De "La Gastronomía de José Soler".
Entremeses calientes II.
J. I. A. Soler Díaz
Febrero de 2012
Los entremeses calientes se pueden servir solos o acompañados de entremeses fríos. No es conveniente servir sucesivamente entremeses a base de los mismos componentes. Estos entremeses calientes se pueden considerar como entrantes ligeros. Se pueden servir, también, en la comida principal del día, en sustitución de alguna sopa o puré, platos a base de huevos o arroz; en una cena, después de una sopa de entrada pueden servir en lugar de pescado. Si se sirven como entremeses deben prepararse en poca cantidad; en el caso de utilizarlos como entrantes se ofrecerán con cierta abundancia.
Ya hemos escrito sobre los entremeses calientes (I) en otro capítulo anterior, siendo este capítulo su continuación
Comenzaremos este capítulo con los costrones rellenos, que son una variante de los canapés elaborados con miga de pan de molde o inglés ligeramente endurecida.
Preparación de las armaduras o costrones para rellenar.

Con un molde cortar de un pan inglés, desprovisto de corteza, piezas cuadradas de 5 cm de lado y 3 cm de espesor; hacer una incisión, con un cuchillo, a 1 cm del borde (en los 4 lados). Sumergir las piezas en una amplia sartén con abundante aceite de oliva humeante, y escurrirlas cuando estén bien doradas. Introducir las púas de un tenedor en las incisiones y levantar la parte interior (que más tarde servirá de tapadera); eliminar la miga del costrón, poner en la cavidad resultante los ingrediente elegidos y aplicarle la tapadera. Estos costrones se podrán servir también como 'pequeños entrantes'; en tal caso, y a fin de que resulten más delicados, deben freírse con mantequilla clarificada.
Elaboración.
Rellenar los costrones (ver la 'preparación de los costrones para rellenar' en el índice de recetas) con un puré de carne de caza (o con un paté de caza en conserva) ligado con salsa básica oscura Media-Glasa, que habremos aromatizado con un 'fumet' de caza; espolvorear por encima con miga de pan rallada (frita durante unos instantes en mantequilla); rociar por encima con mantequilla fundida; gratinar el costrón relleno en la salamandra a calor intenso; cubrir los costrones rellenos dorados con su tapadera de pan, y servirlos bien calientes.
Costrones Rellenos de Champiñones a la Crema.
Elaboración.
Cortar y limpiar champiñones 'frescos', y rehogarlos (durante 8 a 10 minutos, en sartén al fuego) con 1 poco de mantequilla y algo de sal; rociarlos con crema de leche bien caliente, continuando la cocción hasta que la crema se haya casi reducido del todo. Añadir 1 poco de nata fresca ('crème fraîche'), mezclar bien y rellenar los costrones (ver la 'preparación de los costrones para rellenar' en el índice de recetas) cubriéndolos con sus correspondientes tapaderas de pan. Servirlos bien calientes, acompañados de gajos de limón y ramitos de perejil 'fresco' como decoración.
Costrones Rellenos de Higadillos de Pollo a la Salvia.
Elaboración.
Limpiar
a fondo los
higadillos de pollo; saltearlos, en
sartén al fuego, con 1 poco de
mantequilla, algo de sal,
y unas hojitas de
salvia; rociar con
salsa al vino blanco
(que es una
salsa blanca compuesta por elección)
y mezclar todo. Rellenar los costrones
(ver la 'preparación de los costrones para
rellenar' en el índice de recetas), guarnecerlos con 1 gruesa
rodaja de
trufa negra, y cubrirlos con sus correspondientes
tapaderas de pan. Servirlos calientes en una
fuente recubierta por una servilleta. Guarnecer con
gajos de
limón y ramitos de
perejil 'fresco' como decoración.
Costrones Rellenos de Hígado de Raya.
Elaboración.
Cocer en un caldo-corto bien aromatizado el hígado de raya o de rape (si el hígado es fresco; si es en conserva, no hace falta cocerlo), escurrirlo, cortarlo a trocitos y rellenar los costrones (ver la 'preparación de los costrones para rellenar' en el índice de recetas). Tostar mantequilla, en una sartén al fuego, hasta que adquiera un bonito color de avellana, rociarla con 1 poco de zumo de limón (colado). Recubrir con la mantequilla el hígado de raya o de rape, y espolvorearlo con perejil 'fresco y picado'. Cubrir los costrones con sus correspondientes tapaderas de pan, y servirlos calientes en una fuente recubierta por una servilleta. Guarnecer con gajos de limón y ramitos de perejil 'fresco' como decoración.
Estos costrones difieren de los clásicos que estamos mostrando, pues no hay necesidad de seguir la preparación inicial de los mismos que hemos expuesto al principio de este capítulo, pero son también particularmente gustosos.
Elaboración.
Batir 1 huevo 'fresco' con 1 poco de leche (hervida, y ya fría), algo de sal, y 1 pizca de pimienta 'recién molida'. Bañar con esta mezcla rebanadas de pan de molde o inglés. Poner entre 2 rebanadas 1 loncha del queso que más nos guste, y dorar el sándwich resultante en una sartén, al fuego, con mantequilla.
Costrones Rellenos a la Reina.
Elaboración.
Rellenar los costrones (ver la 'preparación de los costrones para rellenar' en el índice de recetas) con puré de pollo ligado con crema de leche, recubrirlos con miga de pan rallada (previamente frita en sartén al fuego con mantequilla), y rociar con mantequilla fundida; gratinar la preparación en la salamandra a calor intenso; sacarlos de la salamandra y cubrirlos con sus correspondientes tapaderas de pan. Servirlos bien calientes.
Costrones Rellenos de Riñones al Marsala.
Elaboración.
Se preparan igual que los 'costrones rellenos de higadillos de pollo a la salvia' (ver índice de recetas), pero con 'riñones de ternera al limón' (ver receta a continuación), acompañados de salsa al vino de Marsala (que es una salsa compuesta oscura derivada de un fondo de cocina oscuro).
Los
riñones de
ternera y de
vaca
están formados por diversos lóbulos; los de
cerdo y de
carnero tienen la forma
de
habichuela grande. Los
riñones de ternera, los de
cordero, y también los de
carnero, si no es viejo, son un alimento
delicado; los riñones de
cerdo, más grasos, son menos apreciados y
tienen un sabor agridulce; los de
buey
(que es un
toro
castrado para hacerlo manso) son
coriáceos y con frecuencia tienen un olor poco apetitoso.
La grasa que envuelve a los riñones se llama 'lardo'. En España se desecha yendo al cubo de los desperdicios, y sin embargo en Francia lo emplean como grasa para cocinar.
Los riñones más cotizados son lo de
cordero que 'asados a la plancha' no están
nada mal; y, también, los de ternera,
desgrasados completamente o al menos en parte
(según qué recetas), despellejados y
sin sus partes esponjosas. Para
asarlos a la parrilla es conveniente dejarles entorno una ligera capa de grasa,
cortarlos en dos longitudinalmente y
atravesarlos
con una broqueta para que no pierdan su forma durante la cocción. Si se quieren
servir escalopados o laminados, las rodajas no deben ser demasiado finas para
evitar que se endurezcan durante su cocción.
Un truco para que disminuyan su sabor y olor a urea provocado por la filtración de la sangre y la eliminación de la orina del animal, es escaldarlos (una vez cortados en láminas o en dos longitudinalmente) durante unos instantes en agua hirviendo junto con algo de zumo de limón y/o de vinagre, desechando el agua de cocción, y lavando los riñones bajo en chorro de agua corriente; después ya podremos cocinarlos de la forma que creamos más conveniente. En las fotos se pueden ver unos 'riñones de cordero a la plancha con un picadillo de ajo y perejil', unos 'riñones de cerdo al Jerez', unos riñones lobulados de ternera, y unos riñones de cerdo.
Cien gramos de riñones de cerdo contienen: 91,8 calorías; 15,2 gramos (g) de proteínas; cero g de hidratos de carbono; cero g de fibra; 347 miligramos (mg) de colesterol; 71,4 mililitros (mL) de agua; 6,4 mg de calcio; 6,6 mg de hierro; 6,3 microgramos (ug) de yodo; 15,3 mg de magnesio; 2,4 mg de zinc; 185 ug de selenio; 156 mg de sodio; 222 mg de potasio; 229 mg de fósforo; 0,23 mg de vitamina B1 (tiamina); 1,6 mg de vitamina B2 (riboflavina); 10,5 mg de vitamina B3 (niacina); 0,50 mg de vitamina B6 (piridoxina); 83,7 ug de ácido fólico (vitamina B9); 13,5 mg de vitamina B12 (cianocobalamina); 14,5 mg de ácido ascórbico (vitamina C); cero ug de carotenos; 54,0 ug de vitamina A; trazas de vitamina D; y, 0,41 ug de vitamina E (tocoferoles).
Cien gramos de riñones de cordero contienen: 84,0 calorías; 15,3 gramos (g) de proteínas; cero g de hidratos de carbono; cero g de fibra; 372 miligramos (mg) de colesterol; 75,1 mililitros (mL) de agua; 9,3 mg de calcio; 6,9 mg de hierro; 6,5 microgramos (ug) de yodo; 15,8 mg de magnesio; 2,2 mg de zinc; 86,5 ug de selenio; 205 mg de sodio; 251 mg de potasio; 242 mg de fósforo; 0,46 mg de vitamina B1 (tiamina); 1,7 mg de vitamina B2 (riboflavina); 11,1 mg de vitamina B3 (niacina); 0,28 mg de vitamina B6 (piridoxina); 28,8 ug de ácido fólico (vitamina B9); 51,2 mg de vitamina B12 (cianocobalamina); 6,5 mg de ácido ascórbico (vitamina C); cero ug de carotenos; 97,7 ug de vitamina A; trazas de vitamina D; y, 0,42 ug de vitamina E (tocoferoles).
Cien gramos de riñones de ternera contienen: 131 calorías; 16,7 gramos (g) de proteínas; cero g de hidratos de carbono; cero g de fibra; 380 miligramos (mg) de colesterol; 76,2 mililitros (mL) de agua; 10,0 mg de calcio; 12,0 mg de hierro; 7,0 microgramos (ug) de yodo; 18,0 mg de magnesio; 1,8 mg de zinc; 40,0 ug de selenio; 200 mg de sodio; 290 mg de potasio; 260 mg de fósforo; 0,37 mg de vitamina B1 (tiamina); 2,5 mg de vitamina B2 (riboflavina); 11,2 mg de vitamina B3 (niacina); 0,50 mg de vitamina B6 (piridoxina); 63,0 ug de ácido fólico (vitamina B9); 25,0 mg de vitamina B12 (cianocobalamina); 13,0 mg de ácido ascórbico (vitamina C); cero ug de carotenos; 140 ug de vitamina A; 1,0 ug de vitamina D; y, 0,20 ug de vitamina E (tocoferoles).
Son una buena fuente de vitamina B12, hierro, calcio y ácido fólico, pero contiene una tasa elevada de colesterol. Por tanto no conviene comer riñones muy a menudo.
Elaboración de los 'riñones de ternera al limón'.
Desgrasar, despellejar y cortar los riñones a rodajas, eliminando la parte esponjosa central; escaldarlos durante unos instantes en agua hirviendo para que pierdan su sabor a urea; secarlos entre 2 paños de cocina; enharinarlos. Calentar en una sartén, al fuego, 60 g de mantequilla (para 2 riñones de 250 g cada uno), y poner en ella las rodajas de riñón enharinadas; sazonar con sal y pimienta 'recién molida'; saltear a calor vivo durante 4 minutos. Retirar la sartén del fuego, completar con 1 pizca de perejil 'fresco y picado' y unas gotas de zumo de limón; verterlos en una fuente de servir caliente y adornarlos con costrones de pan dorados en mantequilla o en aceite de oliva. Servir enseguida.
Costrones rellenos de sesos de cordero.
Los
sesos son el alimento que más
colesterol contienen, por lo que aconsejamos
que no se ingiera muy a menudo.
Veamos
cual es la composición nutritiva de 100 gramos de
sesos: 133 calorías; 10,0 gramos
(g) de
proteínas; cero g de hidratos de carbono; cero g de fibra;
2100 miligramos (mg)
de colesterol; 79,7 mililitros
(mL) de
agua; 10,0 mg de calcio; 2,1 mg de
hierro; cero microgramos
(ug) de
yodo; 17,0 mg de magnesio; 1,4 mg de zinc; 9,0 ug de selenio; 125 mg de sodio;
240 mg de potasio;
320 mg de fósforo; 0,20 mg de vitamina B1
(tiamina); 0,25 mg de vitamina B2
(riboflavina);
5,4 mg de vitamina B3 (niacina);
0,10 mg de vitamina B6 (piridoxina);
6,0 ug de ácido fólico
(vitamina B9);
8,0 mg de vitamina B12
(cianocobalamina);
18,0 mg de ácido ascórbico
(vitamina C);
cero ug de carotenos; cero ug de vitamina A; cero ug de vitamina D; y, 1,2 ug de
vitamina E (tocoferoles).
Dos mil cien miligramos de colesterol ingresan en nuestro organismo cuando tomamos 100 g de sesos de cordero; esto repetido muy a menudo es suficiente para atascar las arterias de cualquier persona y provocar necrosis miocárdicas, infartos de miocardio, y accidentes trombóticos cerebro-vasculares. Para más información, pueden leer un libro de Medicina que escribí hace ya algún tiempo y que titulé: 'Guía Práctica. Marcadores Bioquímicos Séricos Cardíacos en el Síndrome Coronario Agudo'. Avisados están, aunque no obstante exponemos la receta de 'costrones rellenos de sesos de cordero' a continuación.
Elaboración.
En sartén al fuego, con mantequilla, sofreímos 1 pequeña cantidad de escalonia (chalote) bien triturada, sazonar con sal y pimienta 'recién molida', y añadir seguidamente el seso (ligeramente escaldado, durante unos instantes en agua hirviendo).Al cabo de unos minutos de cocción escurrir el seso, cortarlo y rellenar los costrones (ver la 'preparación de los costrones para rellenar' en el índice de recetas). Rociar de mantequilla cocida a color avellana, y cubrir con las correspondientes tapadera de pan. Servirlos calientes en una fuente cubierta por una servilleta. Guarnecer con gajos de limón y ramitos de perejil 'fresco' como decoración.
Costrones Rellenos de Tuétano de Buey al Vino Tinto.
Elaboración.
Extraer
en crudo el
tuétano
de los
huesos de la
pierna o espalda de
buey
(en nuestra carnicería habitual podemo
s
pedir huesos de caña con médula);
sumergir el tuétano en
agua muy caliente y cortarlo a trocitos. Poner los trocitos de
tuétano en una cazuela, a fuego, con
agua muy caliente durante 10 minutos pero
procurando que el agua no llegue a hervir.
Escurrirlos y mezclarlos con 1 poco de
salsa al vino tinto (que
es una
salsa compuesta oscura derivada de la
salsa madre Española).
Rellenar los costrones
(ver la 'preparación de los costrones para rellenar'
en el índice de recetas), espolvorearlos con
perejil 'fresco y
picado', y guarnecer con rodajas de
trufa negra, y luego cubrirlos con sus correspondientes
tapaderas de pan. Servirlos calientes en una fuente cubierta
por una servilleta. Guarnecer con gajos de
limón y ramitos de
perejil 'fresco' como decoración.
Los
cromesquis, preparados con los mismos
ingredientes que las
croquetas, se
diferencian de éstas por el modo de cocerlos, y además se cortan de la
masa
dándoles la estructura de
hojuelas
(crêpes).
No se
empanan a la inglesa, sino que se rebozan con una ligera
pasta de freír buñuelos. Se fríen en
aceite de oliva bien caliente. Cundo están
bien dorados se escurren, disponiéndolos en forma de pirámide en una fuente de
servicio redonda, y se adornar con ramilletes de
perejil frito y medios
limones.
Ingredientes para 4 a 6 personas: 150 g de foie-gras; 150 g de higadillos de pollo (previamente rehogados e un poco de mantequilla y enfriados); 30 g de mantequilla; 150 g de setas cocidas; 50 g de trufa negra; 6 dL (600 mL) de salsa al vino de Madeira (que es una salsa oscura compuesta derivada de la salsa básica oscura Media-Glasa); 1 poco de perejil 'fresco'; las hojuelas (crêpes) necesarias (también se pueden emplear obleas de arroz), y a falta de éstas redecilla de cerdo o tripa intestinal (de la que se emplea para envolver la carne de las longanizas); y, la necesaria pasta para freír buñuelos (ver a continuación).
Elaboración.
Cortar a dados el foie-gras, los higadillos, las setas y la trufas. En salteadora al fuego, reducir a la mitad la salsa al vino de Madeira y añadirle los dados de foie-gras y de higadillos. Extender en una fuente el compuesto obtenido, untando la superficie con mantequilla para que no se seque ni endurezca. Enfriar completamente y dividir el compuesto en piezas de 25 g (o de 60 a 70 g si han de servirse como entrantes); darles forma oval, envolverlas en las hojuelas, rebozarlas con la pasta para freír, y freírlas en el aceite de oliva algo humeante; cuando los cromesquis estén bien dorados y crujientes, escurrirlos, depositándolos en montículo en una fuente redonda previamente cubierta por una blonda de papel o por una servilleta; adornar con ramilletes de perejil 'fresco'.
Se designan con el nombre de buñuelos los alimentos recubiertos con una pasta especial y después fritos. Se pueden, también, preparar buñuelos especiales con pasta común para 'choux' (ver receta a continuación) o con puré de patatas espeso ligado con yemas de huevo, para amalgamar los diferentes elementos.
Ingredientes de la 'Pasta para Buñuelos': 2 cucharadas soperas (2 x 15 gramos) de harina 'tamizada'; 3 huevos 'frescos'; 1/2 vaso de crema de leche; algo de sal y 1 pizca de polvos de pimienta de Cayena (llamada así por la ciudad de Cayena, en la Guyana Francesa).
Elaboración.
En un recipiente adecuado batimos los huevos junto con la harina (pasada por colador), la sal, y la pimienta de Cayena; poco a poco añadir la crema de leche, y seguir removiendo. Debe resultar una pasta homogénea y aterciopelada.
Las
mollejas de ternera
o de cordero
(foto de la derecha)
son la
glándula timo,
productora de
linfocitos B de memoria, de estos animales
menores de 1 año de edad; nosotros, los humanos, también la tuvimos antes del
año de edad hasta que migró a los
huesos
planos productores de
médula
ósea y células de la sangre.
La molleja, también es una especialización del estómago de ciertos invertebrados y vertebrados, como pueden ser peces, algunos reptiles, los cocodrilos y las aves (foto de la izquierda). Tiene una pared gruesa, no glandular, con una fuerte musculatura. Permite triturar finamente la comida. Dentro de la molleja de las aves pueden encontrarse gastrolitos. Las más utilizadas en gastronomía son las mollejas de pollo.
Para el plato de cromesquis que exponemos a continuación vamos a utilizar las mollejas de ternera o de cordero.
Ingredientes
para 4 a 6 personas: 300 g de
molleja
(cortada a dados)
'asada a la plancha'; 130 g de
setas
(cortadas a dados y rehogadas en
mantequilla);
60 g de
trufa negra (cortadas
a dados); 6
dL
(600
mL)
de
salsa básica blanca Parisina o
Alemana
(derivada de la
salsa madre Veloutée o
Aterciopelada);
30 g de
mantequilla; 2
yemas
de huevo; 1 poco de
perejil 'fresco'; las hojuelas
(crêpes)
necesarias
(también se pueden emplear
obleas de arroz), y a falta de
éstas redecilla de cerdo o
tripa intestinal
(de la que se emplea para envolver la carne de las
longanizas); la necesaria pasta
para freír
buñuelos
(ver índice de recetas); y, una sartén
con abundante
aceite de oliva.
Elaboración.
En una salteadora, a calor vivo, reducimos a 1/3 la salsa Parisina, y le mezclamos los dados de mollejas, trufas y setas; una vez fuera del fuego, ligamos todo con las yemas de huevo. Extender en una fuente el compuesto obtenido, untando la superficie con mantequilla para que no se seque ni endurezca. Enfriar completamente y dividir el compuesto en piezas de 25 g (o de 60 a 70 g si han de servirse como entrantes); darles forma oval, envolverlas en las hojuelas, rebozarlas con la pasta para freír, y freírlas en el aceite de oliva algo humeante; cuando los cromesquis estén bien dorados y crujientes, escurrirlos, depositándolos en montículo en una fuente redonda previamente cubierta por una blonda de papel o por una servilleta; adornar con ramilletes de perejil 'fresco'.
Ingredientes para 4 a 6 personas: Las ostras necesarias para poder obtener 300 g de su carne; 150 g de setas; 5 dL (500 mL) de salsa madre Bechamel; 2 yemas de huevo; 30 g de mantequilla; las hojuelas (crêpes) necesarias (también se pueden emplear obleas de arroz), y a falta de éstas redecilla de cerdo o tripa intestinal (de la que se emplea para envolver la carne de las longanizas); la necesaria pasta para freír buñuelos (ver índice de recetas); y, una sartén con abundante aceite de oliva.
Elaboración.
En cazuela, al fuego, disponemos las ostras para que hiervan en sus propios jugos marinos; extraemos la carne de las valvas, la desbarbamos, y la cortamos a dados. Reducimos el líquido de cocción de las ostras, y lo mezclamos con la salsa Bechamel. Vertemos esta salsa Bechamel en una cacerola al fuego, y la reducimos a la mitad; le incorporamos los dados de la carne de ostras y las setas (previamente cortadas a dados y rehogadas en sartén, al fuego, con mantequilla). Extender en una fuente el compuesto obtenido, untando la superficie con mantequilla para que no se seque ni endurezca. Enfriar completamente y dividir el compuesto en piezas de 25 g (o de 60 a 70 g si han de servirse como entrantes); darles forma oval, envolverlas en las hojuelas, rebozarlas con la pasta para freír, y freírlas en el aceite de oliva algo humeante; cuando los cromesquis estén bien dorados y crujientes, escurrirlos, depositándolos en montículo en una fuente redonda previamente cubierta por una blonda de papel o por una servilleta; adornar con ramilletes de perejil 'fresco'.
Ingredientes
para 4 a 6 personas: 300 g de carne de pollo
(desprovista de piel, grasa y huesos)
cortada a dados; 150 g de
setas
'frescas' hervidas y cortadas a dados; 6
dL
(600
mL)
de
salsa madre Bechamel; 3
yemas
de huevo; 30 g de
mantequilla; las hojuelas
(crêpes)
necesarias
(también se pueden emplear
obleas de arroz), y a falta de
éstas redecilla de cerdo o
tripa intestinal
(de la que se emplea para envolver la carne de las
longanizas); la necesaria pasta para freír
buñuelos
(ver índice de recetas); y, una sartén
con abundante
aceite de oliva.

Elaboración.
Poner la salsa Bechamel en una cacerola, y reducirla a 1/3 a fuego vivo; incorporar el pollo y las setas, y una vez fuera del fuego, ligar el conjunto con las yemas de huevo ligeramente saladas. Extender en una fuente el compuesto obtenido, untando la superficie con mantequilla para que no se seque ni endurezca. Enfriar completamente y dividir el compuesto en piezas de 25 g (o de 60 a 70 g si han de servirse como entrantes); darles forma oval, envolverlas en las hojuelas, rebozarlas con la pasta para freír, y freírlas en el aceite de oliva algo humeante; cuando los cromesquis estén bien dorados y crujientes, escurrirlos, depositándolos en montículo en una fuente redonda previamente cubierta por una blonda de papel o por una servilleta; adornar con ramilletes de perejil 'fresco'.
Croquetas de Bacalao a la Italiana.
Las
croquetas se componen, a partes
iguales de 2 ingredientes, unos de ellos el principal
(carne de
aves, de
caza,
de
crustáceos,
hortalizas
y
verduras, etc.)
y de elementos auxiliares (trufas,
setas,
jamón,
etc.) unidos por una
salsa muy espesa. Hemos de calcular para
cada 250 g de ingredientes básicos 2
dL
(200
mL)
de salsa. Todos los
ingredientes (básicos y
auxiliares) se cortarán a dados y se
mezclarán con la salsa, dejando enfriar todo
una vez acabadas estas operaciones. Normalmente, las
croquetas para entremeses son de
tamaño pequeño (con un peso aproximado de 25
gramos), siendo las
croquetas normales para
entrantes más grandes
(con un peso aproximado de 60 a 70 gramos).
Una vez formadas las croquetas se 'empanan a la inglesa'
(es decir, primero se pasan por
huevo 'batido' y después por miga de pan
rallada muy fina) y se
fríen en
aceite vegetal algo humeante. Después se disponen en una
fuente cubierta con una servilleta o una blonda de papel, y se sirven
acompañadas por una salsa.
Ingredientes para 6 personas: 200 g de bacalao; 150 g de setas trinchadas; 50 g de jamón crudo; 300 g de puré de patatas muy espeso; 80 g de mantequilla; 2 yemas de huevo; para empanar: la necesaria harina, huevo 'batido' y miga de pan rallada muy fina; 1 poco de perejil 'fresco'; 1 juliana de trufa negra; y, 3 dL (300 mL) de salsa madre de tomate para acompañar.
Elaboración.
Triturar el bacalao (limpio, sin su piel y desespinado) y mezclarlo con el jamón cortado a pedacitos y las setas. Sofreír en 50 g de mantequilla la mezcla antes indicada; retirar del fuego, incorporar el puré de patatas y ligar todo con 2 yemas de huevo. Extender la pasta muy fina en una capa sobre el mármol de trabajo previamente enharinada, untarla con el resto de la mantequilla y dividirla en trozos de 25 g aproximadamente, dando a cada uno forma de pera; enharinarlos, bañarlos en huevo 'batido', y rebozarlos con miga de pan rallada; freírlos en aceite de oliva algo humeante. Una vez doradas y crujientes, completamos las croquetas con un rabillo de trufa negra para que parezcan una pera. Servir aparte la salsa de tomate.
Con caza de pelo, nos referimos a la carne proveniente de animales con pelo que son cazados (ciervo, corzo, conejo de monte, liebre, jabalí, etc.). Se distingue de la caza de pluma, que se refiere a las aves cazadas (codorniz, perdiz, sorda, becada, chocha, etc.).
Elaboración.
La misma receta que 'croquetas de caza de pluma' (ver a continuación), empleando carne de caza de pelo. En lugar de la salsa de trufas servimos una salsa pimentada (que es un salsa compuesta oscura derivada de la salsa madre Española) muy ligera.
Ingredientes para 4 a 6 personas: 300 g de carne de caza de pluma (codorniz, perdiz, sorda, becada, chocha, etc.); 150 g de setas; 30 g de trufas o de jamón; 6 dL (600 mL) de salsa al vino al Marsala (que es una salsa compuesta oscura derivada de un fondo de cocina oscuro); 80 g de mantequilla; para empanar: la necesaria harina, huevo 'batido' y miga de pan rallada muy fina; y, 3 dL (300 mL) de salsa de trufas para acompañar.
Elaboración.
Cortar la carne de caza y las trufas o el jamón a dados pequeños, triturar las setas, y rehogar el conjunto en sartén, al fuego, con mantequilla. Retirar del fuego, y añadir la salsa al vino de Marsala reducida a 4 dL (400 mL). Extender la pasta muy fina en una capa sobre el mármol de trabajo previamente enharinada, untarla con el resto de la mantequilla y dividirla en trozos de 25 g aproximadamente, dando a cada uno forma de pera; enharinarlos, bañarlos en huevo 'batido', y rebozarlos con miga de pan rallada; freírlos en aceite de oliva algo humeante. Una vez doradas y crujientes, las servimos con la salsa de trufas en salsera aparte.
Ingredientes para 4 a 6 personas: 300 g de colas de cigalas o de gambas hervidas cortadas a dados; 150 g de setas cocidas cortadas a dados; 6 dL (600 mL) de salsa madre Bechamel; 30 g de mantequilla; para empanar: la necesaria harina, huevo 'batido' y miga de pan rallada muy fina; y, 3 dL (300 mL) de salsa al vino al Marsala (que es una salsa compuesta oscura derivada de un fondo de cocina oscuro) o de salsa a la Crema (que es una salsa blanca compuesta derivada de la salsa madre Bechamel) para acompañar.
Elaboración.
En una salteadora reducir, a fuego vivo, la salsa Bechamel a 4 dL, y mezclarle los dados de cigalas y de setas. Extender la pasta muy fina en una capa sobre el mármol de trabajo previamente enharinada, untarla con el resto de la mantequilla, dejar enfriar completamente, y dividirla en trozos de 25 g aproximadamente, dando a cada uno forma de pera; enharinarlos, bañarlos en huevo 'batido', y rebozarlos con miga de pan rallada; freírlos en aceite de oliva algo humeante. Una vez doradas y crujientes, las servimos con la salsa al vino de Marsala o salsa a la Crema en salsera aparte.
"Dieppoise es una
comuna de aglomeración francesa y dentro de
ella podemos encontrar el
Dieppe Marítimo. La comunidad de aglomeración
de Francia,
es una estructura intermedia entre la comunidad urbana y las comunidades de
comunas. Se rige por la ley llamada
Chevènement, 99-586 del 12 de julio de 1.999 y
para su formación debe agrupar un mínimo de 50.000 habitantes en torno a un
núcleo central de al menos 15.000 habitantes.
Dieppe es una ciudad marítima en la
Costa del Alabastro. Está situada en el
departamento de
Sena Marítimo en la
boca del
río Arques en el
Canal de la Mancha. Frente a ella en la costa
británica está la ciudad de
Newhaven. Dieppe
es un puerto pesquero y marítimo muy importante. De ultramar sobre todo se
suministran frutos exóticos como
plátanos y
piñas. Cuatro veces al día ferrys a
Gran Bretaña cruzan el estrecho. La travesía
dura cuatro horas. En el verano hay también un ferry rápido pequeño del tipo
Seacat. Entonces la travesía sólo dura dos
horas. La ciudad está dos horas de coche de
París y por eso es un destino turístico muy
popular para los parisinos. La famosa fábrica de coches deportivos
Renault Alpine tiene su sede en Dieppe"... De
la 'Enciclopedia
Wikipedia'.
Ingredientes para 4 a 6 personas: 300 g de mejillones y colas de gambas; 150 g de setas cocidas; 6 dL (600 mL) de salsa madre Bechamel condimentada con páprika; 30 g de mantequilla; unos ramitos de perejil 'fresco'; para empanar: la necesaria harina, huevo 'batido' y miga de pan rallada muy fina; y, 3 dL (300 mL) de salsa al vino blanco (que es una salsa blanca compuesta por elección) para acompañar.
Elaboración.
Saltear y rehogar en aceite de oliva caliente 'dados' hechos con la carne de los mejillones, las colas de gambas y las setas. Reducir a fuego vivo en una salteadora la salsa Bechamel a 4 dL (400 mL) escasos e incorporarle las setas y mariscos bien escurridas y ligeramente saladas. Extender la pasta muy fina en una capa sobre el mármol de trabajo previamente enharinada, untarla con el resto de la mantequilla, dejar enfriar completamente, y dividirla en trozos de 25 g aproximadamente, dando a cada uno forma de pera; enharinarlos, bañarlos en huevo 'batido', y rebozarlos con miga de pan rallada; freírlos en aceite de oliva algo humeante. Una vez doradas y crujientes, las servimos decoradas con ramitas de perejil y con la salsa al vino blanco en salsera aparte.
Croquetas con Fondos de Alcachofas.
Ingredientes para 4 personas: 5 fondos de alcachofas; 30 g de setas cocidas (cortadas a daditos); 30 g de trufa negra triturada; 60 g de mantequilla; 6 dL (600 mL) de fondo blanco corriente (aunque cualquier caldo blanco ordinario nos sirve); 2 cebollas blancas de tamaño grande; 2 yemas de huevo; unas ramitas de perejil 'fresco'; para empanar: la necesaria harina, huevo 'batido' y miga de pan rallada muy fina; 1 pizca de nuez moscada 'recién rallada'; y, 1 dL (100 mL) del líquido de cocción de las setas.
Elaboración.
Cortar la cebolla muy fina y pocharla en una salteadora al fuego con mantequilla sin llegar a dorarla. Mientras se rehoga le añadimos 30 g (2 cucharadas soperas) de harina, la bañamos con el caldo blanco, añadiendo el ramillete de perejil, 1 pellizco de sal, otro de pimienta 'recién molida', y la nuez moscada. Reemprender la ebullición y cocer durante 1/2 hora aproximadamente. Una vez cocida la cebolla la pasamos por el colador chino, obteniendo así un finísimo puré de cebolla al que se añadirán las yemas de huevo (previamente diluidas en 100 mL del jugo de cocción de las setas), mezclando a fuego vivo hasta reducir la salsa a 300 mL; entonces se incorporan los fondos de alcachofas cortados a daditos, las setas y las trufas trituradas. Verter el compuesto en una fuente y dejarlo enfriar. Extenderlo en capa fina sobre un mármol de trabajo enharinado y dividir la pasta en trozos de 25 gramos, redondearlos con la mano, aplanarlos, darles forma de pequeños fondos de alcachofa, enharinarlos, bañarlos en huevo 'batido', rebozarlos con miga de pan rallada, y freírlos en abundante aceite de oliva algo humeante. Servirlas calientes. Estas peculiares croquetas se pueden acompañar de una salsa a la Crema (que es una salsa blanca compuesta derivada de la salsa madre Bechamel) o de una salsa madre de Tomate.
Ingredientes para 4 a 6 personas: 300 g de carne de pollo (desprovista de piel, grasa y huesos) cortada a dados; 150 g de setas 'frescas' hervidas y cortadas a dados; 6 dL (600 mL) de salsa madre Bechamel; 3 yemas de huevo; 30 g de mantequilla; para empanar: la necesaria harina, huevo 'batido' y miga de pan rallada muy fina; y, 3 dL (300 mL) de salsa madre de Tomate, u otra que elijamos, para acompañar.
Elaboración.
Poner la salsa Bechamel en una cacerola, reducirla a 1/3 a fuego vivo; incorporar el pollo y las setas, y ligar el conjunto, ya fuera del fuego con las yemas de huevo ligeramente saladas. Extender la pasta muy fina en una capa sobre el mármol de trabajo previamente enharinada, untarla con el resto de la mantequilla, dejar enfriar completamente, y dividirla en trozos de 25 g aproximadamente, dando a cada uno forma de pera; enharinarlos, bañarlos en huevo 'batido', y rebozarlos con miga de pan rallada; freírlos en aceite de oliva algo humeante. Una vez doradas y crujientes, las servimos acompañadas con la salsa madre de Tomate en salsera aparte.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.
Elaboración.
Se preparan de la misma forma que las 'croquetas fundentes de molleja' (ver índice de recetas), sustituyendo el puré y la salsa por 3 partes de puré de caza (faisán, perdiz, etc.) y 1 parte de puré de castañas. Servir aparte una salsa pimentada (que es una salsa oscura compuesta derivada de la salsa madre Española).
Croquetas Fundentes de Crema de Espárragos.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.
Elaboración.
Se preparan de la misma forma que las 'croquetas fundentes de molleja' (ver índice de recetas), sustituyendo el puré y la salsa por 3 partes de puré de espárragos hervidos y fríos, y 1 parte de salsa madre Bechamel espesa.
Croquetas Fundentes de Crema al Parmesano.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.
Ingredientes para 6 personas: 125 g de harina 'tamizada'; 100 g de queso de Parma rallado; 2 huevos 'frescos' y 6 yemas de huevo; 1/2 litro de leche; 50 g de mantequilla; para empanar: la necesaria harina, huevo 'batido' y miga de pan rallada muy fina; y, una salteadora con abundante aceite de oliva.
Elaboración.
Reunir en una cacerola la harina y el queso, sazonar con 1 poco de sal, incorporar de uno en uno los 2 huevos y las 6 yemas de huevo, mezclando todo a fondo con una cuchara de madera. Diluir el compuesto vertiendo, poco a poco, la leche hervida. Poner la cacerola a fuego moderado, mezclando todo sin interrupción has que comience a hervir; dejarlo hervir cerca de 1 minuto, y ya fuera del fuego incorporarle 30 g de mantequilla. Verter la crema obtenida en un recipiente, rociar la superficie con mantequilla derretida y dejar que se enfríe completamente. Dividir esta masa en porciones haciendo unas bolitas, enharinarlas, bañarlas en huevo 'batido', rebozarlas en miga de pan rallado, y freírlas en abundante aceite de oliva humeante; cuando estén bien doradas y crujientes, las depositamos en una fuente de servir recubierta por una servilleta. Servir las salsas que queramos en salseras aparte para acompañar.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.
Elaboración.
Se preparan de la misma forma que las 'croquetas fundentes de molleja' (ver índice de recetas), sustituyendo el puré y la salsa por 3 partes de puré de jamón magro cocido y 1 parte de salsa madre Bechamel muy espesa.
Croquetas Fundentes de Lenguado.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.
Elaboración.
Se preparan de la misma forma que las 'croquetas fundentes de molleja' (ver índice de recetas), sustituyendo el puré y la salsa por 2/4 partes de puré de lenguado, 1/5 de puré de gambas, y 1/4 de salsa madre Bechamel espesa coloreada con 2 gotas de colorante rojo vegetal.
Croquetas Fundentes de Lúculo.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.
Elaboración.
Se preparan de la misma forma que las 'croquetas fundentes de molleja' (ver índice de recetas), sustituyendo el puré y la salsa por 2 partes foie-gras, 1 parte de puré de pollo cocido y 1 parte de salsa básica blanca Parisina o Alemana (que es una salsa derivada de la salsa madre Veloutée o Aterciopelada) muy densa.
"Lucio Licinio Luculo nació hacia el año 110 a. C. (104 a. C. según otras fuentes). Sirvió a las órdenes del político y militar romano Lucius Cornelius Sulla Felix (138-78 a. C.) en la guerra civil desde el año 90 al 88 a. C., y le apoyó contra el político y militar romano Cayo Mario (157-86 a. C.)) en la marcha sobre Roma del año 88 a. C. Continuó a las órdenes de Sulla, hasta que éste murió en el año 78 a. C. Luculo llegó a cónsul en el año 74 a. C., y se le confió la dirección de la guerra contra Mitríades VI (132-66 a. C.), rey de Ponto Euxino. La campaña, aunque con diversos avatares, fue exitosa, pero una sublevación de sus tropas, unida a la excesiva duración de la campaña, llevó al Senado Romano a relevar a Luculo del mando, acusándole (no sin razón) de usar la campaña en beneficio propio. El mando fue confiado a Cneo Pompeyo Estrabón, que terminó la campaña y consiguió la gloria que era debida, en gran parte, a nuestro Luculo. Las acusaciones de rapiña y enriquecimiento, no eran infundadas, porque Luculo volvió de la campaña riquísimo, convirtiéndose en una de las mayores fortunas de Roma. Desde el 66 a. C., año en el cual fue retirado del mando, Luculo se dedicó a hacer vida privada en Roma. Se construyó una espectacular mansión en el monte Pincio, de la cual hoy sólo se conserva la parte llamada 'Horti Lucullani' o Jardines de Luculo. El lujo y la opulencia que le rodeaba, era de tal magnitud, que se convirtió en el paradigma de la exquisitez y el refinamiento. La palabra inglesa 'luxury' (no confundir con nuestra lujuria), que se emplea para expresar lujo, refinamiento y exquisitez, deriva de 'lucullian o luculiano', adjetivación del nombre de nuestro personaje. Casi a diario celebraba opíparas cenas, en alguno de los doce comedores de que disponía su mansión. Este es el origen de la expresión 'cenas luculianas'. La exquisitez en la mesa era inseparable de fomento de la cultura. Luculo armó una excepcional biblioteca, que abrió al público, convirtiéndose en centro de reunión de las personalidades de la cultura romana, especialmente los filósofos. La anécdota más conocida de Luculo da origen a la frase 'Luculo cena en casa de Luculo'. Nos ha llegado a través de las 'Vidas paralelas' del historiador y biógrafo Mestrio Plutarco, que es la única biografía de Luculo de que disponemos. Esta frase se usa para indicar que un exquisito en la mesa lo es en todo momento, sin necesidad de tener invitados, y que un epicúreo lo es de corazón, y no por aparentar. La anécdota, según Mestrio Plutarco, es la siguiente: Una vez que cenaba sólo, sin tener ningún invitado, le sirvieron una cena mediocre, él, llamando a su mayordomo le reprendió. El mayordomo se excuso diciendo que como no había ningún invitado no había creído necesario servir una cena más suntuosa. Luculo respondió: - 'Entonces, ¿no sabías que Luculo cenaba con Luculo?'. Otra anécdota relatada por Plutarco es la siguiente: estaban paseando juntos Marco Tulio Cicerón (103-43 a. C.) y Pompeyo, cuando se encontraron con Luculo (Pompeyo y Luculo, a pesar de algunas divergencias en el momento del relevo del mando de Asia menor, no mantenían malas relaciones. En cuanto a Cicerón era íntimo de Luculo, y le dedicó el segundo libro de sus 'Academica', pero era enemigo de los epicúreos, por lo que siempre intentaba burlarse de Luculo y de su modo de vida.). Cicerón le pregunto si era momento oportuno para pedirle un favor, a lo que Luculo contestó que por supuesto. Entonces Cicerón le planteó que su deseo era que Luculo les invitará a cenar, pero solamente la cena que tenía preparada para sí mismo. Cogido por sorpresa, Luculo solicitó hablar antes con sus criados, pero sus amigos no se lo permitieron, porque podría cambiar las ordenes que tenía dadas. Luculo entonces pidió permiso para decir a los criados solamente que cenaría en el salón de Apolo (uno de los doce comedores de su mansión), lo cual le fue concedido. Con este ardid consiguió organizar una cena digna de sus huéspedes, puesto que sus criados sabían, por el comedor que se usaba, cuanto se debía gastar en la cena. Luculo tenía estipulado un presupuesto para cada comedor, y el de una cena en el Apolo suponía una auténtica fortuna. Luculo es conocido también por haber sido el introductor del cerezo en Europa, trasplantándolo del Ponto Euxino a la Península Itálica. Su obra literaria consiste en una historia en griego que escribió en su juventud y que se ha perdido, y una historia de las guerras de Asia menor, redactada en los últimos años de su vida. Luculo murió entre los años 58 y 56 a. C. Según la leyenda, de resultas de ingerir un filtro amoroso que su mayordomo Calístenes le suministró en cantidad excesiva, con la esperanza de despertar la vitalidad del anciano Luculo. El caso es que murió de una apoplejía, siendo largamente llorado por el pueblo, que tenía en él a uno de los personajes más populares y apreciados de Roma"... De 'Zapardiel. Revista de gastronomía y Cultura', y modificado por nosotros.
Croquetas Fundentes de Molleja.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.

Las
mollejas de ternera
o de cordero
(foto de la derecha)
son la
glándula timo,
productora de
linfocitos B de memoria, de estos animales
menores de 1 año de edad; nosotros, los humanos, también la tuvimos antes del
año de edad hasta que migró a los
huesos
planos productores de
médula
ósea y células de la sangre.
La molleja, también es una especialización del estómago de ciertos invertebrados y vertebrados, como pueden ser peces, algunos reptiles, los cocodrilos y las aves (foto de la izquierda). Tiene una pared gruesa, no glandular, con una fuerte musculatura. Permite triturar finamente la comida. Dentro de la molleja de las aves pueden encontrarse gastrolitos. Las más utilizadas en gastronomía son las mollejas de pollo.
Para el plato de croquetas que exponemos a continuación vamos a utilizar las mollejas de ternera o de cordero.
Elaboración.
Mezclar en un recipiente 2 partes de puré de mollejas asadas o hervidas, 1 parte de puré de trufa negra y 1 parte de salsa básica blanca Parisina o Alemana (que es una salsa derivada de la salsa madre Veloutée o Aterciopelada) muy densa (bien reducida al calor del fuego). Verter la crema obtenida en un recipiente, rociar la superficie con mantequilla derretida y dejar que se enfríe completamente. Dividir esta masa en porciones haciendo unas bolitas, enharinarlas, bañarlas en huevo 'batido', rebozarlas en miga de pan rallado, y freírlas en abundante aceite de oliva humeante; cuando estén bien doradas y crujientes, las depositamos en una fuente de servir recubierta por una servilleta. Servir las salsas que queramos en salseras aparte para acompañar.
Nota.- Para el Puré de Trufas necesitamos: 3 patatas, 3 trufas negras, 200 mL de leche parcialmente evaporada, 200 mL de agua, 2 cucharadas soperas (2 x 15 gramos) de mantequilla, pimienta negra 'recién molida', aceite de oliva y sal. Elaboración: Poner a cocer las patatas con un poco de agua y sal; cuando estén hechas las trituramos con un tenedor e incorporamos la leche evaporada, el agua, la mantequilla, la pimienta negra, las trufas laminadas y un chorrito de aceite de oliva. Trituramos con la batidora hasta conseguir un puré fino.
Croquetas Fundentes de Zanahoria.
Las croquetas fundentes constituyen un recurso para aprovechar los sobrantes de pollo, caza, carne en general, pescados, mariscos, hortalizas, etc., de una preparación anterior. Son croquetas pequeñas a base de purés ligados con salsas. Normalmente, la proporción es de 3 partes de puré por 1 parte de salsa previamente reducida.
Elaboración.
Se preparan de la misma forma que las 'croquetas fundentes de molleja' (ver índice de recetas), sustituyendo el puré y la salsa por 3 partes de puré de zanahorias, y 1 parte de salsa madre Bechamel muy espesa.
"El Zea Mays, comúnmente llamada maíz, choclo, millo o elote, es una planta gramínea anual originaria de América introducida en Europa en el siglo XVII. Actualmente, es el cereal con mayor volumen de producción en el mundo, superando al trigo y al arroz. El centro geográfico de origen y dispersión se ubica en el Municipio de Coxcatlán en el valle de Tehuacán, Estado de Puebla, en la denominada Mesa Central de México a 2.500 m sobre el nivel del mar. En este lugar el antropólogo norteamericano Richard Stockton MacNeish (1918-2001) encontró restos arqueológicos de plantas de maíz que, se estima, datan del 7.000 a. C. Teniendo en cuenta que ahí estuvo el centro de la civilización Azteca es lógico concluir que el maíz constituyó para los primitivos habitantes una fuente importante de alimentación. Aún se pueden observar en las galerías de las pirámides (que todavía se conservan) pinturas, grabados y esculturas que representan al maíz. Las grandes civilizaciones mesoamericanas no habrían surgido sin la agricultura, y sin un sistema de medición del tiempo (calendario mexica) que organizaba sus actividades cotidianas y rituales de los pueblos mesoamericanos. A mediados de la década del ‘50, en excavaciones en la ciudad de México, a 30 Km en dirección nordeste de las pirámides, se encontraron muestras de polen identificadas como pertenecientes al maíz o a sus antiguos progenitores que tendrían de 60 a 80.000 años de edad. Esto nos da una idea de magnitud en la evolución de la especie. Desde el centro principal de origen, el maíz fue distribuido en tiempos pre-colombinos hasta la desembocadura del río San Lorenzo en América del Norte y a través de América Central hasta el sur de Chile. Desde El Caribe, por la Costa Atlántica, se expandió a Brasil y Argentina con los maíces flint y catetos amarillos, anaranjados ó colorados, después del 1600. Estas corrientes migratorias permitieron el desarrollo de nuevas formas que han dado origen a la gran variabilidad existentes (se han registrado 300 razas distintas). Fue una de las primeras especies importadas desde América hacia Europa, en una fecha tan próxima al mal llamado descubrimiento de América porque ya estaba descubierta por sus habitantes originarios, que planteó serias dudas sobre su auténtico origen. En Galicia fue una de las causas del minifundio, por sus altos rendimientos, y en la Cornisa Cantábrica se cultivó desde la primera década del siglo XVII, para luego extenderse por toda Europa. Esta temprana adopción, muy probablemente, fue debida a su semejanza con los cereales europeos, a diferencia de otras plantas, como la patata y Solanáceas en general, que eran más extrañas y hasta sospechosas siendo dejadas en cuarentena gastronómica durante muchos años. Sin embargo no fue importante para la alimentación de los europeos hasta bien entrado el siglo XIX. Podemos decir que, el maíz, fue causa y consecuencia de la Revolución industrial, aplicada a la agricultura; por él se multiplicaron los rendimientos por superficie cultivada, y por él y para él se entiende la estabulación de los animales, que empezaron a ser alimentados con piensos suplementarios, a la vez que, estos animales, producían el estiércol necesario para la planta. Pero también evidenció las carencias de la sociedad europea de la Edad Moderna, el mercantilismo y el incipiente capitalismo; y, tal como dice el intelectual, político y etnólogo mexicano Arturo Warman (1937-2003), se convirtió en un bastardo destinado a alimentar a los más pobres, y en buena parte «discriminado» por su origen no europeo. De todas maneras, y también con palabras de Warman, consumó su «maldición» en plena Revolución Industrial, que inicialmente fue casi solo urbana. Debido al desconocimiento de su correcta preparación y a las deficientes condiciones de almacenaje y transporte produjo pelagra entre los más pobres de Europa, que, a pesar de la mencionada Revolución Industrial, seguían viviendo bajo condiciones feudales, a la vez que se incrementaban las especializaciones y los monocultivos en las explotaciones señoriales; por lo tanto los trabajadores (de hecho aparceros en condiciones muy desventajosas) de estas explotaciones se alimentaban casi exclusivamente de maíz mal preparado y peor conservado (el 90% del peso de lo que comían). Es de destacar la coincidencia de pelagra con los últimos baluartes del Antiguo Régimen, en los lugares donde los campesinos eran dueños de sus tierras o tenían poder de decisión sobre que cultivar, por gozar de contratos de tipo enfitéutico, prácticamente no existió la enfermedad"... De la 'Enciclopedia Wikipedia', modificado por nosotros.
Proporciones
de los 'Choclos en Empanadas': Para la
masa: 400 g de
harina de maíz; 1 tazón de
grasa de pella
(derretida);
la
salmuera
(agua con
sal) necesaria. Para el
relleno: 2 cucharadas soperas
(2 x 15 gramos)
de
manteca de cerdo; 3 cucharadas soperas
(3 x 15 gramos)
de
harina 'tamizada'; 8
mazorcas de maíz que se desgranan, cociendo después
sus granos en
3/4 de
litro de
leche; 4
yemas de huevo; 2
tomates maduros
pelados y exprimidos (para que suelten su agua
de vegetación), sin semillas y
trinchados; 5 cucharadas soperas (5 x 15
gramos) de
queso rallado; 24
ciruelas negras
deshuesadas y cocidas en agua hirviente con
1 poco de
azúcar; 1 poco de
sal y otro de
pimienta negra 'recién molida'; y, unas raspaduras de
nuez moscada.
Nota.-
Grasa de pella es el término que se utiliza en el
español rioplatense para designar el
tejido adiposo
vacuno (grasa) de buena calidad que rodea las
menudencias, preferentemente la grasa que rodea
a los riñones, sometida a cocción hasta derretirla y que luego puede
conservarse. De la cocción se retiran los trozos de
carne residuales que se denominan 'chicharrones'
y que se utilizan en diversas recetas de panadería integrados a la masa (pan de
chicharrones, tortas de chicharrones, etc.). Es ingrediente esencial de las
empanadas criollas tradicionales de
Argentina,
usada en la preparación de la masa y en la
cocción de la carne del
relleno. Entre los diversos modos de
preparación está muy difundido el de cocer los trozos de
grasa picados en leche a la
que se ha agregado hojas de
laurel. Al producto final se le retiran los
chicharrones para luego colarlo, enfriarlo
rápidamente (para evitar la sobrecocción) y
envasarlo.
El término probablemente deriva de la voz andaluza 'pella' que denomina a las
carnes entrevetadas de alguna
grasa y/o
mantecas.
Elaboración.
Para el relleno.- En un cazo, al fuego, poner la manteca de cerdo, añadirle la harina, y rehogar durante unos instantes para hacer el 'rojo'. Después, añadirle con lentitud la leche (en la que, previamente, se habrá hervido el choclo, colándola después) hasta que se haya combinado totalmente con el rehogado y haya formado masa. Apartar el cazo del fuego, dejar que pierda temperatura y adicionarle las yemas, el queso rallado y los condimentos, remover bien para que se combine todo y dejarlo enfriar.
Para la masa.- Tamizar la harina encima del mármol de trabajo de la cocina, formar un montículo con una cavidad central, en forma de cráter de volcán, poner en el centro la pella derretida y fría, y pastar el conjunto. Agregarle la salmuera y continuar trabajando la masa hasta conseguir una materia homogénea que se despegue del mármol con facilidad (puede espolvorearse de vez en cuando y muy ligeramente la superficie del mármol con harina). Después, tapar con un lienzo de tejido claro y dejar en reposo durante 20 minutos. Por último, estirar la masa y hacer empanadas con el relleno descrito.
Dartois con Filetes de Anchoa.
Los dartois se diferencian de los rissole por su especial forma que se describe en esta receta.
Elaboración.
Con
recortes de
pasta de hojaldre extender con el
rodillo de madera 2 hojas de unos 10 x 25
cm; la primera de
1/2
cm de espesor; la segunda de casi 1 cm. En una placa para horno ligeramente
humedecida, extender la hoja más delgada,
darle una ligera capa de
mantequilla de anchoas por su superficie, teniendo la
precaución de no untar 1 cm de pasta en todo
su contorno, y recubrir la parte untada con filetes de
anchoas bien desalados; mojar
ligeramente con agua fría el borde de la
hoja que ha quedado sin untar, y cubrir con
la otra hoja de pasta, a la que también se
le habrá mojado su contorno con el objeto de que se adhieran las 2
hojas: inferior y superior; comprimir todo
el contorno haciendo presión con los dedos para que quede bien cerrada esta
empanada. Rayar la superficie en diagonal
formando rectángulos de unos 3 cm, y formar una especie de cordón con la
pasta de los bordes. Poner la placa en el
horno caliente; retirar al cabo de 20 a 25 minutos de cocción, cuando la
pasta haya tomado un bonito color dorado.
Cortar a piezas por las líneas que se habrán rallado y disponerlas en una fuente
recubierta por una servilleta. Los dartois
se sirven calientes.
Nota.- Los dartois también son apetitosos una vez se han enfriado y, por lo tanto, pueden servirse como entremeses fríos.
Preparar, cocer y presentar los dartois tal como se ha descrito en la receta de 'dartois con filetes de anchoas' (ver índice de recetas) pero sustituyendo la mantequilla de anchoas y los filetes de anchoas por mantequilla de atún y trocitos de atún en conserva de aceite vegetal.
Elaboración.
Preparar, cocer y presentar los dartois tal como se ha descrito en la receta de 'dartois con filetes de anchoas' (ver índice de recetas) pero sustituyendo la mantequilla de anchoas y los filetes de anchoas por foie-gras y trufas negras cortadas a dados pequeños, ligados con una salsa básica Media-Glasa bien ligada.
Nota.- Para saber quién era Lucio Licinio Lúculo (118-56 a. C.) ver receta de 'croquetas fundentes de Lúculo' (ver índice de recetas).
Elaboración.
Preparar, cocer y presentar los dartois tal como se ha descrito en la receta de 'dartois con filetes de anchoas' (ver índice de recetas) pero sustituyendo la mantequilla de anchoas y los filetes de anchoas por pechuga de pollo, setas y trufa negra, cortadas a dados muy pequeños, ligados con salsa madre Aterciopelada o Veloutée muy espesa.
Elaboración.
Preparar, cocer y presentar los dartois tal como se ha descrito en la receta de 'dartois con filetes de anchoas' (ver índice de recetas) pero sustituyendo la mantequilla de anchoas y los filetes de anchoas por sardinas en conserva con aceite vegetal, previamente peladas y sin sus espinas.
Empanadillas de Garbanzos y Guayaba.
"Esta es una
preparación propia de la cocina sudamericana. Las
guayabas
(Psidium spp.) son un
género de unas cien
especies de
árboles
tropicales y
árboles pequeños en la familia botánica
Myrtaceae, nativas de El
Caribe,
América Central,
América del Norte y el norte de
Sudamérica. Las
hojas son contrarias, simples, elípticas a ovaladas, de 5 a 15
centímetros de largo. Las
flores son blancas, con cinco
pétalos y numerosos
estambres. La
fruta es comestible, redonda o en forma de
pera, entre 3 a 10 cm de diámetro (hasta 12
cm en cultivos selectos). Tiene una corteza delgada y delicada, color verde
pálido a amarillo en la etapa madura en algunas especies, rosa a rojo en otras,
pulpa blanca cremosa o anaranjada con muchas semillitas duras y un fuerte aroma
característico. Es rica en vitaminas
A,
B y
C. La guayaba
es una fruta muy apreciada comercialmente en
Colombia ya que puede ser utilizada en multitud
de preparaciones, como zumos,
dulces y néctares
siendo parte importante de la gastronomía y cultura colombianas.
Colombia es uno de los mayores productores de
guayaba del mundo, sin embargo su producción
no es exportada debido a la enorme demanda interna de esta
fruta. Esto motivó a varios
productores
a realizar
injertos con pera,
para producir la famosa guayaba-pera, de
tamaño más grande,
cáscara
más gruesa y de color verde, pulpa amarillenta y más dura, aunque el sabor no
varía demasiado. En
Colombia es muy común consumir esta
fruta en zumos
o directamente sin mondar. También se produce, comercializa y consume en
México,
Ecuador,
Cuba,
etc."... De la 'Enciclopedia
Wikipedia', modificado por nosotros.
Proporciones: 200 g de garbanzos (remojados en agua durante algunas horas); 1 huevo 'fresco'; 2 cucharadas soperas (2 x 15 gramos) de manteca de cerdo; 1 pizca de polvos Royal ('baking powder': levadura en polvo); 1/2 Kg de pasta de guayaba; 1 poco de sal y otro de pimienta 'recién molida'; y, 1/4 de litro de aceite vegetal.
Elaboración.
Cocer
los garbanzos, escurrirlos y pasarlos por un
tamiz para convertirlos en pasta. A este
puré de garbanzos
obtenido
le adicionamos el huevo, la
manteca de cerdo y los
polvos Royal. Trabajamos la pasta,
espolvoreándola con harina, en el mármol de
trabajo de nuestra cocina. Cuando se haya conseguido una
masa uniforme, la extendemos con el rodillo de madera hasta
rebajarla a una capa delgada. Con el corta-pastas redondo hacemos discos de unos
8 cm de diámetro. Colocamos en el centro de cada uno un trozo de
pasta de guayaba y, antes de cerrarlos,
mojamos ligeramente los bordes con 1 poquito de agua;
les damos la forma clásica de empanadillas,
presionando bien los bordes para aprisionar el relleno,
y con las puntas de un tenedor vamos marcando sus bordes. Ponemos
aceite vegetal en una sartén al fuego y
cuando esté caliente freímos las empanadillas.
Las servimos calientes.
Especialidad piamontesa ('fonduta') que puede ser servida como entremés caliente. La fonduta es un plato de queso fundido, típico de la región alpina entre el Valle de Aosta, Piamonte y la parte sur-occidental de Suiza. Todas estas regiones tienen su propia receta con variaciones que consisten en cambiar el tipo de queso y el vino blanco que se le incorpora. Obviamente las fonduta valdostana y piamontesa están indisolublemente vinculadas al queso Fontina.
Ingredientes para 4 personas: 200 g de queso Fontina; 2 yemas de huevo; 20 g de mantequilla (reblandecida a temperatura ambiente); leche hervida; y, 1 trufa negra de tamaño grande.
Elaboración.
Verter en una cacerola 1/2 vaso de leche, añadir el queso cortado a trocitos, junto con 1 poco de sal. Cocer al baño de María, trabajando enérgicamente la pasta, con la ayuda de un tenedor y en sentido transversal con el fin de que vaya 'hilando'. Cuando esté bien unida y cremosa, completarla con las yemas de huevo diluidas en 1 poco de leche caliente y mantequilla; remover hasta que la crema diluida sea fina y brillante. Verterla en 4 flaneras de porcelana, y recubrirlas de trufa negra triturada.
Nota.- Podemos añadirle durante su cocción 1 poco de vino blanco y algo de pimienta blanca 'recién molida'.
La
mandioca, yuca,
guacamota o
guacamote (del
náhuatl cuauhcamohtli) o casava o casabe
(Manihot esculenta,
sin. M. utilissima) es un
arbusto perenne de la familia botánica de
las
Euforbiáceas,
autóctono y extensamente cultivado en
Sudamérica y el
Pacífico por su
raíz
almidonosa de alto valor alimentario. La
yuca es endémica de la región
tropical de
Argentina y
Paraguay, y de la región
tropical de
Bolivia,
Brasil,
Colombia,
Ecuador,
Panamá,
Perú y
Venezuela, aunque se estima que las variedades
hoy conocidas son efecto de la selección artificial.
Proporciones: 1 libra de yuca (0,4536 Kg: aproximadamente 1/2 Kg); 2 yemas de huevo; 1 poco de mantequilla; algo de sal y pimienta 'recién molida'; unos cuantos frutos de anís (anís estrellado); 1 poco de crema de leche; y, 30 g de harina.
Elaboración.
Rayar en crudo la yuca y ponerla en una cazuela al fuego, añadiéndole las yemas de huevo, la harina, los frutos de anís, la crema de leche, la sal y la pimienta; remover y mezclar todo bien hasta conseguir una masa homogénea. Aparte, poner una sartén al fuego con la mantequilla, y cuando ésta esté caliente le echamos, poco a poco, cucharadas de masa que freímos hasta que estén doradas por ambas caras.
"Hasta hace
algunos años, este
entremés que es de origen
danubiano,
y que se sirve caliente, era muy apreciado por los sibaritas gastronómicos; en
los restaurante de etiqueta, esta especialidad nunca faltaba en la carta de
servicios. La
musaca
es un plato tradicional de los
Balcanes y del
Medio Oriente hecho a base de
berenjenas. La versión
griega, que es la más conocida
internacionalmente, consiste de capas de
carne
picada de
cordero, berenjena
en rodajitas delgadas, y
tomate, cubierto de una
salsa blanca,
y horneado al gratén. En el
mundo árabe, la musaca
es una
ensalada cocida hecha principalmente de
tomates y
berenjenas, similar a la
'caponata'
de
Italia, y es usualmente servida en frío como
aperitivo. A pesar de ser un nombre árabe,
la musaca es usualmente considerada como
plato griego en
Occidente. Las versiones
búlgara,
serbia,
bosnia, y
rumana se preparan con
patatas en lugar de
berenjenas. En la
receta griega común (de 3 capas), la capa
inferior consiste de rebanadas de berenjena
sofritas en
aceite de oliva, la de en medio es de
cordero machacado cocido con
tomates también machacados, y la superior
es de salsa madre
Bechamel (probablemente introducida por el
chef griego
Nikolaos Tselementes en los
1920s). La
mantequilla de la salsa Bechamel
puede ser omitida, escasa, o substituida por
crema. En el resto de los
Balcanes, la capa superior es comúnmente una
natilla; en
Inglaterra, en raros casos se usa una capa de
puré de patatas.
Queso gratinado
o migajas de
pan
se espolvorean por encima frecuentemente. Existen variaciones en la receta
básica, a veces sin salsa, a veces con otros
vegetales. La más común en Grecia
puede incluir calabacines,
patatas o
champiñones adicionado a la
berenjena. Incluso hay una versión para
Cuaresma en el
recetario de
Nikolaos Tselementes (1878-1958) que omite la
carne y las
salsas, utilizando tan sólo
vegetales,
tomate y migajas
de
pan"... De la 'Enciclopedia
Wikipedia', modificado por nosotros.
Ingredientes para 8 personas: 8 berenjenas bien carnosas; 700 g de carne de carnero asada y triturada; 100 g de setas 'frescas'; 1 dL (100 mL) de jugo oscuro de carne; 1 dL (100 mL) de salsa madre de tomate bien reducida; 2 huevos 'frescos'; 70 g de mantequilla; 30 g de mantequilla fundida; 75 g de cebolla blanca trinchada; 1 diente de ajo; 1 cucharada sopera (15 mL) de aceite de oliva; 1 poco de perejil 'fresco y picado'; 1 poco de harina; y, una sartén con abundante aceite de oliva.
Elaboración.
Cortar en dos, longitudinalmente, 6 berenjenas, incidir con cortes transversales la pulpa y freírla en abundante aceite de oliva caliente; escurrirlas, enfriarlas, y vaciarlas de su pulpa sin estropearlas, reservándolas aparte. Pelar las otras 2 berenjenas, cortarlas a rodajas de 8 mm de espesor, salarlas, enharinarlas, y freírlas en una sartén con aceite de oliva. Reunir en un recipiente la pulpa de las berenjenas, la carne de carnero triturada, las setas (también trituradas y salteadas en 30 g de mantequilla), el ajo 'pelado y picado', el trincado de cebolla (rehogado en la misma mantequilla de cocer las setas), el jugo de la carne, la salsa de tomate, el perejil triturado, 1 poco de sal y otro de pimienta; mezclarlo todo bien ligándolo con los huevos.
Una vez fritas las rodajas de berenjena en mantequilla, las colocamos en un molde (untado con mantequilla), alternando, estratos de rodajas y la mezcla antes descrita; recubrir la superficie con las pieles de las berenjenas y regar todo con mantequilla fundida. Cocer al baño de María durante 1 hora, retirar el molde, dejarlo reposar por lo menos durante unos 10 minutos, y servir en el mismo recipiente.
Sacar la carne de las ostras de sus valvas (6 por persona) y limpiarlas bien. Pasar por la parrilla crostones de pan y depositarlos en forma de corona en una fuente de servir redonda. Poner mantequilla en una cazuela al fuego y cuando haya adquirido color avellana sumergir la carne de las ostras dejándolas en ella unos minutos para que se impregnen de sabor; depositar encima de cada crostón de pan 6 ostras y rociarlas con la mantequilla en la que antes se han sumergido; completar con algo de sal y unas gotas de zumo de limón; guarnecer el centro con perejil frito.
Para que el abrir las ostras 'frescas' resulte una tarea más fácil las metemos en una bolsa de plástico, la cerramos, y la introducimos en el congelador durante unos 20 minutos. Luego ya podemos abrir sus valvas con más facilidad.
Elaboración.
Sacar la carne de las ostras de sus valvas (6 por persona) y limpiarlas bien. Untar con mantequilla una fuente para horno y rociarla de miga de pan rallada, mezclada con 1 poco de ajo pelado y finamente picado en el mortero, y pimienta blanca 'recién molida'; alinear encima la carne de las ostras, cubriéndolas de queso y pan rallado, y pedacitos de mantequilla, esparcidos uniformemente. Colocar la fuente en el horno, sacándola cuando la superficie de los ingredientes esté bien dorada. Este plato se sirve inmediatamente.
Para que el abrir las ostras 'frescas' resulte una tarea más fácil las metemos en una bolsa de plástico, la cerramos, y la introducimos en el congelador durante unos 20 minutos. Luego ya podemos abrir sus valvas con más facilidad.
Elaboración.
Sacar la carne de las ostras de sus valvas (6 por persona) y limpiarlas bien. Poner en una fuente para horno una capa de salsa Mornay (que es un salsa blanca compuesta derivada de la salsa madre Bechamel), alinear encima la carne de las ostras, y cubrirlas a su vez con la misma salsa. Espolvorear por encima con queso Emmenthal rallado y rociar con mantequilla fundida, y llevar al horno caliente. Cuando la superficie se haya gratinado correctamente sacamos la fuente y servimos el plato inmediatamente.
Ostras a la Orly con Salsa de Tomate.
Para que el abrir las ostras 'frescas' resulte una tarea más fácil las metemos en una bolsa de plástico, la cerramos, y la introducimos en el congelador durante unos 20 minutos. Luego ya podemos abrir sus valvas con más facilidad.
Elaboración.
Sacar la carne de las ostras de sus valvas (6 por persona) y limpiarlas bien; enharinarlas, bañarlas en huevo 'batido' y rebozarlas con pan rallado, para rehogarlas en una sartén, al fuego, con mantequilla. Disponerlas en una fuente cubierta con una servilleta y adornadas con hojas verdes de lechuga. Servir las ostras rebozadas calientes con abundante salsa madre de tomate en salsera aparte.
"François de Neufville de Villeroy 2º duque de Villeroy (1685) (Lyon 1644-París 1730) fue un mariscal y aristócrata francés al servicio del rey Luis XIV durante la Guerra de Sucesión Española. Nombrado comandante en jefe del ejército francés en el frente italiano tras la destitución de Nicolas Catinat. El duque de Villeroy provenía de una familia noble que se había levantado en prominencia durante el reinado de Carlos IX de Francia. Su padre, Nicolás de Neufville marques de Villeroy, había sido Mariscal de Francia y gobernador durante la juventud de Luis XIV, quien más tarde lo nombró duque. En 1693, sin haber asumido ningún mando realmente importante, se le nombra Mariscal de Francia, gracias a su amistad con Luis XIV"... De la 'Enciclopedia Wikipedia'.
Para que el abrir las ostras 'frescas' resulte una tarea más fácil las metemos en una bolsa de plástico, la cerramos, y la introducimos en el congelador durante unos 20 minutos. Luego ya podemos abrir sus valvas con más facilidad.
Elaboración.
Sacar
la carne de las
ostras de sus valvas
(6 por persona)
y limpiarlas bien; mezclar la carne de las ostras
con algunas cucharadas de
salsa Villeroy
(que es una
salsa blanca compuesta derivada de la
salsa básica blanca Parisina o
Alemana),
disponiéndolas en una plancha y dejándolas enfriar. Una vez bien frías, las
enharinamos, las bañamos en
huevo 'batido' y las rebozamos con
miga
de pan. Dorarlas en
aceite de oliva ligeramente humeante, escurrirlas y
depositarlas en una fuente servir cubierta por una servilleta.
Servir estas ostras rebozadas calientes.
Para que el abrir las ostras 'frescas' resulte una tarea más fácil las metemos en una bolsa de plástico, la cerramos, y la introducimos en el congelador durante unos 20 minutos. Luego ya podemos abrir sus valvas con más facilidad.
Elaboración.
Sacar
la carne de las
ostras de sus valvas
(6 por persona)
y limpiarlas bien. Verter en una fuente para horno algunas cucharadas de
salsa básica blanca Suprema muy espesa (derivada
de la
salsa madre Veloutée o
Aterciopelada),
alinear encima la carne de las ostras,
cubrirlas con la misma salsa, y rociar con
miga
de pan finamente triturada y
mantequilla
fundida. Gratinar en el horno caliente y servir enseguida.
Esta preparación es típica de Puerto Rico. La gastronomía de Puerto Rico es una mezcla de las influencias venidas de Europa (principalmente de la cocina española) y africana, así como de los indios taínos. A finales del siglo XIX la cocina puertorriqueña fue influenciada principalmente por la cocina estadounidense en el uso de ciertos ingredientes, así como en preparaciones. La cocina de Puerto Rico ha transcendido poco a poco de los contornos de la isla y puede encontrarse en varios países fuera del archipiélago. El primer libro de cocina sobre la cocina puertorriqueña se titula el 'El cocinero puertorriqueño', y fue publicado en el año 1849.
Proporciones: 1 dL (100 mL) escasos de leche; 1 paquete de levadura Royal; 30 g de mantequilla; 2 cucharadas soperas (2 x 15 mL) de agua tibia; 300 g de harina 'tamizada'; 1 cucharada sopera (15 gramos) de azúcar; 1 huevo 'fresco'; y, 1 poco de sal.
Elaboración.
Desleír la levadura con agua tibia en un recipiente. Por otro lado, en un amplio cazo, al fuego, calentamos la leche, agregándole la sal, el azúcar y la mantequilla. Remover bien y apartarlo del fuego, añadiéndole después el huevo, la levadura desleída en agua tibia y la harina 'tamizada'. Trabajar la masa suavemente con una espátula, verterla en una fuente de porcelana y dejarla tapada con un lienzo de tejido fino para que aumente su volumen. Más tarde, y con las manos enharinadas, formamos los panitos, que colocamos en una bandeja de madera cubierta por una servilleta enharinada y esperamos a que aumenten su volumen. Por último, los cocemos en el horno a calor fuerte durante unos 15 minutos.
Patatas con Colas de Cigalas o de Gambas.
Elaboración.
Cocer la cantidad de patatas nuevas de tamaño mediano que sean necesarias, y vaciarlas dándoles la forma de barquitas o cajitas, reservando la pulpa de la patata (con la que formamos un puré de patata). Descarar y cortar a pequeñas rodajas las colas de cigalas o de gambas, y saltearlas en una sartén, al fuego, con 1 poco de mantequilla y otro de sal; desglasar con 1 poco de vino de Marsala y reducirlo casi completamente. Mezclar las colas con el puré de patatas y llenar con esto las barquitas. Disponerlas ordenadamente en una fuente de servir cubierta por una servilleta. Servir bien caliente.
Nota.- Cuando confeccionemos el puré de patatas podemos agregar las especias que queramos, tal como la pimienta blanca 'recién molida', pero que no sean muy fuertes para no ocultar el sabor de los crustáceos.
Ingredientes para 8 personas: 700 g de patatas nuevas de tamaño mediano; 300 g de jamón serrano; 150 g de mantequilla; 100 g de setas cocidas; 80 g de queso rallado; 4 yemas de huevo; 1 cucharada sopera (15 gramos) de perejil 'fresco y picado'; 1 poco de sal; 1 pulgarada de pimienta blanca 'recién molida; y, 1 pizca de nuez moscada 'recién rallada'.
Elaboración.
Cocer en el horno caliente las patatas, cortarlas en dos longitudinalmente, y vaciarlas sin romper la parte externa para formar unas barquitas; reservar la pulpa de las patatas para hacer un puré de patata. Reunir en un recipiente el puré de patata, el jamón cortado a trocitos, las setas trituradas, 50 g de queso rallado, el perejil triturado, 120 g de mantequilla, sal, pimienta y nuez moscada; mezclar y ligar con las yemas de huevo. Llenar las barquitas de patata con el compuesto obtenido, dándole forma abombada de cúpula, y disponerlas ordenadamente en una fuente para horno; rociarlas por encima con el queso rallado restante; introducir la fuente en el horno caliente, y gratinar la superficie de estas barquitas rellenas hasta que esté dorada. Depositarlas en una fuente de servir cubierta por una servilleta, y servirlas calientes.
Patés Pequeñas con Cebolleta Fresca.
Cuando hacemos
referencia al
foie-gras
o
hígado graso e hipertrofiado de una
oca,
pato o
ganso que ha sido sobrealimentado. En
una
época tan temprana como el siglo XXV a. C., los
egipcios descubrieron que las
ocas provenientes de largos viajes
migratorios y que descansaban a orillas del río
Nilo durante el invierno, almacenaban reservas naturales de
grasa en su hígado.
El hígado variaba su tonalidad hacia el
amarillo y presentaba un sabor exquisito. Pronto aprendieron que muchas
aves podían ser cebadas mediante la
sobrealimentación, de forma que su hígado se
hipertrofiase y comenzaron con la práctica de cebar a
gansos domesticados. En la
necrópolis de
Saqqara, la tumba de un importante oficial
real,
Mereruka (que fue unos de los
chatys o canciller del
faraón de la
sexta dinastía
Teti y gobernador de
Menfis), contiene un bajorrelieve con una escena en la que
trabajadores agarran por el cuello a unas ocas
para introducirles bolas de comida en sus gargantas. A su lado se encuentran
mesas con más bolas de comida, probablemente elaboradas con
grano tostado, y una ampolla para humedecer
la comida antes de dársela a los gansos. Sin
embargo, la introducción como plato gastronómico elaborado proviene de los
romanos, al que se denomina 'iecur ficatum'
('iecur' significa ‘hígado’
en latín, en tanto que 'ficatum' viene de 'ficatus': 'alimentado
con higos').
Plinio el Viejo otorga el crédito de su
creación al gastrónomo
Marco Gabio Apicio, al que se atribuye el único
libro de cocina romano que ha llegado hasta nuestros días, mediante la
alimentación de los gansos con
higos desecados, a fin de
hipertrofiar sus hígados. El término 'ficatum'
se asoció tanto al hígado animal que se
convirtió en la raíz de la que deriva 'foie'
(hígado en
francés), hígado
(en español) y 'fegato'
(hígado en
italiano). La práctica de provocar la
hipertrofia del hígado de los
gansos alimentándolos con
higos podría provenir de la
Alejandría helenística, ya que gran parte de la
cocina de lujo romana debe su inspiración a los griegos.
El
foie-gras difiere
pâté de hígado de
pato u oca
en que este último sigue otro proceso de fabricación, como cualquier
pâté de hígado de cerdo,
ave u otros. En la actualidad, su producción
está prohibida en más de 15 países, incluyendo entre otros a
Alemania,
Argentina,
Italia
y Gran
Bretaña, bien por leyes específicas o por leyes de prohibición a la
alimentación forzada, considerándola
maltrato
hacia los animales. En España, la falta de legislación provocó que numerosos
productores utilizasen, en el pasado, indistintamente los términos
pâté y
foie-gras,
lo que ocasionó confusión entre los consumidores.
En la gastronomía francesa y belga el pâté puede cocinarse con costra como un pastel o un pan, en cuyo caso se denomina 'pâté en croûte' ('paté en corteza') o cocerse en una terrina (u otro molde), denominándose entonces 'pâté en terrine'. Tradicionalmente, una farsa cocida y servida en esta última se llama terrina. El paté más famoso es probablemente el paté de fuagrás (en francés 'foie gras'), que se elabora a partir de los hígados grasos de gansos cebados. El 'foie gras entier' es simplemente un hígado entero, cocido y cortado, por lo que técnicamente no es un paté. Tampoco el 'bloc de foie gras' ('bloque de fuagrás') lo es.
Pero cuando aquí nos referimos a las patés estamos aludiendo a un tipo alimento bien distinto. Denominamos patés a los compuestos de carne, caza, volatería, crustáceos, etc., que se envuelven en una pasta (pasta ordinaria para patés, pasta de hojaldre, pasta quebrada, etc.).
Las pequeñas patés
como entrantes o como
entremeses, a los cuales podríamos llamar
hojaldritos en nuestro idioma, o
'petits
pâtés en croûte'
en francés, se preparan de siguiente modo: se extiende la
pasta de hojaldre en 1 hoja de
aproximadamente 1/2
cm de espesor, y se corta con troqueles de forma rectangular de 9 x 7 cm, o
redondos de 7 cm de diámetro. Se alinean (en
el mármol de trabajo enharinado de nuestra
cocina) la mitad de los trozos
obtenidos, y se les deposita en su centro 1 cucharada del
compuesto para rellenar. Se humedecen ligeramente con
agua sus bordes, y se deposita encima otro
trozo de pasta similar al primero, también
con sus bordes humedecidos, y se unen ambos trozos presionando con los dedos
con la ayuda de los dientes de un tenedor. Se pincelan con
huevo 'batido', y se depositan
alineados en una bandeja de horno ligeramente humedecida. Se introduce la
bandeja en el horno caliente durante 1/4
de hora aproximadamente. Pueden ser servidos como
entrantes o como acompañantes de los
entremeses fríos (para
estas ocasiones su tamaño ha de ser mucho más pequeño).
Ingredientes de las 'patés pequeñas con cebolla fresca': 375 g de pasta de hojaldre; 150 g de farsa de ternera mezclada con 1 cucharada sopera (15 gramos) de cebolleta 'fresca' bien triturada; 1 huevo 'batido'; y, 1 poco de harina.
Elaboración.
Sobre el mármol enharinado de la cocina extendemos con un rodillo la pasta de hojaldre; con la ayuda de unos troqueles adecuados la cortamos en 24 trozos rectangulares o redondos. Alinear 12 encima del mármol ligeramente enharinado y depositar en el centro de cada uno de ellos 1 cucharada sopera (15 gramos) de farsa de ternera; humedecer ligeramente con agua tibia los bordes de la pasta, y cubrir con los otros trozos y unirlos con los de abajo presionando los bordes con los dedos, de modo que la farsa quede bien encerrada. Pincelar estas pequeñas patés con huevo 'batido', alinearlas en una placa de horno humedecida con agua, cocerlas en el horno caliente durante 1/4 de hora. Servirlas en una fuente de servir redonda cubierta por una servilleta.
Patés Pequeñas de Colas de Cigalas o de Gambas.
Elaboración para 12 patés.
La misma preparación que hemos descrito en las 'patés pequeñas con cebolla fresca' (ver índice de recetas), sustituyendo la farsa de ternera por igual cantidad de colas de cigalas o de gambas cortadas a rodajitas y rehogadas en sartén, al fuego, con 1 poco de mantequilla y algo de sal.
Elaboración para 12 patés.
La misma preparación que hemos descrito en las 'patés pequeñas con cebolla fresca' (ver índice de recetas), sustituyendo la farsa de ternera por igual cantidad de foie-gras en conserva.
Elaboración para 12 patés.
La misma preparación que hemos descrito en las 'patés pequeñas con cebolla fresca' (ver índice de recetas), sustituyendo la farsa de ternera por igual cantidad de jamón trinchado.
Patés Pequeñas de Lengua Curada de Vaca.
Elaboración para 12 patés.
La misma preparación que hemos descrito en las 'patés pequeñas con cebolla fresca' (ver índice de recetas), sustituyendo la farsa de ternera por igual cantidad de lengua curada de vaca trinchada.
Patés Pequeñas con Trufas Blancas de Alba.
Las
trufas blancas de Alba son muy caras en el
mercado. El 'tartufo bianco D'Alba'
se denomina científicamente
Tuber magnatum pico. Son las conocidas como
trufas blancas de
Italia, zona donde más
abundan, y alcanzan los precios más elevados en el mercado, entre 4000 y 6000 €
por kilo (como dato curioso se dice que en una subasta en
Londres, una mujer
llego a pagar 64.000 ₤ por una trufa blanca
de 1,2 kilos). Su peso es variable, desde unos 40 hasta unos 300
g. Tienen formas irregulares, una piel fina y
ligeramente aterciopelada, de color ocre pálido, blancuzco o amarillento en el
interior, y un olor intenso, muy pronunciado. Para muchos entendidos es lo
máximo en gastronomía. Su época de crecimiento es muy corta, y depende mucho del
clima, entre el final de verano y la entrada del invierno. Desde 'diamante
blanco' a 'joya culinaria'... Son algunos nombres con los que se ha bautizado a
la más preciada de todas la trufas: la Tuber magnatum pico o
trufa blanca. La
trufa blanca procede de la región italiana de
Piamonte.
La trufa de
Alba
asume coloraciones distintas determinadas según debajo de qué árbol viva
en perfecta
simbiosis: desde el blanco al gris o al marrón,
dependiendo de si es
álamo,
tilo,
encina
o sauce.
La trufa blanca es una rareza, y como tal se
comporta en la cocina. A diferencia de la más tradicional variedad de
trufa negra (Tuber
Melanosporum), la trufa blanca de Alba
pierde aroma al ser cocinada. Su sabor no es pronunciado, en cambio es aroma en
un noventa por ciento. Es tal la intensidad de su perfume que invade cualquier
otro producto a su alcance, imponiéndole su presencia. Los efluvios de este
hongo reaccionan más favorablemente potenciando a los demás en contacto con
sustancias cremosas, tibias o calientes. Justo antes de la presentación del
plato en la mesa, se lamina la trufa fina y
suavemente por encima; Es sólo entonces cuando la magia del momento invade al
comensal: 'un instante sublime que potencia los sentidos'.
Elaboración para 12 patés.
La misma preparación que hemos descrito en las 'patés pequeñas con cebolla fresca' (ver índice de recetas), sustituyendo la farsa de ternera por igual cantidad de trufas de Alba laminadas.
El ramechini, una especie de tartaleta al queso, se prepara con una 'pasta para choux', en la que el agua se sustituye por leche. El ramequín también es un pequeño plato de porcelana utilizado para la cocción de una preparación culinaria al baño de María. El ramequín o ramekin es ideal para hacer postres como la crème brulée, el flan, el coulant de chocolate o cualquier tipo de soufflé para un servicio individual. Estos pequeños moldes suelen tener una capacidad media de 180 mililitros, aunque los encontremos en distintas formas, más altos o más bajos, ovalados, con forma de lágrima, etc. Pero la palabra ramequin también tiene otro significado: es un queso de Saint-Rambert-en-Bugey (en Francia) elaborado con leche de vaca que se come derretido, como si se tratara de una fondue. Aunque antiguamente era un alimento para los menos pudientes, al parecer hoy en día cuesta encontrarlo y su precio ha subido considerablemente.
Ingredientes para 4 a 6 personas: 100 g de harina 'tamizada'; 2 dL (200 mL) de leche; 100 g de queso Emmenthal; 25 g de mantequilla; y, 4 huevos 'frescos'.
Elaboración.
En una amplia cacerola, al fuego, reunimos la leche, la mantequilla, 2 pellizcos de sal y 1 pizca de pimienta blanca 'recién molida'; llevar a ebullición, y apenas arranque ésta retirar la cacerola del fuego, y removiendo con una cuchara de madera ir añadiendo, poco a poco, la harina 'tamizada'. Calentar de nuevo la cacerola, a fuego vivo, y hacer evaporar todo el líquido que contenga el compuesto. Retirar definitivamente la cacerola del fuego cuando la pasta no se adhiera ya a sus paredes o a la cuchara de madera. Mezclarle, de uno en uno, 3 huevos; añadir 70 g de queso Emmenthal (mitad en lonchitas y mitad rallado). Poner el compuesto en una manga pastelera con boquilla de 1 cm de diámetro, y formar con ella pequeñas lenguas de forma oval en una placa para horno debidamente untada con mantequilla; seguidamente pincelar con huevo 'batido' y esparcirle por encima el queso Emmenthal restante cortado a lonchas muy finas. Poner la placa en el horno a calor moderado, y retirarla cuando los ramechini estén debidamente dorados e hinchados. Se sirven en una fuente redonda previamente cubierta por una servilleta.
Los rissole son entremeses calientes, y pueden servirse como pequeños entrantes para ofrecerlos después de la sopa del menú. Sus farsas o rellenos son los mismos que se emplean en las pequeñas patés (ver índice de recetas), pero se les añadirán 'dados' que determinan esta denominación; estos 'dados' suelen ser a base de volatería, caza de pluma, foie-gras, etc., y se liga todo con la salsa apropiada. La pasta que envuelve a los rissole puede ser pasta de enfondar fina, pasta para hojaldre, pasta para brioche común (sin azúcar), etc.
"Un rissole (del latín 'russeolus': 'rojizo') es una croqueta pequeña cubierta con masa quebrada o pan rallado, y habitualmente frita o cocinada al horno. Se rellena con ingredientes dulces o salados, siendo los más populares la carne o el pescado picados. Se sirve como entrante, postre, o guarnición. En Portugal, los'rissóis' suelen rellenarse con bacalao, carne picada, colas de gambas o de carne picada de pollo, o con una combinación de queso y jamón. En Australia, el rissole suele hacerse con carne picada sin la cobertura de masa, pero a veces con pan rallado. En Nueva Zelanda, es muy parecido, pero puede contener cebolla amarilla en 'dados' y hacerse a la barbacoa como opción más práctica durante el verano. Los rissole también son populares en Brasil, donde se conocen más como risoles, y suelen rellenarse con maíz dulce, queso o pollo. El rissole es un aperitivo popular en Indonesia, donde también se llaman risoles. Suelen rellenarse con fideos vermicelli y acompañarse con salsa de soja indonesa (kecap), salsa de guindilla o guindilla tailandesa. El rissole también es un aperitivo frito popular en el sur de Irlanda, especialmente en el condado de Wexford, donde se elaboran con patata cocida y machacada, hierbas aromáticas y especias autóctonas, rebozados en pan rallado. Se sirve con patatas fritas, pollo o salchichas rebozadas. También puede encontrarse en 'chip shops' del sur de Gales y del noreste de Inglaterra, donde el rissole con chips es una comida muy común. Estos rissoles suelen ser de carne (típicamente 'corned beef') mezclada con patata, hierbas aromáticas y, a veces, cebolla picada. Suelen tener aproximadamente el mismo tamaño y forma que un 'huevo a la escocesa'. Se cubren con miga de pan rallado o menos frecuentemente con rebozado de harina y huevo 'batido', y se fríen".... De la 'Enciclopedia Wikipedia', modificado por nosotros.
Preparación del rissole: Extender la pasta, formando 1 ó 2 hojas de 1/2 cm de espesor, de la que se obtendrán los trozos necesarios cortándolos con un troquel dentellado de metal de unos 12 cm de diámetro. Alinear los trozos en una mesa de trabajo enharinada, humedecer los bordes, depositar en el centro de cada unos de ellos 1 cucharada del relleno deseado y juntar los bordes con precisión, presionándolos con los dedos. Alinear seguidamente los rissole en una plancha ligeramente humedecida (en espera de la cocción tenerlos en lugar fresco) durante unos 8 minutos. Ante de servir los rissole dorarlos en una sartén, al fuego, con abundante aceite de oliva que empiece a humear. Durante la cocción remover agitando sencillamente el mango de la sartén, para no tocarlos con ningún utensilio de cocina. Escurrirlos, ponerlos sobre un paño de cocina limpio, y pasarlos a una fuente de servir cubierta por una servilleta. Con los rissole no se suelen ofrecer salsas de acompañamiento.
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 600 g de pasta de brioche (sin azúcar); 300 g de farsa o relleno compuesto de: 2/4 de foie-gras, 1/4 de trufas blancas de Alba cortadas a trocitos, ligando todo el conjunto con 1/4 de salsa básica oscura Media-Glasa (derivada de la salsa madre Española) reducida al fuego a punto medio.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Plato típico de
Saint-Germain-du-Bois es una población y
comuna francesa, en la región de
Borgoña,
departamento de
Saona y Loira, en el
distrito de Louhans y
cantón de Saint-Germain-du-Bois.
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 600 g de pasta para enfondar (pasta Brisée); 300 g de farsa o relleno compuesto por: 3/4 de higadillos de pollo (bien limpios, salteados durante unos minutos en mantequilla caliente, y cortados seguidamente a 'dados' muy pequeños), y 1/4 de salsa Duxelles (que es una salsa oscura compuesta derivada de la salsa básica oscura Media-Glasa) muy reducida al fuego.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Ingredientes
para 20 rissole
(a 2 ó 3 por persona):
600 g de recortes de
pasta de hojaldre; 300 g de de
farsa o relleno
compuesto por: 3/4
de colas descaradas de
camarones (rehogados en
mantequilla caliente y cortados a
'dados' pequeños), y
1/4 de
salsa Mornay
(que es una
salsa blanca compuesta derivada de la
salsa madre Bechamel)
espesada con abundante
queso de Parma rallado.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 600 g de pasta de medio hojaldre; 300 g de de farsa o relleno compuesto por: 2/4 de 'dados' de carne de faisán (a falta de ésta, otra carne de caza de pluma), 1/4 de trufas negras cortadas a 'dados', y 1/4 de salsa básica oscura Media-Glasa (derivada de la salsa madre Española) bien reducida al fuego.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Ingredientes
para 20 rissole
(a 2 ó 3 por persona):
600 g de
pasta de medio hojaldre; 300 g de de farsa o relleno
de centolla
compuesto por: 2/4
de carne de
centolla
(previamente salteada en
mantequilla caliente y cortada a
'dados'), 1/ 4 de
setas 'frescas'
(cortadas en forma de filetes, y salteadas igualmente en
mantequilla caliente),
y,
1/4
de
salsa madre de tomate a la Americana muy reducida al
fuego.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 500 g de recortes de pasta de hojaldre; 250 g de de farsa o relleno compuesto por: 3/4 de puré de foie-gras, 1/4 de salsa al vino de Madeira (que es una salsa oscura compuesta derivada de la salsa básica oscura Media-Glasa) muy reducida al fuego; para el rebozado: harina 'tamizada', 3 huevos 'batidos', y pan rallado; algunos ramilletes de perejil 'fresco'; y una sartén con abundante aceite de oliva.
Elaboración.
Extender con el rodillo de madera 1 ó 2 hojas de pasta de hojaldre de 1/2 cm de espesor y de ella cortar 40 piezas con un troquel oval de metal de 10 cm de largo por 5 de ancho. Alinear la mitad de las piezas en una mesa de trabajo previamente enharinada, humedecer con agua tibia sus bordes, y colocar en su centro una cucharada sopera de farsa o relleno. Recubrir las piezas ya preparadas con la otra mitad de la piezas, humedecidas también sus bordes; presionar con los dedos los bordes para que las piezas queden unidas. Enharinar ligeramente los futuros rissole, bañarlos en huevo 'batido', y rebozarlos con pan rallado. Diez minutos antes de servirlos a la mesa, introducirlos en la sartén, al fuego, con abundante aceite de oliva humeante; removerlos con la espumadera, y conseguir que vayan quedando dorados, escurrirlos, y colocarlos en un lienzo o paño limpio de cocina; salarlos ligeramente, y disponerlos en corona en una fuente de servicio recubierta por una servilleta; guarnecer el centro de la misma con ramilletes de perejil frito.
Normandía es una antigua provincia del noroeste de Francia. Desde 1982, corresponde a dos regiones administrativas: la Alta Normandía (Haute-Normandie), compuesta por los departamentos franceses de Sena Marítimo y Eure, y la Baja Normandía (Basse-Normandie), integrada por los departamentos de Orne, Calvados y Manche. El antiguo Ducado de Normandía ocupaba el área baja del río Sena, el Pays de Caux al norte y la región situada al oeste del curso inferior del Sena, a través de Pays d'Auge hasta la Península de Cotentin. Las Islas Anglonormandas aunque son dependencias de la corona británica, son cultural, geográfica e históricamente parte del Ducado de Normandía.
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 600 g de pasta para enfondar (pasta Brisée) muy fina, o bien pasta de hojaldre; 300 g de una farsa o relleno compuesta por: 3/4 de un estofado de ostras, colas de gambas, y carne de mejillones (previamente estofados en mantequilla caliente y cortados a trocitos), y de 1/4 de salsa Normanda (que es una salsa blanca compuesta derivada de la salsa madre Veloutée o Aterciopelada) muy espesa.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 600 g de pasta de hojaldre; 300 g del mismo compuesto usado para hacer 'croquetas de pollo' (ver índice de recetas).
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 600 g de pasta de hojaldre; 300 g de farsa o relleno compuesto por: 3/4 de trufas blancas de Alba cortadas a 'dados' pequeños, y 1/4 de salsa al vino de Marsala (que es una salsa compuesta oscura derivada de un fondo de cocina oscuro) muy reducida y espesa.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Ingredientes para 20 rissole (a 2 ó 3 por persona): 600 g de pasta para enfondar (pasta Brisée) muy fina; 300 g de farsa o relleno compuesto por: 3/4 de setas 'frescas' (cortadas a lonchas muy delgadas, y salteadas en sartén, al fuego, con mantequilla caliente), y 1/4 de salsa madre Bechamel muy reducida al fuego.
Elaboración.
Proceder tal como hemos explicado en la 'preparación de los rissole' (ver índice de recetas).
Elaboración.
Preparar pasta de hojaldre de 2 vueltas, mezclándola con queso de Parma rallado y polvo de pimienta de Cayena (llamada así por la ciudad de Cayena, en la Guyana Francesa). Aplanar con el rodillo una hoja de pasta muy fina, cortarla a tiras de 6 a 8 cm de anchura, y después éstas a lo largo en trozos de un dedo. Coger las piezas por los 2 extremos y retorcerlas hasta obtener una espiral; juntar los extremos presionando con los dedos humedecidos en agua tibia, y alinearlas en una placa para horno humedecida. Introducir la placa en el horno a calor vivo durante 7 a 8 minutos, pasados los cuales se servirán en forma de pirámide en una fuente de servir recubierta por una servilleta.
Setas Oronjas Amuse Gueule a la Ruppen.
La traducción a
nuestro idioma de 'amuse gueule' es algo así como 'bocado divertido'.
Ruppen no sabemos quién era. Y la seta oronja
es la
Amanita caesarea que es conocida comúnmente
como oronja,
amanita de los césares o yema de huevo.
Es un
hongo
basidiomiceto del
orden
Agaricales. Su
cuerpo fructífero se desarrolla entre el verano
y el otoño. Se localiza sobre todo en las regiones cálidas zonas meridionales de
Europa. Muestra preferencia por los terrenos silíceos y bosques aclarados,
encontrándosele principalmente bajo
alcornoques,
encinas,
robles,
castaños y, ocasionalmente,
coníferas. Un lugar, en España, con estas
características y donde esta variedad es muy
abundante
es la
Comarca de Sierra de Gata. Su carne tiene un
sabor y olor muy agradables, que lo convierten en un comestible muy apreciado,
pudiendo consumirse incluso cruda. Su
basónimo es el Agaricus caesareus
Scop., 1772. La
seta de Amanita caesarea tiene un
sombrero de entre 8 y 20 cm de diámetro, de
color anaranjado, naranja vivo o naranja muy fuerte, con cutícula lisa y
separable. En ejemplares jóvenes, el sombrero es hemisférico y se va aplanando
conforme se desarrolla el
esporocarpo. Las
láminas son de color amarillo dorado, y el
pie del mismo color, cilíndrico, provisto en su
tercio superior de un
anillo amarillo, y suele medir entre 8 y 15 cm
de alto y de 2 a 3 cm de diámetro. La
volva es grande, blanca y membranosa. Cuando
comienza a crecer tiene la apariencia del interior
de
un huevo de
gallina, asemejando la volva a la
clara blanca o blancuzca y el
píleo emergente del hongo a la la
yema amarilla. Es muy fácil e importante
distinguirla de la 'falsa oronja' (Amanita
muscaria), de sombrero rojizo o escarlata, ligeramente cóncavo,
casi hemisférico en ejemplares jóvenes y más aplanado en ejemplares maduros, la
cual es tóxica por el componente
alcaloide
muscarina y posee propiedades psicoactivas alucinógenas y
parasimpáticas nerviosas deshidratantes.
Ingredientes para 6 personas: 350 g de setas oronjas; 150 g de patatas nuevas; 1 triturado compuesto por 1 diente de ajo pelado, 1 ramito de perejil 'fresco' y unas hojas de albahaca; unas cucharadas soperas de aceite de oliva; 2 cucharadas soperas (2 x 15 gramos) de miga de pan rallada; y, 1 limón.
Elaboración.
Cortar los pies de las setas y reservarlos; dividir las cabezas a trocitos. Mondar y cortar las patatas con una maquinilla laminadora para obtener rodajas finas y de igual tamaño, que colocamos entre 2 lienzos o paños de cocina. Limpiar y triturar los pies de las setas y colocarlos en un recipiente, añadiéndoles el triturado de ajo, perejil y albahaca, ligándolo todo con 1 cucharada sopera de aceite de oliva. Untar con aceite de oliva una tartera, disponiendo en su fondo un estrato de rodajas de patatas previamente condimentadas con unas gotas de aceite de oliva y 1 poco de sal; después poner una capa de trocitos de las cabezas de setas; espolvorear su superficie con miga de pan rallado y verter por encima el triturado de pies de setas, ajo, perejil y albahaca. Introducir la tartera en el horno manteniéndola a calor normal durante 20 minutos. Al ir a servir, salpicamos la superficie con unas gotas de zumo de limón.
Setas del Bosque o Robellones con Espárragos.
"El
mízcalo o níscalo,
de nombre científico
Lactarius deliciosus, es un
hongo
basidiomiceto comestible, de la
familia
Russulaceae. Es muy común en
España y crece en pinares y bosques mixtos. Su
seta, o
cuerpo fructífero, aflora en otoño, y es muy
apreciada
en gastronomía. El
basónimo de esta especie es Agaricus
deliciosus L. 1753. El
epíteto específico, 'deliciosus',
significa 'delicioso'. Su pie es ahuecado y corto, más o menos cilíndrico o
estrechado un poco en la base. De estructura granulosa: macizo de muy joven,
después tiene zonas huecas sin dejar de ser resistente. Es del color del
sombrero pero más pálido, con algunos hoyitos superficiales de color más
intenso. Suele tener parásitos y entonces se hace frágil. El sombrero suele
oscilar entre los 4 y 16 cm de diámetro y su color anaranjado se ve modificado
por círculos concéntricos de tonos rojizos y pálidos. En su juventud el sombrero
se encuentra enrollado por sus bordes y conforme envejece se aplana para
evolucionar a forma embudada. Las láminas son del mismo color, apretadas, finas
y recurrentes. Su carne es densa y compacta, con olor suave y dulzón el sabor en
crudo es algo amargoso al final. Al corte desprende un
látex de color naranja. Se oxida rápidamente,
adquiriendo un color verdoso cardenillo cuando envejece o al pasar algunas horas
de su recolección. Uno de sus colorantes se elimina por el riñón después de
haberla comido; por ello la orina se torna de un color que puede asustar al que
no sabe la causa. La distinta valoración con respecto a su calidad culinaria
puede deberse a que su sabor varía con el terreno donde crece, o a que muchas
veces se toman por níscalos otras especies
muy parecidas o se aprovechan ejemplares con muchas zonas de color verdoso por
ser viejos, estar maltratados o, lo más frecuente, que están o estuvieron
parasitados. Vive formando
micorrizas con diversas coníferas,
especialmente del género
Pinus. La
seta de Lactarius deliciosus es un comestible apreciado. A
menudo es consumida asada, guisada, o como complemento de los
guisos de carne. Se puede confundir con el
'falso níscalo' (Lactarius
torminosus), y también con el comestible y muy apreciado
Lactarius sanguifluus (sombrero de color
mas apagado y látex color rojizo). Se le conoce por otros muchos variados
nombres dependiendo de la región geográfica: añísquele, anizcle,
níscalo, nícalo, mízcalo, mícula o nízcalo en
Castilla; níscalo, guíscalo,
guíscano, pinatel o robullón en
Andalucía; guíscano, rebollón en
La Mancha Oriental; rovellón, rovelló,
pinetell, pinenc, rovelló d´obaga, peratxe o
esclatasang en
Cataluña y
Comunidad Valenciana; rebollón,
robellón, mizclo u hongo royo en
Aragón; reboñuelo en el
Valle del Alto Linares (Teruel);
esne gorri o ziza gorri en el
País Vasco; pebràs en el
Valle de Albaida y las
Pitiusas; pebrazo en la comarca
valenciana del
Macizo del Caroig; callampa rosada en
Chile; y, hongo delicioso en
Uruguay"... De la 'Enciclopedia
Wikipedia'.
Elaboración.
En una amplia salteadora, al fuego, con mantequilla caliente, y 1 triturado de ajo y perejil, rehogamos las setas previamente cortadas a trocitos. Salteamos, aparte, puntas de espárragos blancos (de aproximadamente 1 cm de longitud) en mantequilla caliente con algo de sal. Mezclamos las setas y los espárragos, y los colocamos en una fuente de servicio; cubrir la superficie con mantequilla de color avellana (que conseguimos tostándola en sartén al fuego), y esparcir por encima perejil 'fresco y picado' y algunas gotas de zumo de limón.
Setas del Bosque o Robellones a la Moda del Aparcero.
"El contrato de aparcería es aquel contrato por el cual el propietario (cedente aparcero) de una finca rústica encarga a una persona física (cesionario aparcero) la explotación agrícola de dicha finca a cambio de un porcentaje en los resultados. Habitualmente trae anexo un derecho de habitación a favor del aparcero sobre un inmueble sito en la finca. Históricamente esta figura se ha utilizado más en aquellos territorios en los que la explotación agrícola directa era menos rentable. Mediante la aparcería, por tanto, el latifundista se ha asegurado el máximo rendimiento posible de sus posesiones mediante la atomización de la unidad de explotación, y sobre todo mediante el riesgo compartido con un explotador directo absolutamente dependiente de la rentabilidad de dicha explotación"... De la 'Enciclopedia Wikipedia'.
Ingredientes para 6 personas: 6 cabezas de setas del bosque (robellones); 3 dientes de ajo; 6 crostones de pan de 1 cm de grosor y del tamaño de las cabezas de las setas; 1 cucharada sopera (15 gramos) de 1 triturado de perejil, albahaca y ajo pelado; 1 cucharada sopera de miga de pan rallada; y, el necesario aceite de oliva para sofreír.
Elaboración.
Esparcir encima de las setas el ajo trinchado, alinearlas en una tartera, salpicar de aceite de oliva, sazonar con sal y pimienta 'recién molida', e introducir la tartera en el horno caliente. En el momento de ir a servir, tostar los crostones, colocarlos en una fuente de servicio, y disponer encima de cada crostón 1 cabeza de seta. Calentar en una sartén, al fuego, 1 cucharada sopera de aceite de oliva; cuado esté muy caliente echarle el triturado de ajo, perejil y albahaca, mezclado con la miga de pan rallada; verter el compuesto obtenido encima de las setas, y servir inmediatamente.
Hojuelas de Setas Frescas y Jamón.
Elaboración.
Limpiar, pelar y cortar a trocitos muy pequeños 300 g de setas 'frescas'; saltearlos en sartén, al fuego, con 1 pedazo de mantequilla, condimentado con sal y pimienta 'recién molida', dejarlos enfriar y reservarlos en un recipiente, añadiéndoles 150 g de jamón crudo, graso y magro, cortado a lonchas, y unas cucharadas de salsa madre Bechamel con mantequilla y bien espesa. Preparar la hojuelas saladas (ver receta a continuación) necesarias bien finas y ligeras, rellenarlas del compuesto de setas y replegarlas de manera que la farsa quede bien encerrada. Untar con mantequilla una placa de horno, disponer en ella las hojuelas rellenas, e introducirla en el horno caliente; cuando estén bien doradas, retirarlas, y disponerlas en una fuente y servir inmediatamente.
"Se denomina
crepe,
crepa o crep (del
francés crêpe, y éste a su vez del
latín crispus: 'crespo')
a la receta
europea de origen
francés hecha fundamentalmente de
harina de trigo, con la que se elabora una
masa en forma de
disco. Se sirve habitualmente como base de un
plato o postre aplicándole todo tipo de ingredientes dulces o salados. La
tortita es un tipo particular de
crepe más
grueso.
Los ingredientes comunes de esta masa cocida son:
harina,
huevos,
leche,
mantequilla y
azúcar. Generalmente hay dos tipos:
crepes dulces, con base de
harina de trigo, y
crepes hechos con harina de
alforfón. Se obtiene por la cocción de la
pasta extendida en forma de disco y cocinada
por sus dos caras, en una sartén o en algo más específico como una
crepera (un aparato específico para obtenerlas
de forma más cómoda). Las crepes son
originarias de la región de
Bretaña, al oeste de
Francia, en donde se llaman
'krampouezh'; actualmente es un plato
consumido a diario en todo el país, especialmente en el 'Chandeleur' o
Fiesta de la Candelaria, como parte de la
tradición local (habitualmente se sirven acompañados de
sidra). En esta región francesa se
distinguen dos platos parecidos: las crêpes
elaboradas con
trigo candeal y generalmente reservadas a
los dulces y las
galettes elaboradas con
trigo sarraceno o
alforfón, en general reservadas a rellenos
salados. Éste tipo de trigo oscuro
fue traído a Europa desde
China, y a su paso por
Europa Oriental dio origen a una comida
similar: los
blinis. En
Europa Central, se llama 'palačinka' (República
Checa,
Serbia,
Croacia), 'palatschinken' (Austria),
'palachinca' (Bulgaria)
o 'palacsinta' (Hungría),
términos todos derivados del
latín 'placenta'. Según los estudios
realizados, el origen de este plato yace en la época del
Imperio Romano, y las naciones que surgieron en sus antiguas
provincias eventualmente continuaron preparándolo a través de los siglos. En la
mayoría de las regiones
alemanas es 'pfannkuchen' y en
neerlandés 'pannenkoeken' (que proviene
de unir las palabras 'sartén' y 'torta'). En
España se suelen acompañar con
nata montada,
mermelada,
azúcar,
chocolate o
embutido (generalmente
jamón de York y
queso) como desayuno o merienda en
cafeterías y restaurantes. En
Galicia y
Asturias son, tradicionalmente, típicas de los
carnavales. En Galicia se denominan
filloas o
freixós, y en Asturias
fayuelos o
frixuelos"... De la 'Enciclopedia
Wikipedia'.
Elaboración.
Reunir en un recipiente 125 g de harina 'tamizada', 5 g de sal fina, y 2 huevos 'frescos'; mezclar y diluir con 250 mL de leche hervida (u otro tanto de caldo). Calentar en una crepera o en una sartén pequeña (que debe ser del tamaño de la hojuela que queramos conseguir) 1 nuez de mantequilla clarificada y verter encima 1 cucharada sopera (15 mL) de pasta, moviendo la sartén de manera que se extienda por toda la superficie. Apenas la hojuela esté bien coloreada por una cara, le damos la vuelta para repetir la operación por su otra cara, y así seguidamente hasta obtener la cantidad de hojuelas que queramos. Luego se rellenan y se pliegan sobre si mismas para encerrar este relleno o farsa.
Hatillos de Setas Cultivadas a la Francesa.
Elaboración.
Preparar una pasta de hojaldre; dorar las setas, previamente cortadas a finos filetes, en sartén al fuego con mantequilla y algo de sal; una vez cocidas añadirles pequeños 'dados' de trufa negra y de foie-gras. Preparar un salsa al Vino de Madeira (que es una salsa oscura compuesta derivada de la salsa básica oscura Media-Glasa) muy reducida al fuego, y añadirle, mezclando, el compuesto obtenido con las setas, trufas y foie-gras. Obtener de la pasta de hojaldre piezas bastante grandes, cuadradas y de 1/2 cm de espesor. Depositar en cada pieza 1 cucharada sopera del relleno obtenido, y formar hatillos reuniendo los ángulos ligeramente humedecidos con agua; bañarlos con huevo 'batido' y llevarlos al horno caliente después de alinearlos en una placa de horno también humedecida. Retirar los hatillos rellenos, bien dorados, al cabo de unos 20 minutos, y servirlos en una fuente recubierta por una servilleta.
Los talmuses son unos entremeses calientes, y se preparan del mismo modo que los ramechini (ver índice de recetas), con la diferencia de que el queso Emmenthal es cortado a 'dados' muy pequeños y completado con nata (a falte de ésta se empleará una salsa madre Bechamel).
Aplanar con el rodillo la pasta ordinaria para las pâtés (ver índice de recetas), procurando que la pasta obtenida tenga 1/2 cm de espesor. Cortarla a piezas con el molde de corte dentado del tamaño deseado. Aparte, untar con mantequilla unos moldes para tartaletas o barquitas, forrándolos interiormente con piezas de pasta cortadas anteriormente; pinchar el fondo en varios sitios con un tenedor para evitar que se rompa en el momento de la cocción. Llenar los moldes, mediante una manga pastelera, con la pasta para ramechini anteriormente descrita. Disponer encima, en forma de cruz 2 pequeñas tiras de pasta. Pincelar los talmuses con huevo 'batido' e introducirlos en el horno a calor moderado. Se servirán en una fuente redonda, previamente recubierta por una servilleta.
Fin.