducirá como un elemento decorativo
polivalente que proporcionará efectos lumínicos, refrescará y relajará el
ambiente, y hará las veces de un espejo al duplicar el efecto visual de la
arquitectura. El agua estará omnipresente en todo tipo de jardines y de
almunias
o huertos, ya sea en forma de fuentes, canalillos, surtidores, estanques,
acequias y albercas, o bien, deslizándose caudalosa por las norias de
corriente.
Las acequias (...del árabe
al-saqiyah) fueron las
principales conducciones empleadas por los musulmanes para la distribución del
agua, tanto en grandes predios como en pequeños jardines. Este sistema de
riego por canales, mayores y menores, ya se utilizaba en la
antigua Babilonia
(...siglo VII a. C.) para regar
los
jardines colgantes, o
floridos pensiles, con las aguas del río
Éufrates, y se extendió
al imperio
Persa en ciudades como
Persépolis. Posteriormente, los romanos,
herederos de esa tradición, establecieron en sus provincias de la cuenca
mediterránea auténticas redes de regadíos, especialmente en
Hispania. Al
llegar a la
Península Ibérica, los árabes eran conocedores de los sistemas de
riego orientales. Reaprovecharon la infraestructura del regadío romano, ya
deteriorada, ampliando e intensificando su utilización, y crearon acequias
mayores, menores y
brazales o ramales, con un ingenioso sistema de distribución del
agua, base de su emergente agricultura. De ahí que en muchas zonas de
España, especialmente en la
región levantina, sean frecuentes los
topónimos de
origen árabe que aluden a las acequias: la
acequia de Beniscornia
(...o de los Banu Scornia),
al sur del
río Segura, en
Murcia, ha dado origen al llamado popularmente
"Rincón de Bernisconia".
Las norias (...del árabe:
na´ura) de corriente o
fluviales, de origen oriental, ya habían sido utilizadas por los romanos en la
Península Ibérica, esencialmente en la
Bética, para la extracción del
agua de río o
corriente de cierto caudal. El agua se recogía por medio de unos recipientes
—arcaduces o cangilones—, instalados en la propia rueda que la corriente
accionaba. Cuando el giro alcanzaba su máxima altura, los recipientes vertían
el agua en un canal, desde el que se distribuía a las acequias de los huertos
y jardines, a las albercas y a las canalizaciones urbanas.

Los árabes intensificaron el empleo de las norias en
Al-Ándalus, como una de
las bases de la captación de agua fluvial. Algunas llegaban a alcanzar más de
15 metros de diámetro. Todavía se pueden contemplar algunas norias de origen
hispano musulmán en la pedanía de
La Ñora y el municipio de
Alcantarilla
(...Murcia), en
Casas del Río
(...Valencia), en el
río Guadalquivir, en el
Jalón
(...en la
provincia de Alicante) y también en
Portugal.
Existía además otro tipo de noria de tracción animal y de menor tamaño,
llamada
al-saniya
(..."aceña"). Se utilizaba en
los predios o huertos menores para extraer agua de pozo. En los campos de
Castilla aún
se pueden observar estos ingenios hoy en desuso.
La función esencial de la alberca
(...del árabe al-birka)
era servir como depósito de agua, para distribuirla posteriormente por las
acequias. Su funcionalidad se combinó con el característico sentido de la
estética de los hispano musulmanes, constituyéndose en un elemento más del
jardín y la arquitectura. Los principales patios y jardines del mundo islámico
contaron con grandes albercas, como sucede en el
Patio de los Arrayanes de la
Alhambra de Granada (...del siglo
XIV).
En la tradición islámica, el agua se considera un don divino que no es
propiedad de los seres humanos. Éstos son solamente sus depositarios; por ello
tienen la obligación de repartirla con equidad entre quienes la necesitan.
Este concepto sirvió de base para establecer en
Al-Ándalus un perfecto sistema
de regadío. El agua, remansada en los
azudes
(...por barreras en el río; del árabe:
as sad) de los ríos, se distribuía por
riguroso turno a través de las acequias y brazales a cada predio o huerto, según su
superficie y el volumen del caudal que repartieran.
En torno a este sistema surgió desde el siglo X una serie de funcionarios
encargados de velar por el reparto justo y ordenado: el wikalat al-saqiya,
o "gobierno de la acequia". Según el insigne arabista francés
Levi-Provençal
(1894-1956),
esta institución fue el antecedente del
Tribunal de las Aguas Valenciano.
Otra de las técnicas de distribución del agua empleadas fue la conocida como
de "las señas", que todavía se practica en
La Alpujarra. Consiste en
aprovechar el agua de los prados de inundación de alta montaña, conduciéndola
a través de las fisuras de las laderas.
En las fuentes árabes encontramos dos grandes grupos en los que incluir las
explotaciones agrarias irrigadas: de un lado, las ubicadas extramuros, en los
contornos de las ciudades, y que son las más artificiosas; y por otro los
espacios abiertos cuyo diseño y tipología vienen definidos por la propia
naturaleza y que ven crecer especies horto-frutícolas muy concretas.
En el primer grupo hay una serie de unidades: yanna, bustan y
munya. Son espacios agrícolas cerrados y periurbanos. Bustan y
munya aparecen como sinónimos, con una múltiple finalidad estética,
económica y experimental, normalmente predominando una de estas funciones
sobre las demás; podían ser explotaciones agrícolas de gran superficie. Una y
otra eran propiedades de la realeza y alto funcionariado del reino. En todos
los casos llevaban asociadas viviendas y otras construcciones, tanto de
carácter ornamental como industrial. El agrónomo almeriense
Ibn Luyun
(1282-1349) incluye la
descripción de un bustan ideal, de una finca de recreo ante todo, que
perfectamente podemos asociar al esquema clásico de una almunia, lo que nos
aclara que ambos espacios, aunque designados con voces distintas, revelan un
mismo sentido utilitario.
En lo referente a yanna, nos podemos referir a una unidad de producción
agrícola de regadío básica, en la que ésta constituye la única funcionalidad,
alejada por ello de otras que comportan bustan y munya, como
puede ser la ornamental, recreativa. También posee vivienda y puede que
corresponda a un tipo de propiedad parcelada, minifundio de pequeños
agricultores.
A grandes rasgos, podemos decir que bustan responde a la actual
concepción etimológica y física de huerto o huerto-jardín, mientras que
yanna representa las huertas donde cultivar
legumbres y
árboles frutales".
No cabe duda que toda l legislación tradicional que regula los riegos de la huerta levantina tiene un origen árabe, pues e la época califal ya existían instituciones análogas al famoso Tribunal de las Aguas Valenciano, que da sus sentencias inapelables ante la Puerta de los Apóstoles en la Catedral de Santa María Valencia.

Actualmente
una de las mayores riquezas de la
región valenciana es el
arroz, aunque que nadie se lleve a
engaño ya que es la
provincia de Sevilla la que produce mayor cantidad de
arroz en España. No hay constancia de que
los árabes cultivaran el arroz a gran
escala, si
bien el escritor y doctor sevillano
Abu Zacaría
(...que vivió en torno al año 1150 d.
C., y que escribió el "Libro
de Agricultura")
dice que poseían dos variedades: la
acuática y la de
secano. No trasplantaban el
arroz como hacían otros
pueblos y para consumirlo lo lavaban siete veces en
agua caliente y
luego lo echaban en leche
también calentada, así pues miren ustedes que ya comían el famoso
arroz con leche. En ocasiones se
preparaba con este cereal
un energético
vinagre
y un
licor de
alta graduación que los pondría tibios. Con
arroz,
panizo o
maíz,
mijo,
habas,
lentejas y
judías, se
confeccionaba una especie de
pan que se cortaba
de trozos para mezclarlo con
leche
y
aceite, o comerlo con
carne grasa,
aceite o
mantequilla.

Como abundaba el agua se iban creando verdadero vergeles en los que aclimataban gran cantidad y variedad de árboles frutales, alcanzando gran fama las frutas españolas: las cerezas, las peras y manzanas que se recogían en los valles del Ebro y del Jalón (...en la provincia de Alicante), las granadas valencianas, las uvas y especialmente los higos, que se daban en gran abundancia, pues la higuera era el árbol que crecía con mayor frecuencia en los linderos de los huertos, tanto que no solía designárselas con nombre su propio, llamándoselas simplemente shichar: los árboles. Eran muy solicitados los higos que se recolectaban en los alrededores de Sevilla, de los que existían dos variedades principales: goties o godos y xaaries. El higo, que llegó a ser reputado en Al-Ándalus hasta el punto de exportarse a Oriente, se introdujo en la Península Ibérica, procedente de Constantinopla, en tiempos de Abderrahmán II (792-852).
En algunos lugares del levante y del sur o mediodía se cultivaba el
almendro, especialmente en
Alicante,
Málaga
y
Almería, pues las almendras
eran muy utilizadas en la cocina y sobre todo en las labores de
dulcería. Del
granado se conocían once variedades, entre las que se
encontraba la denominada "velluda", que
era muy venerado, pues se suponía originada por un retoño enviado desde Medina
a Abderrahmán el Dakil, procedente de un granado
plantado por el mismísimo
Profeta
Mahoma. Cuando se plantaba un nuevo
granado se practicaba la costumbre de enterrar al pie un puñados de
habas verdes sin descortezar, pues
se creía que así el árbol daría frutos de
mayor tamaño. La granada de
Siria,
convertida, por la imaginación colectiva, en el símbolo por excelencia de la
España musulmana. En el "Libro
de Agricultura" (..."Kitabb
al-Fallah") del agrónomo
sevillano
Ibn al-Awwám
(siglos XII y XIII; traducido por
Banqueri. AECI, Madrid, 1988),
podemos leer una tradición del Profeta Muhammad sobre esta hermosa
fruta, rescatada por este hacendado andalusí
de la zona de
Aljarafe, cerca de
Sevilla:
- "Cuidad del
granado; comed la granada, pues
ella desvanece todo rencor y envidia".
Los
sarracenos del desierto aclimataron en la
Hispania musulmana la
palmera datilera africana y según
referencias de los geógrafos
Yacut al-Hamawi
(1179-1229),
y el Cazwiní (¿?),
el
palmeral que hoy día existe en la
ciudad de
Elche (...provincia
de Alicante) era ya
famoso en la época califal. Los árabes gustaban sobremanera de los
frutos
cítricos que entonces se
cultivaban cerca de la costa mediterránea, como el
limón introducido por los romanos y que era originario
de Persia,
la
cidra que era la naranja del
Yemen,
la
lima
y también era conocida la
naranja amarga
(...que actualmente se puede contemplar
en los jardines de la
Catedral de Sevilla),
ya que la
naranja dulce originaria de
China, se introdujo en
España
más tarde que las especies
mencionadas. Parece ser y según informan algunos
cronistas durante la época del
Califato de Córdoba se llevaron a cabo los
primeros ensayos de aclimatación de la naranja dulce
y de la
toronja
(...o
pomelo rojo o
rosado) pesando sobre
ésta última una especie de prohibición supersticiosa. Todos estos
frutos se confitaban con
azúcar haciendo popular el
acitrón y las
frutas escarchadas que aún hoy en día deleitan nuestras
cristianas
Navidades.
Los
cítricos, como el
limón (...laymün),
el
toronjo y la
naranja amarga
(...del árabe: naranÿa; y éste del persa: naranguí)
fueron importados de
Asia Oriental o del Este. Eran utilizados
para conservar los alimentos, pero también
se extraía de ellos zumos, y de sus flores
se extraían esencias para la elaboración de perfumes. Igualmente, la ciencia
del
injerto se desarrolló en
Al-Ándalus hasta límites insospechados, logrando, por ejemplo, una
extraordinaria variedad de
pomelos. El
naranjo amargo
(...llamado närany en
Al-Ándalus) fue
introducido por los árabes a finales del siglo X o principios del XI y aparece
citado en el
Tratado Agrícola Andalusí Anónimo. El método
de reproducción por semilla lo aplicaban a todos los
cítricos y se hacía en un lugar resguardado del frío. Según
Ibn
Bassäl, las semillas se
sembraban en los meses de enero y febrero. Un año más tarde se hacía el
trasplante a macetas teniendo en cuenta que solo debía haber un retoño en cada
una, donde permanecían dos años, al cabo de los cuales se llevaba la planta al
terreno definitivo.
Tanto la caña de azúcar que se había importado desde Egipto en el siglo X, como la platanera, se habían aclimatado muy bien en algunas zonas de clima suave, principalmente en el valle de la comarca del Bajo Guadalquivir, en los huertos de los alrededores de Sevilla, y sobre todo en la región costera, entre Vélez-Málaga y Motril.
De las
legumbres llamadas
habichuelas se conocían hasta
cuatro variedades la negra o bajema,
la blanca o grecoromana, la
roja o egipcia, y la
bachaly, que su cultivaba en
Babilonia durante todo el invierno. Estas
semillas se impregnaban con ciertas sustancias narcóticas y se
usaban para cazar
aves, como los
cuervos, la
urracas, las
grullas
y las
palomas. Se distinguían dos tipos de
lechuga, las de hoja larga y puntiaguda o
sevillanas, y las de hoja ancha y corta o
cordobesas. Los
muslim
eran muy aficionados a las
verduras
y hacían gran consumo de
escarolas,
verdolagas,
bledos,
espinacas
(...isfanaj),
berzas españolas, que los
moros
llamaban "hortalizas de los cristianos",
berzas comunes,
acelgas
(...as-silqa),
nabos
(...redondos o largos),
zanahorias,
rábanos
(...cabezudos o siriacos),
cebollas,
ajos,
puerros,
apios,
cardos
(...Cynara cardunculus),
alcachofas
(...Cynara scolymus),
espárragos,
berenjenas,
pepinos
(...tempranos
o tardíos),
calabazas,
melones (...que
procedían del
Jorasalan: una
provincia de Irán),
sandías
(...que eran originarios de
Persia y
del Yemen), etc.
Los musulmanes introdujeron nuevos productos muy populares hoy, no solamente en la Península Ibérica, sino en toda Europa, como es la berenjena (...badinÿana), originaria de la India y difundida por el Mediterráneo a través de Irán. Tan apreciada llegó a ser ésta en Al-Ándalus, que a los almuerzos de mucho bullicio y gentío, se les llamaba "berenjenales".
Entre las verduras también trajeron las alcachofas (...jarshuf) y los espárragos, que tenían la propiedad de evitar los malos olores de la carne. Las hortalizas más cultivadas eran, además, la calabaza, los pepinos, las judías verdes, los ajos, la cebolla, la zanahoria, el nabo, los jaramagos, las acelgas (...as-silqa), las espinacas (...isfanaj) y muchas otras.
La cocina arábiga era muy pródiga en condimentos herbáceos, por lo que en todos los jardines-huertos existían semilleros de estas plantas, principalmente cominos, alcaravea (...o comino de prado), ajenuz, mastuerzo, anís de grano dulce, hinojo, anís silvestre, culantro, mostaza, menta, hierbabuena, perejil, etc. Pero acaso el condimento más importante para la economía musulmana era el azafrán, que además de ser un aderezo indispensable en la mayoría de los platos de cocina, se usaba como colorante. Se cultivaba en el Reino de Valencia tal como dice el geógrafo el Cazwiní, pero además en muchos lugares de Andalucía, como Baza de Granada y Priego de Córdoba, y en algunas zonas del centro, como Guadalajara y Toledo, siendo el más famoso el que se recogía en los huertos de las riberas del río Tajo. El azafrán, originario de Asia menor (...o Anatolia), los egipcios y romanos lo utilizaban mezclado con los alimentos y los vinos; también como tinte y para los perfumes. Fue introducido en la Península Ibérica, y en concreto en el Al-Ándalus, por los árabes a finales del siglo IX, donde obtuvo una buena aclimatación, extendiéndose su cultivo desde los albores del siglo X... El Calendario de Córdoba (...o El Libro de la división de los tiempos es una obra escrita en el año 961 por el obispo mozárabe Recemundo... En ella se describen los trabajos agrícolas que habían de llevarse a cabo cada uno de los meses, así como los progresos y evoluciones que debía seguir cada producto... Y tanto en el campo como en la ciudad, la evolución y cambio de las estaciones se tenía muy en cuenta, y se vinculaba con la marcha de las cosechas) nos da noticias de que en el mes de febrero se sembraban, en la zona del Califato de Córdoba, los bulbos o cebollas del azafrán, recogiéndose las flores en noviembre. El agrónomo sevillano Ibn al-'Awwän (...siglo XII), dos siglos más tarde, nos cuenta que se cultivaba azafrán en el Aljarafe sevillano y en la Axarquía (...en la provincia de Málaga). En Baeza (...en la provincia de Jaén) se obtenía azafrán en abundancia, según nos indica el historiador cordobés al-Saqundï (..en el siglo XI). Los grandes excedentes de azafrán producidos en las diversas tierras de Al-Ándalus eran exportados hacia Oriente desde el puerto de Málaga, constituyendo uno de los pilares de la economía andalusí.
Alternando con los secanos, los olivares y los jugosos huertos, se encontraban extensas zonas de viñas, cultivo que estaba muy extendido en las tierras de secano a pesar del precepto coránico que prohibe la ingesta de vino a los mahometanos. Desde luego la uva era uno de los frutos preferidos por los sarracenos el desierto, que hacían de ella gran consumo, existiendo algunas variedades que podían conservase frescas hasta el invierno, pero casi siempre preferían desecarlas para convertirlas en uvas pasas, técnica en la que alcanzaron gran perfección, tanto que en algunos lugares llegaron a aventajar en fama a las renombradas griegas pasas de Corinto, como sucedía con las de Ibiza, Elche, Priego de Córdoba y, sobre todo, las famosísimas pasas de Málaga (...con Denominación de Origen Protegida). Las uvas pasas eran insustituibles en la cocina arábiga, pues entraban en la composición de sus numerosos platos gastronómicos fundamentales.
Y volvemos a recurrir al Centro Virtual Cervantes que nos muestra en Internet un artículo que se titula "El Jardín Científico" referente a la agricultura y los tratados de la época, y que dice, más o menos, así:
"Los
jardines también sirvieron en época de
Al-Ándalus como reducto de
experimentaciones botánicas destinadas a la
agronomía y la
farmacopea. Para
ello fueron necesarias la introducción y aclimatación de numerosas especies
desconocidas hasta entonces. A lo largo de los siglos VIII al XIII, los andalusíes
trajeron a la
Península Ibérica abundantes productos procedentes de
diversos orígenes, que abarcaban desde el
Extremo
o Lejano Oriente hasta el
Magreb. No
consiguieron aclimatar plenamente algunas especies como la
pimienta, el
cinamomo, el
alcanfor o el
incienso, pero obtuvieron máximos
resultados con el
azafrán, la
palmera datilera, la
caña de azúcar, el
algodón, la
granada
y los
cítricos, entre otros. Se generaron
grandes excedentes de producción, que hicieron posible la exportación de
algunos de estos productos como el
azafrán,
a otros países del orbe islámico.
Esta aclimatación fue propiciada por los soberanos Omeyas de Al-Ándalus, y más tarde por algunos emires de las distintas Taifas de la Península Ibérica, que instalaban extensos jardines botánicos cerca de sus palacios o junto a sus fincas de recreo (...que denominaban: almunias). Para ello se rodeaban de geóponos (...del gr. geo: tierra; ponos: trabajo) que se encargaban de su cuidado y desarrollo y se convirtieron en Jardineros Reales, altamente valorados. Estos científicos fueron estudiosos, no solamente de la botánica, sino también del "Arte de la Agricultura", como ellos la denominaban. El agrónomo almeriense Ibn Luyun (1282-1349) decía acerca de la agricultura: - "Alá ha puesto dentro de la Agricultura la mayor parte de los bienes necesarios para el sustento del hombre, y por tanto es muy grande su interés por las utilidades que encierra".
En ciudades como Granada, Murcia, Valencia, Córdoba, Toledo, Sevilla o Almería surgió una extraordinaria literatura agrícola (...literatura geopónica en lengua árabe, cuya evolución historiográfica puede seguirse desde el siglo XI hasta el XIV), donde la mayoría de los autores fueron médicos. Su interés por la agricultura estaba marcado por el conocimiento y aplicaciones médicas y dietéticas de las especies vegetales.
En Córdoba destacó el médico y cirujano Abu-l-Qasim al-Zahrawi (936-1009), que compuso un "Compendio de Agricultura".
Toledo presenta al médico y botánico Ibn Wafid (1008-1074), quien compuso varias obras de Medicina, entre las que destacamos el "Libro de los medicamentos simples". Estuvo Ibn Wafid al servicio del rey al-Mamun de Toledo y para él creó un jardín botánico o Huerta del Rey (...Yannat al-Sultan) que se extendía por la Vega del Tajo. Fue en este siglo XI, cuando Al-Ándalus ve aparecer los primeros "Reales Jardines Botánicos", adelantándose casi quinientos años a los de la Europa del Renacimiento. Entre otras obras, Ibn Wafid escribió una "Suma o Compendio de Agricultura". La obra agronómica de Ibn Wafid inspiró una de los más famosos tratados de agricultura del Renacimiento: la "Agricultura General", de Gabriel Alonso de Herrera (...1470-1539... agricultor con su padre, y luego capellán del Cardenal Cisneros), editada en 1513 por encargo del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517).
Ibn Bassal, contemporáneo de Ibn Wafid (1008-1074), también al servicio de al-Mamun de Toledo. Compuso la extensa obra de agricultura "Diwan al-filaha". A diferencia de otros tratadistas geopónicos que utilizaron fuentes de autores clásicos, Ibn Bassal se basó en experiencias personales, tratándose por ello del tratado de agricultura más insólito y objetivo de todos los escritos por especialistas andalusíes. La entrada de Alfonso VI de León "El Bravo" (1040-1109) en Toledo en 1085, obligó a Ibn Bassal a emigrar a Sevilla, poniéndose al servicio del rey al-Mu´tamid (1040-1095), para el que creó una "Huerta del Rey".
En el reino nazarí de Granada destacó al-Tignari (...siglos XI-XII), que sirvió al último rey zirí de Granada, el emir Abd Allah (1073-1090). Compuso un tratado de agricultura titulado "Flor del jardín y recreo de las inteligencias" (..."Zahr al-bustan wa-nuzhat al-adhan"). Abū ‘Abd Allāh Muhammad Ibn Mālik, más conocido por al-Tignari, nisba derivada de la pequeña alquería en la que nació llamada Tignar, cercana a Granada y actualmente desaparecida. Dedicó la obra al hijo del sultán almorávide Yusuf Ibn Tasufin (1061-1106), cuando gobernó Granada. La obra tiene doce artículos o maqalas y 360 capitulillos.
Quizá el tratado más importante de Agricultura sea el escrito en Sevilla por Ibn al-Awwam a finales del siglo XII o principios del XIII. Su voluminoso "Libro de la agricultura nabatea" (..."Kitab al-filaha al-nabatiyya"), de treinta y cinco capítulos, no solamente constituye una obra esencial de este género literario, sino que además es la obra geopónica de más alto relieve de toda la Edad Media.
Finalmente, destacó el ya citado médico Ibn Luyun (1282-1349). Este almeriense redactó un "Kitab al-filaha" o "Tratado de Agricultura", obra basada principalmente en Ibn Bassal y al-Tignari, aunque no faltan observaciones recogidas directamente de los estudiosos de cada materia.
La Botánica y la Medicina hispano musulmanas deben parte de su gran desarrollo a los conocimientos del médico griego Pedanio Dioscórides Anazarbeo (40-90 d. C.). Nacido en Anazarbus (...Cilicia, en Asia Menor) en el siglo I d. C., escribió la obra "De Materia médica", donde recopiló todos los saberes botánicos y farmacológicos de su tiempo. Esta obra fue traducida al árabe en Bagdad en el siglo IX durante el Califato Abbasí (750-1258). Su traducción, debida a Esteban, hijo de Basilio (881), no fue del todo satisfactoria, por lo que en el siglo X el emperador bizantino Constantino VII Porfirogéneta (905-959), envió como presente al Califa Abderrahman III de Córdoba (891-961) un ejemplar de la obra "De Materia médica" escrito en griego. Éste fue traducido nuevamente al árabe por un monje llamado Nicolás, enviado también por el propio emperador, al que ayudaron varios médicos andalusíes.
La afición por los jardines botánicos fue importada desde Siria por la dinastía Omeya (644-750). Allí, en pleno siglo VIII, el Califa de Damasco Hixem I (757-796) ya había iniciado una serie de experiencias botánicas en su almunia al-Rusafa, en las afueras de la ciudad. Años más tarde, un nieto suyo llamado Abderrahman ibn Muawiyya, "El inmigrado" (731-788), se estableció en Al-Ándalus como primer emir independiente, y creó un extenso jardín botánico en su almunia cordobesa, llamada también al-Rusafa en recuerdo nostálgico de la finca de su abuelo en Siria. Según el historiador almeriense Ibn Sa´id (1029-1070): - "Allí tuvo un hermoso palacio y situó amplios jardines a los que hizo traer plantas exóticas y magníficos árboles procedentes de las regiones más diversas. En ellos plantó los huesos de frutas seleccionadas y las semillas extrañas que le habían traído sus embajadores en Siria, hasta que crecieron, en un breve espacio de tiempo, gracias a la serie de esfuerzos y cuidados adecuados".
Se cree que siglos después, un descendiente de ese emir cordobés, el Califa Abderrahman III (891-961), creó un importante jardín botánico en su ciudad-palacio de Madinat al-Zahra’, al oeste de Córdoba. Allí se plantaron y aclimataron muchas especies importadas desde Oriente y el Magreb, y se intensificó el cultivo de otras anteriormente conocidas.
En Toledo, la Almunia de la Victoria, o Salón de la Noria (...cerca del actualmente llamado Palacio de Galiana), construida por al-Ma’mun a orillas del río Tajo y conocida más tarde, en tiempos cristianos, como "Huerta del Rey", fue también un famoso jardín bien irrigado donde se aclimataron nuevas especies. Más tarde, el Califa Almohade Abu Ya´qub Yusuf (1135-1184) mandó construir unos magníficos palacios sobre una antigua laguna desecada en las afueras de Sevilla. Se llamaron de la Buhayra (..."La laguna"), y a su alrededor se extendieron grandes plantaciones que se regaban con agua traída de los acueductos de los de los Caños de Carmona.
A
su llegada en el año 711 d. C., los árabes encontraron grandes espacios
arbolados en nuestra
Península Ibérica y de diversos productos hortícolas:
encinas,
alcornoques,
robles,
fresnos,
enebros,
pinos,
lentiscos,
escaramujos y
madreselvas, además de cultivos de
castaños,
nogales,
almezos,
olivos,
higueras,
manzanos,
perales,
vides,
cebollas,
ajos,
coles,
lechugas,
apio,
cardos,
cilantro
y
perejil.
Durante el periodo andalusí, entre los siglos VIII al XIII, se introdujeron en la Península Ibérica numerosas especies agrícolas nuevas, muchas llegadas de Persia, la India y Mesopotamia. Entre ellas destacan el arroz (...Oryza sativa), el cártamo o alazor (...Carthamus tinctorius), el cáñamo (...Cannabis sativa), el azafrán (...Crocus sativus), la berenjena (...Solanum melongena), las espinacas (...Spinacia oleracea), la chufa (...Cyperus esculentus), el regaliz (...Glycyrrhiza glabra), los bananeros (...Musa spp.), las moreras (...Morus alba) y buena parte de los cítricos como el cidro (...Citrus medica), el naranjo amargo (...Citrus aurantium), el limero (...Citrus limettia), el limonero (...Citrus limon) y las azamboas (...Citrus maxima). También llegaron las sandías (...Citrus lanatus) y melones (...Cucumis melo) de la región de Sind (...Pakistán), la coloquíntida (...Citrullus colocynthis) de uso medicinal, la alcachofa (...Cynara scolymus), las zanahorias (...Daucus carota), o bien las especias culinarias esenciales: albahaca (...Ocimum basilicum), comino (...Cuminum cyminum), sésamo (...Sesamum indicum) y cilantro (...Coriandrum sativum), hierbas y semillas aromáticas originarias de la Anatole Asia Menor y de Oriente Próximo.
Entre los
árboles frutales, encontramos
membrilleros
(...Cydonia oblonga),
originarios de
Persia y de
Asia Menor, las palmeras
datileras (...Phoenix
dactylifera), nuevas
variedades de granados
(...Punica granatum)
procedentes del kurdo
Kurdistán, los melocotoneros
(...Prunus persica)
ya entroncados en la
Hispania Romana y originarios de
China cuando no era ni
popular ni republicana, y los
almendros
(...Prunus dulcis),
provenientes del
Oriente Medio conocidos también por la
Hispania Romana.
Ibn Bassal nos
relató, en su momento, interesantes noticias sobre el cultivo y técnicas
empleadas en horto-fruticultura. Los textos geográficos citan la calidad y
fama de los
higos de Málaga
(...- "Oh, higos
de Málaga, seáis saludados!... Los navíos, por vosotros, vienen a esta
ciudad"), los
melocotones
y
cerezas,
las
peras
sanjuaneras de
Zaragoza y
las
manzanas de la portuguesa
Sintra, sin olvidar las
frutas de las huertas
murcianas y
valencianas.
Es lógico pensar en un desarrollo de la industria conservera y, así, la obra
del siglo X titulada "El Calendario de Córdoba
o Libro de la División de lo Tiempos"
(...obra
literaria escrita, paralelamente en latín y árabe, y en el año
961, por el obispo
mozárabe filósofo,
matemático y astrónomo
Recemundo) recuerda el momento oportuno para
la preparación de los viscosos y azucarados
jarabes
(...xarab) y
almíbares
(...los siroposos al-maiba) así como de ungüentos y
perfumes de otras plantas y flores: en el
mes de abril se elaboraba el
agua de rosas (...Mây
ward), en jarabe, ungüento y
conserva; en el mes de mayo se hacía
jarabe de
manzana y
jarabe de la semilla y pétalos secos de amapola;
en junio, se preparaba el
cristiano mozárabe
jarabe de uvas verdes,
de
moras y de
ciruelas; y en el mes de julio se hacía la
mermelada de calabaza y los
jarabes de
pera y
de manzana. Igualmente en
este mes se comenzaba con el secado de
higos
para exportación tanto interior como exterior de
Al-Ándalus. Como noticia
curiosa, en el año 936 el
Califa Abd al-Rahman III
(891-961) envió a su aliado
ifríqiya, y también califa,
Musa Abi-l-Afiya
(909-934) telas y víveres, entre los que se destacan 300
envases de
higos.
Los tratados hispanoárabes de Agricultura y Botánica recogen detalladas
noticias referentes a plantas aromáticas y medicinales, entre la que citan el
palo áloe o campeche "que sólo crecía en la
India y en Al-Ándalus", y que
se empleaba
para perfumar, cuando se le quemaba. La última noche del ayunable
Ramadán se quemaban en la
Mezquita de Córdoba, después de que la
ampliara y engrandeciera aquel militar victorioso
Almanzor
(938-1002), cuatro
onzas de
ámbar
gris y ocho de
palo áloe para embriagar los sentidos de los asistentes.
Aunque muy apreciado era el
azafrán de
Valencia y de
La Mancha, el
Al-Ándalus fue sobre todo conocido por ser el primer
productor de
aceite de oliva del Mundo.
Sus olivares, que cubrían extensas zonas
del país, necesitaban muchos cuidados porque cualquier incidencia ambiental
podía perjudicar la floración o el posterior desarrollo del
fruto. Entre las zonas de producción
encontramos el
Aljarafe de
Sevilla, con olivares
que ocupaban cuarenta
millas de largo, desde
Sevilla a
Niebla
(...en la
provincia de Huelva), por doce de
ancho. Las aceitunas del
Aljarafe daban un
aceite de oliva de primera calidad, de buen sabor y
con un periodo de conservación estimado en años.
Jódar,
comarca de Sierra Mágina, era el centro olivarero
de la
provincia de Jaén, hasta el extremo de recibir el calificativo de
Gañir al-Zayt: "lago o mancha de aceite". Todas las
provincias andaluzas,
además del Sudeste y el Levante peninsular,
Badajoz
(...del
árabe بطليوس,
Batalyaws) y
Coimbra, eran grandes
zonas olivareras.
Las favorables condiciones climáticas y
edáficas permitían el cultivo de la
vid por casi todo el territorio de
Al-Ándalus. Entre las variedades de uvas
andalusíes destacaba el acebibe
(...al-zabib),
que era la de mejor calidad y más carnosa y que en gran parte se dedicaba a la
exportación como
uvas pasas. Famosas eran
las
pasas de Málaga,
las de la
granadina
Almuñecar,
las
alicantinas de
Elche o
las de la isla de
Ibiza. También se describen en los tratados la
uva
melar o
abejar
(...asali),
la pequeña
uva jabí
(...sa´bi),
que tenía producción en
Granada y en provincias costeras; igualmente abundaba
la
uva moscatel
(...muski)
y la
uva de parra llamada
roja de alarije
(...al-´aris).
Entre las zonas productoras, citan las fuentes literarias los
viñedos de
Málaga,
Jerez de la Frontera,
La Alpujarra,
Campiña Sur Cordobesa,
Almuñecar y
Sevilla,
Valencia,
la murciana
Lorca
(...con
racimos que llegaban a pesar cincuenta
libras),
Elche y las
islas Baleares. También se habla de
las de Aragón y de las
vides de
Zaragoza, con
uvas que se podían conservar durante seis
años. En
Portugal destacaban las uvas de
Coimbra y
Faro. A pesar de la
sagrada prohibición
coránica y de las medidas oficiales
adoptadas, una buena parte de la producción vitivinícola se dedicaba a la
elaboración de vino".
El concepto del carmen granadino es de origen hispanomusulmán. La palabra "carmen" proviene del árabe "karm", que significa viña. Los cármenes (...de los Mártires, de la Victoria, de los Gatos, de los Chapiteles, etc.) o jardines-huertos, en la ciudad de Granada, ocupan las laderas de las colinas enclavadas entre los cauces de los ríos Darro y Genil, y aquellos que se encuentran en el Albayzín, frente a la belleza de la regia nazarí Alhambra, son considerados los más típicos. En sus orígenes eran minifundios suburbanos; el terreno se dedicaba en parte a jardín y en parte a huerta.
Parte de la uva vendimiada se destinaba para elaborar mosto cocido, mixtura con la consistencia de viscoso jarabe a la que se denominaba rubb, de donde proviene la palabra castellana "arrope". Este producto tenía las mismas aplicaciones que la miel y también se empleaba diluido con agua para hacer una bebida dulce que era muy apreciada, ya que al no embriagar era tolerada por las impertinentes normas religiosas.
A pesar de las terminantes y asquerosas prohibiciones religiosas, todas las
clases sociales, desde los pobres indigentes hasta los más poderosos, a
imitación
de cristianos
mozárabes y
judíos con
kipá,
bebían abundante vino, sobre todo en los
ocultos festejos privados, siendo el delito de embriaguez consiguiente juzgado
por los
cadí, que
aplicaban la
sharia,
de forma bastante benévola, como se desprende de las numerosas anécdotas
que relataba un tal
Aljaxaní en su "Historia
de los Jueces de Córdoba".
Durante considerable tiempo algunos alfaquíes ortodoxos, vividores expertos en el fiqh, o jurisprudencia islámica, protestaron contra la indulgencia de los gobernantes que permitían frecuentes transgresiones de los sagrados preceptos, hasta el extremo de que en el reinado del califa omeya cordobés Al-Hakam II (915-976) se planteó el arrasar todas las viñas que existían en el reino, planes estos de los que hubieron de desistir debido al complicado entramado de su puesta a punto.
Con mayor o menor discreción y disimulo se llevaba a cabo un activo comercio del vino, al cual se le podía encontrar y adquirir en todas las tabernas de bebidas que abundaban en las grandes ciudades del Califato Cordobés (929-1031), muchas veces toleradas por pertenecer a cristianos mozárabes y otras más clandestinas, siendo cierto que el vino nunca faltaba en todas las juergas musulmanas en la que acaban casi todos sus componentes numerarios bastante borrachos. Hasta el Estado vendía vinos en el zoco (...del árabe سوق sūq) de Segundo, a las mismas puertas de Córdoba, cubriéndose siempre las apariencias ya que en estas operaciones financieras tan sólo aparecían facturadas las de los cristianos mozárabes o las de los trapicheadores levís judíos.
La poesía arábigo andaluza muestra como uno de sus principales temas de inspiración, el embriagador jugo de la uva. El famoso alfaquí sevillano, de los facciosos reinos de Taifas (...en el siglo XI y después a mediados del siglo XII), Abu Bakr Muhammaad (1031-1086), en una de sus poesías relata: - "En toda la noche había cesado de escanciarles vino y de beber yo mismo lo que quedaba en su propia copa hasta que me embriagué al igual que ellos. Pero el vino ha tomado su venganza: Yo le hice caer en mi boca y él me ha hecho caer a mí"... ¡Y es que esto es lo que siempre ha pasado por no saber beber etanol sabiamente!... El mismísimo rey portugués Al-Mutamid (...aquel que reinara en la Taifa de Sevilla , y de la familia de los Abadíes, entre los años 1062 y 1091), canta, evocando a su tierra de Silves (...cerca del actual distrito de Faro, en el Algarve portugués... del árabe: الغرب al-Garb): - "Se pasaba el tiempo sirviéndome el vino de su mirada, y otras veces, el de su vaso, y otras el de su boca...". También dicen que dijo él mismo, en otra ocasión, otra idiotez estando bien abrevado: - "En verdad bebí vino que derramaba su resplandor mientras la noche desplegaba el manto de sus tinieblas...". El príncipe banū umayya y ocioso delicado poeta al que llamaban Al-Sarif al Taliq "El amnistiado" (961-1009), que mató a su padre, a la edad de los dieciséis años, por robarle a la concubina, y al describir la belleza de su yacente birlada esclava, balbucea en árabe esta cursilería, probablemente con su dedo meñique en alto: - "El vaso lleno de rojo néctar era, entre sus blancos dedos, como un claro crepúsculo que amaneciera encima de una resplandeciente aurora".
El arabista y traductor español Emilio García Gómez (1905-1995), en un estudio sobre la poesía arábigo andaluza, describe algunas costumbres de la época diciendo: - "El tema báquico es otro de los más frecuentes en la lírica arábigo-andaluza. La Ley seca del Profeta no podía tener plena aceptación en España".
Es cierto que no todo el vino que se producía y se bebía era de uvas; había otros zumos de frutas cuyo uso y consumo era más o menos considerado como lícito. Los bebedores solían congregarse, bien al alba (...sabuh), bien por la noche (...gabuh). El vino se refrescaba y mezclaba con agua. Podía reunirse en una sala, en el patio de una quinta o casa de recreo en el campo. En el río Guadalquivir se celebraban partidas fluviales, así como fiestas báquicas y regatas con barcos de vela y barquitas de remos... y lo mismo en el río Ebro, en los tiempos de la Taifa de Zaragoza (...1018-1110... desde la desintegración del califato de Córdoba a principios del siglo XI hasta que fue conquistada por los almorávides en el 1110; esta Taifa experimentó un extraordinario auge político y cultural con los reinados de Al-Muqtadir, Al-Mutamán y Al-Mustaín II en la segunda mitad de dicho siglo).
El anfitrión de la juerga solía anunciarla
con invitaciones en verso. Tales reuniones eran, más que orgías, tertulias
poéticas y literarias. Circulaban, en primer lugar y en mesitas volantes,
surtidos de viandas y
golosinas. Más tarde, se disponía delante
de cada comensal una bandeja, una copa, un
pomo
(...recipiente pequeño de cristal o
metal, que sirve para contener y conservar licores, aceites o perfumes)
y un
aguamanil
(...palangana destinada a lavarse las
manos). En el centro de
corro o machlis ardía
las candelas, mientras la estancia estaba adornada con búcaros de narcisos,
plantas de lujo, y bandejas enormes repletas de pirámides de
frutos brillantes. Circulaba el esbelto
copero entre los invitados, con jarros repletos de
vino blanco, o con las ánforas llenas de
rojo néctar, colmando las copas y escuchando requiebros. Cuando el
pitón de la vasija dejaba escapar el chorrito de
líquido,
"como el cuello de un ánade que picara un rubí", el
burbujeo de la copa evocaba ingeniosas comparaciones. Se recitaba, se
improvisaba, y, de vez en cuando, se oía el canto de una esclava, al que otras
acompañaban con
laúdes,
tombures y
bandolas... dándose, a su vez y de forma
simultánea, la aparición del sueño y de la embriaguez, y la evocación al amor
carnal:
"Nuestros lechos sirvieron de vestido
para nuestro vino y para cubrirnos las
tinieblas rasgó sábanas de su piel... de corazón a corazón se acercaba el
amor... de labio a labio volaba el beso".
Y así iba sucediendo todo esto hasta el amanecer.
Como en épocas anteriores, durante la dominación árabe, la España musulmana era un país gran consumidor de miel, empleándose continuamente en los talleres de pastelería y dulcería, y probablemente, también para preparar hidromiel, bebida alcohólica fermentada a base de miel y agua que era muy popular entre los campesinos españoles. Los tratados agrícolas de este periodo dan multitud de detalles sobre la cría y la selección de las abejas y sobre la explotación de las colmenas. La producción de miel era muy importante y según testimonio de Al-Isidri, las regiones de Jaén, La Mancha y Guadalajara tenían fama por la buena calidad de su miel. La apicultura de entonces seguía siendo muy primitiva, improvisando colmenas con tiras de corcho, materia cortical que era muy abundante en Andalucía y Extremadura por su extensión en plantaciones de alcornoques. Otras veces se hacían con madera de pino y barro de buen olor, embadurnándose por fuera con ceniza y estiércol.
Ya desde la época romana tenía gran importancia las factorías pesqueras que existían en la costa andaluza para la captura, sobre todo, de los grandes atunes que procedían del Océano Atlántico. Los geógrafos árabes no hacen especial mención de las faenas pesqueras en el territorio de Al-Ándalus, pero es conocida la gran importancia que esta industria tenía en Málaga, Almuñecar y Bizilyana (...Bezmiliana, también conocida como despoblado de Bezmiliana o yacimiento de Bezmiliana, es una zona arqueológica y antigua localidad situada en el municipio español de Rincón de la Victoria, en la provincia de Málaga), así como en la isla Saltés, en la ría de Huelva, que proveía de pescado a la ciudad de Sevilla... Continuará...
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